‘Locas de alegría’, no hay mejor medicina que la amistad

La película dirigida por Paolo Virzi llega a nuestras pantallas hoy viernes 17 de marzo. Aquí os explicamos cuatro motivos para encerrarse en el cine y no perderse la historia de estas entrañables locas.

Lo que el manicomio ha unido, que no lo separe nadie. Beatrice y Donatella son pacientes de Villabiondi, un delirante psiquiátrico perdido en la bellísima Toscana. Cada una pertenece a un estrato social muy diferente (o eso creen), pero desde el momento en que se conocen comienzan a vivir una emocionante aventura con huida incluida que pondrá de manifiesto que las personas supuestamente cuerdas tal vez no lo sean tanto. Locas de alegría, dirigida por Paolo Virzi, llega a nuestros cines este 17 de marzo después de ganar la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid. Aquí te explicamos cuatro razones para no perdértela.

Valeria Bruni Tedeschi

No se entendería el film si su presencia. Y tal vez no hay mejor halago para la protagonista, hermana de la modelo Carla Bruni, que por fin agarra un papel más comercial gracias a Beatrice, una marquesa clasista que se pasea por el asilo como si se tratase de su lujosa mansión. Mitómana y altiva, crece a la velocidad con la que se empieza a despojar de ciertos prejuicios, consiguiendo que el espectador olvide todos sus defectos. 

Ritmo frenético y emocional

Sus quijotescas situaciones, donde en 30 segundos se pasa de la euforia a la decepción, nos reconcilian con un humor más humano de lo habitual. Esos picos emocionales, con cada relación a punto de explotar, son incompatibles con el parpadeo. Así, se podrá elegir entre la sonrisa o el llanto sin necesidad de dar explicaciones o tener que compartir habitación en este surrealista manicomio.

Química de sus protagonistas

Conviene no olvidar a Micaela Ramazzotti, que en su papel de Donatella, madre soltera y drogadicta, encarna todo lo que Beatrice repudia. Y ahí, a partir de una amistad que evoluciona desde el interés hasta el cariño sincero, se fragua la auténtica locura de la película. Aparacan problemas y diferencias, roban un descapotable rojo y nos recuerdan que no hay medicina para una sociedad enferma y falta de valores. 

La Toscana

Cómo imaginar que un centro psiquiátrico perdido en el sur de Italia podría servir como envidiable carta de presentación de uno de los lugares más románticos de Europa. La magia y belleza de Locas de alegría también es esa: presentar como idílico lo que a priori debería ser desagradable. Cada rincón desconocido juega su papel a la perfección.

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