Macarena García y Anna Castillo vuelven a sentir ‘La llamada’

Macarena García y Anna Castillo retoman los personajes que interpretaron en el fenómeno teatral que es ‘La llamada’ en la adaptación cinematográfica que han dirigido ‘los Javis’. Un nuevo acto de fe con el que se despiden de una de las aventuras de su vida.

 


Macarena García [izda.] y Anna Castillo, amigas y compañeras.
Macarena lleva: Polo WOM&NOW / Short MAJE / Anillos DIAMOND FIRE
Anna Castillo lleva: Jersey DESIGUAL / Short REIKO / Anillos DIAMOND FIRE

 

Hay actos de fe que te cambian la vida. Y ejercicios de amor compartido que al mostrarlos al mundo pueden cambiar la de muchas personas. Que se lo digan si no a Javier Calvo y Javier Ambrossi, desde hace tiempo ‘los Javis’, y a los muchos fans del musical La llamada, desde hace mucho ‘llamaders’, que surgieron de las primigenias funciones de la obra en el hall del teatro Lara de Madrid. Allí se estrenó, casi de tapadillo, esta función que sorprendió a todos no solo por su original mezcla de géneros, también por el amor que desprendía. El público, poco –por cuestión de aforo– y entregado, se empapó de él. Y comenzó el fenómeno.

Cuando la obra sigue llenando el Lara los fines de semana –ahora sí, en la sala principal del teatro– y provoca auténticas peregrinaciones de fieles, que en muchos casos la ven una y otra vez, como si no hubiera un mañana o fuera a desaparecer de cartel –improbable–, llega a la gran pantalla su versión cinematográfica. Para ver, más grande y enriquecida, la historia de sus cuatro protagonistas: María (Macarena García), una joven en crisis vital que sospecha que Dios se le aparece y quiere decirle algo cuando le canta canciones de Whitney Houston; Susana (Anna Castillo), su pizpireta amiga, con muchas inquietudes emocionales, dispuesta a llevar hasta el final el lema de ambas, ‘Lo hacemos y ya vemos’; Milagros (Belén Cuesta), una joven monja que no tiene claro si servir a los demás incondicionalmente es realmente su vocación; y Bernarda (Gracia Olayo), veterana sierva de Dios que nota que necesita reciclaje. A ellas, y a muchos más, de Richard Collins-Moore (Dios, nada menos) a los músicos involucrados en el proyecto, La llamada les ha cambiado la vida, de una manera u otra.

SHANGAY ⇒ ¿Qué se siente al ver que el trabajo que una ha hecho en teatro se lleva al cine?
MACARENA GARCÍA
⇒ Es muy emocionante. Sobre todo al ver el recorrido de La llamada. Porque empezamos con la idea de hacer la función simplemente dos días en el hall [del teatro Lara de Madrid], era un acto de amor, y de repente vemos cómo es la vida, cómo se cierra esta aventura de una manera tan bonita.
ANNA CASTILLO ⇒ Es una demostración de que, a veces, las cosas pueden pasar. Cuando empezamos a representar la obra nos preguntábamos “¿Te imaginas si se hiciera película? Sería así y asá”... Ya soñábamos con ello. Al ver que se ha cumplido, comprobamos que cuando pones pasión en algo, el esfuerzo puede dar resultado.

SHANGAY ⇒ ¿Os acordáis del día en que os dijeron que la película se iba a rodar?
MACARENA GARCÍA
⇒ No. Fue algo progresivo. Se iba hablando, se iban viendo posibilidades y nos pasábamos el día preguntándoles [a los Javis]. Lo bonito es que hemos formado parte de todo el proceso, y que los Javis han contado en todo momento con nosotras. Llevamos muchos años haciendo La llamada y teníamos ganas de cerrar este periodo de una manera bonita, y de seguir creciendo.

“Somos un poco María y Susana, igual que yo soy un poco como mi hermano y Anna como Javi Calvo” (Macarena García)


 

SHANGAY ⇒ ¿Os agotasteis en algún momento de tanto vivir La llamada?
MACARENA GARCÍA
⇒ Solo ahora que la hemos dejado.
ANNA CASTILLO ⇒ Cada una ha dejado la obra en el momento en que lo ha sentido así. Yo me fui un par de meses a rodar una película y volví, quería hacerlo, y estuve un año más. Según fue pasando el tiempo, sentí que lo quería dejar, no quería quemarme. Porque estuve casi tres años haciéndola. Al surgir la película fue cuando quise dejar la obra, porque era la manera perfecta de cerrar esta experiencia. 
MACARENA GARCÍA ⇒ ¿Te acuerdas del día que te dije que me quería ir del teatro?
ANNA CASTILLO ⇒ ¡Sí! Estábamos de gira, en Barcelona. Nos íbamos ya a dormir, te sentaste en un banco y te pusiste a llorar. Y yo, “¡pero Maca!”...
MACARENA GARCÍA ⇒ Y te pusiste a llorar también [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Hay un antes y un después en vuestras vidas tras interpretar estos personajes?
MACARENA GARCÍA
⇒ Sí.
ANNA CASTILLO ⇒ Totalmente. La llamada fue un golpe de suerte en todos los sentidos. Marca un punto de inflexión a nivel personal y profesional. Y ha creado una familia con gente muy talentosa. 

SHANGAY ⇒ ¿Ha sido muy diferente interpretarlas en cine?
ANNA CASTILLO
⇒ La diferencia estaba más en nosotras.
MACARENA GARCÍA ⇒ Hay un matiz nuevo en todos los personajes, una mayor profundidad. 
ANNA CASTILLO ⇒ Durante mucho tiempo, mientras hacía la función, imaginaba muchas cosas de mi personaje que no podía enseñar, porque mis escenas estaban marcadas. En la película tuve la posibilidad de abrirme más, y el personaje cogió otra dimensión. Como los de las demás.
MACARENA GARCÍA ⇒ Cuando llegamos a rodar y nos vimos de verdad en un campamento vacío, entendí muchas cosas que en el teatro, en un espacio reducido lleno de gente, quizá no veía. Esa sensación de soledad influyó en nuestra manera de estar y de actuar.


“Llevamos muchos años con La llamada y teníamos ganas de cerrar este periodo de una manera bonita” (Anna Castillo)


SHANGAY ⇒ ¿Qué tenéis en común con vuestros personajes? ¿Tiene Macarena García esa aspiración mística? ¿Tiene Anna Castillo ese deseo de experimentar con todo lo que se le presenta?
MACARENA GARCÍA
⇒ Somos un poco María y Susana, sí. Igual que yo soy un poco como mi hermano y Anna como Javi Calvo.
ANNA CASTILLO ⇒ Me sentía más identificada con Susana cuando empezamos con la obra, porque yo me he ido haciendo mayor y ella sigue teniendo la misma edad. Pero sí, yo soy de las de ‘lo hacemos y ya vemos’. No me da miedo experimentar y probar, y lucho por ello, por ser feliz haciendo cosas. Admiro la valentía de Susana porque yo no tengo tanta...
MACARENA GARCÍA ⇒ Sí la tienes... Y yo tengo un poco de María. Doy muchas vueltas a las cosas, soy un poco dramática, muy sensible, emocional... Y estoy en un momento de búsqueda, de preguntarme cosas, de intentar conocerme mejor, un poco como le pasa a María, aunque sea en un contexto diferente. También tengo que decir que adoro a Anna, y me quiero contagiar de su forma de ser. Es algo que me llevo de La llamada, que he estado rodeada de gente que apuesta realmente por el ‘lo hacemos y ya vemos’ y me ayudan a parecerme más a quien quiero llegar a ser.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo habéis llevado trabajar con directores que son familia, en más de un sentido?
ANNA CASTILLO
⇒ Es maravilloso. Son mis amigos del alma, son familia, vamos a una. Desde el primer día de rodaje me sentía en casa, qué tranquilidad. Hasta el punto de que a veces te permitías hablar de más, rollo “tronco, ¿qué pasa?”, y entonces te dabas cuenta de que te tenías que callar, porque eran los directores [risas].
MACARENA GARCÍA ⇒ ¡Son tan apasionados y cariñosos! Han sabido sacar lo mejor y más auténtico de cada una de nosotras. Nunca nos sentíamos juzgadas.
ANNA CASTILLO ⇒ Aunque a mí Javi Calvo, a veces, entre tomas, me decía “haz el favor, Anna, sorpréndeme” [risas]. Pero siempre desde el amor.


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