Mikel López Iturriaga: “Me llevaría a RuPaul a comer torreznos”

Mikel López Iturriaga está al frente de ‘El Comidista’, un referente en información sobre gastronomía, cocina y alimentación, y son muchas las anécdotas y críticas que comparte este periodista con gran paladar y sin pelos en la lengua. ¿Es más de Orgullo LGTBI o de orgullo foodie? Lo tiene clarísimo.


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Son ya ocho años al frente de El Comidista, todo un referente en información sobre gastronomía, cocina y alimentación, cuando Mikel López Iturriaga ya era todo un referente del periodismo musical en nuestro país. “Empecé en este mundillo por necesidad”, confiesa. “Me quedé en paro, en 2009 me echaron del diario ADN y dije ‘¿qué coño hago con mi vida?’. No me apetecía volver a escribir de música, y era un momento en que empezaron a salir blogs muy interesantes de gastronomía en Inglaterra y Estados Unidos que hablaban de comida con un tono diferente, y me lancé a hacer algo divertido y novedoso en ese campo aquí”. Lo hizo con grandes ambiciones. “No quería ser bloguero y ya, sino que desde el principio era vender el blog a un medio grande”. Al año de crearlo lo logró, se instaló en la web de El País, y hasta hoy. Además, El Comidista ha tenido su versión televisiva, emitida en La Sexta, y Mikel ha ampliado su radio de acción y su número de fans, muy nutrido.

SHANGAY ⇒ ¿Tiene ya el periodismo gastronómico entidad como cualquier otra rama del periodismo cultural?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Los temas relacionados con la comida son difíciles de encajar. Porque la gastronomía tiene una parte de cultura, pero hay muchas cosas de las que hablamos en El Comidista que no tienen que ver, como la alimentación y la nutrición. Y que se hable de una mayonesa al lado de un libro de Philip Roth, pues no, porque no tienen nada que ver... Pero la manera de escribir sobre gastronomía ha mejorado, y hay gente que sí hace un trabajo equiparable a un periodismo cultural de calidad.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo te pesa más que se te reconozca como ‘el comidista’?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Cuando estás en un bar de noche y te viene alguien mamado o colocado y te empieza a dar la chapa... Hace poco me pasó en Bilbao: un tipo me acorraló en la barra y me dio una brasa importante, pero estos son la excepción. En general, la gente es supercorrecta y se acerca a decirte lo mucho que le gusta lo que haces. A mí me da un poco de corte cuando pasa, porque me cuesta gestionar el aprecio ajeno, sobre todo si es muy efusivo.


“Una foto mona de comida en Instagram me agrada los dos segundos que la estoy viendo y le doy like, es un fenómeno muy superficial”


SHANGAY ⇒ ¿A qué atribuyes el boom informativo gastronómico de los últimos años?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Por un lado, a que la comida ha pasado a considerarse algo enrollado en ciertos círculos. Antes se consideraba una cosa de gente muy mayor o pija, y eso ha cambiado en los últimos diez años en ese sentido. Hablar de gastronomía ahora es cool. Cuando escribía de música, me acuerdo que en los festivales solo había mierda para comer, no te encontrabas con un artista lo más mínimamente interesado en comida... Ahora ves al cantante de Franz Ferdinand escribiendo sobre cocina, o a Alex James de Blur que produce quesos, o La habitación roja suben que han hecho una paella. Por otra parte, ha sido gracias al fenómeno de los chefs, que se han convertido en personajes mediáticos y estrellas. Y también, visto desde un punto de vista socioeconómico, una gran franja de la población ha tenido acceso a un tipo de comida con un nivel técnico y un refinamiento que antes estaba reservado a las clases más pudientes. Internet y las redes sociales han hecho el resto, ahora que la comida es tan compartida en redes.

SHANGAY ⇒ ¿Es El Comidista un poco culpable de la proliferación de bloggers e instagramers de gastronomía?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Nuestra parte de responsabilidad y culpa tenemos [risas]. Porque hemos provocado el despertar del interés por la comida en gente de una determinada edad que está metida en redes.

SHANGAY ⇒ ¿Puede valer tanto o más una foto mona de un blogger con mucha repercusión en redes que una crítica escrita bien documentada?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Radicalmente no. Una foto mona en Instagram me agrada los dos segundos que la estoy viendo y le doy like, es un fenómeno muy superficial. Es una herramienta fantástica para hablar de comida, pero a ese nivel. Si quieres ir más allá de que el plato es bonito, te tienes que ir a otro medio. 

SHANGAY ⇒ ¿Un mito gastronómico a abolir en 2018?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ La moda de lo ‘healthy’, porque hay que decirlo en inglés. Estoy harto de todo este rollo bio, detox, vegan, crudívoro, glutenfóbico..., no puedo con esas falacias que la gente se cree sin cuestionarlas. Esa ‘salud alternativa’ me da alergia.

SHANGAY ⇒ ¿Existen clichés relacionados con el ‘gourmet gay’ de los que seas consciente?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ No los he detectado. Porque no creo que el hecho de ser gay o heterosexual sea muy determinante a la hora de que tengas más o menos interés por estos temas. El cliché sí te dice que dentro del mundo gay se da más importancia a la puesta en escena a la hora de comer, pero eso no tiene que ver con la comida en sí.


“No puedo con la moda de lo healthy”


 

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es de gayfriendly ahora mismo este universo en que te mueves?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ En el mundo de la hostelería, cuanto más jovenes son tanto los dueños y los cocineros como su clientela, más gayfriendly es el sitio. El mundo de la cocina clásica, en donde predominan chefs con mucha testosterona, muy gritones y mandones, no lo es tanto; de hecho, es bastante homófobo y machista, algo que se ve, por ejemplo, en la poca presencia femenina en los equipos.

SHANGAY ⇒ ¿Orgullo LGTBI u orgullo foodie?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ 100% orgullo LGTBI, 0% orgullo foodie. Porque la reivindicación LGTBI tiene más sentido que las tonterías de los foodies. Para empezar, me salen ronchas cuando escucho la palabra ‘foodie’. Me interesa la gente a la que le gusta comer y quiere saber qué es lo que come y cómo se hace. Pero el rollito por conocer cuál es el último restaurante al que hay que ir o dónde se come quinoa roja de no sé dónde me parece postureo y un coñazo.

SHANGAY ⇒ ¿Una guarrada que te permitas de cuando en cuando?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Me pierden los aperitivos orientales que venden en los chinos, que tienen absolutamente todos los productos químicos que le puedas echar a un alimento [risas]. Bollería industrial no como porque no me gusta, pero ese picoteo guarro me puede. Prefiero no leer las etiquetas cuando los compro.

SHANGAY ⇒ ¿Tiene que pasar necesariamente la alta cocina por la deconstrucción y la esferificación?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ No. El problema es que desde el boom de [Ferran] Adrià a finales de los 90 se han quedado como los lugares comunes de la alta cocina. Y ya no se usan tanto, ahora mismo vas a un restaurante que haga vanguardia y eso se ve antiguo. Surgirán otros hallazgos, aunque no sé si llegarán al conocimiento de todo el mundo como las esferificaciones o los trampantojos.

¿Se pone muy tenso cuando cocina paar su chico? ¿Qué opina de MasterChef? ¿Y de OT? ¿Cómo reacciona la gente cuando se traviste en los vídeos de El Comidista? Sigue leyendo

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