Papaya: “Si no me echo amantes femeninas no hago canciones”

Yanara Espinoza es Papaya. Aunque sea un proyecto colaborativo, ella es la voz y el alma de su nuevo álbum, ‘Corazón abierto’. La artista bisexual se ha inspirado en sus historias con las mujeres, de su madre a su amantes, para proponer un álbum repleto de ritmo, sensualidad y sexualidad.

 

POR: Agustín Gómez Cascales

La artista canaria –con raíces chilenas– Yanara Espinoza es un torbellino. Lo demuestra en el nuevo álbum de Papaya (“un proyecto de solista que llevo a cabo con banda”), una sabrosona amalgama de sonidos que van del pop melódico de los sesenta al ragga noventero, pasando por la cumbia, el reguetón y los sonidos ochenteros. Y lo demuestra también cuando se pone a hablar, apasionada, sobre su vida, que está íntimamente relacionada con su música. Lo demuestra en su segundo álbum, el ecléctico Corazón abierto, una radiografía velada de su pasión por las mujeres, en el que la mayoría de las canciones se las han inspirado sus ligues femeninos. Porque Yanara/Papaya, abiertamente bisexual, pasa de ocultar lo que siente, más bien disfruta compartiéndolo.

SHANGAY ⇒ ¿Es el tuyo un disco abiertamente feminista o femenino?
PAPAYA
⇒ No es feminista en el sentido con el que solemos entender el término. No es que le esté cantando directamente a mis amantes, que las tengo. Pero sí son mujeres las que me han inspirado el disco; si no me echo amantes no hago canciones [risas]. ¿Qué voy a contar si no? ¿Que estoy haciendo potaje de lentejas para comérmelo con mi marido? [nos cuenta que está casada con un hombre, que en su día fue profesor suyo]. Canta una mujer sobre otras mujeres, pero no es nada extraño; la mujer ha sido siempre la principal fuente de inspiración en el arte. Quiero que se me valore como artista sin más.

SHANGAY ⇒ ¿Te molesta que se te pueda valorar con un doble rasero por ese hecho?
PAPAYA 
⇒ Sí, porque me parece además muy machista que por cantar sobre mujeres ya se me tilde directamente de feminista. El feminismo me parece muy bien, pero tiene que evolucionar. A mí, que trabajo con muchos hombres, me parece fatal que haya feministas que los tratan mal. Por eso, con las feministas mantengo una distancia prudencial...

SHANGAY ⇒ ¿Nunca has sentido discriminación por músicos o técnicos por el hecho de ser mujer?
PAPAYA
 ⇒ Jamás. No sé si por mi experiencia y mi bagaje. La primera vez que me subí a un escenario tenía quince años [ahora tiene veintiocho] y fue ante cientos de personas. Desde entonces he tocado desde en los sitios más punkis y underground hasta en el Wizink en Madrid, teloneando a Imagine Dragons, y nunca me he sentido discriminada. Si los hombres con los que trabajas ven que tú sabes, me parece extraño que se produzca discriminación de género. Si la hay, es que esa persona no es profesional.


“Me parece además muy machista que por cantar sobre mujeres ya se me tilde directamente de feminista”


SHANGAY ⇒ ¿Por qué has querido incluir en tu disco influencias de décadas y sonidos tan distintos?
PAPAYA 
⇒ Porque hay mucha música buena, y no se puede discriminar tampoco [risas]. No quiero encerrarme en un único estilo. Soy muy desprejuiciada, como casi todos los buenos melómanos. Crecí aprendiendo sobre la música surf, el garage, mi padre escuchaba mucho heavy metal, mi madre es popera, a mi abuela le encantan los cantantes melódicos de los setenta... Así que yo hago la música que me sale sin miedo, sin importarme si a alguien le puede parecer que mi disco es un cristo de estilos.

SHANGAY ⇒ Has contado que el disco te lo han inspirado tus “relaciones carnales”...
PAPAYA
 ⇒ Claro, hay que vivir para contar. Si las cuestiones relacionadas con esas relaciones son las que siempre flotan en el aire, me pareció que debía basar el disco en ellas.

SHANGAY ⇒ Utilizando el título de unas de tus canciones, ¿qué prefieres: amor o sexo?
PAPAYA
 ⇒ Amor para vivir, sexo para disfrutar. Lo que perdura en el tiempo es el amor auténtico, cuando te entiendes con una persona y le vendes tu alma. El chocho, la papaya, ya es otra cosa aparte, porque la atracción animal no se puede evitar [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Es ¡Ay, mujer! un himno de empoderamiento?
PAPAYA
 ⇒ Se la escribí a mi madre. Porque estuvo muy malita, a punto de morirse, y le dije en el hospital que si salía de esa, le hacía una canción. Llora siempre que la escucha, se siente superorgullosa de mí... Hace pocos meses que salí del armario con ella, necesitaba quitarme ese peso de encima. Si quieres cambiar el pensamiento de la gente hay que ser honesta.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué no lo habías hecho hasta entonces?
PAPAYA
 ⇒ Porque no había vivido la experiencia de enamorarme de otras pibas. Conocí a una tía en Madrid, me enamoré platónicamente de ella, pero me quedé con mi marido, obviamente. El hecho es que estaba cargando con todo esos sentimientos, y entonces decidí contarle a mi madre que siempre he sido bisexual. Como ella es muy católica, y yo siempre he sido un pilar muy importante en mi familia, sentía que debía hacer siempre ‘lo correcto’ para que me respetaran. Hasta que decidí dar el paso.

SHANGAY ⇒ ¿No sientes que los/as bisexuales cargáis con un cierto estigma solo por el hecho de serlo?
PAPAYA
 ⇒ No es tanto un estigma, aunque es verdad que parece que es mejor ser gay o lesbiana que bisexual. Al menos es lo que percibo en el mundo en que me muevo. Parece como si los bisexuales fuésemos pervertidos por no decantarnos por una cosa. Nos han educado para elegir siempre un color, un trabajo, una pareja... En el momento en que a la gente le activas esa duda de que te puede interesar todo... Yo soy muy de quedarme con todo en la vida, porque todo es posible. Me pasa también con la música, ¿por qué voy a elegir un estilo o un referente concreto si puedo utilizar todos los que me gustan?

SHANGAY ⇒ Tus colaboradores suelen ser masculinos... ¿Casualidad?
PAPAYA
 ⇒ Las mujeres me atraen más a nivel sexual que laboral. Me pasa a menudo que la gente piensa que, por ser mujer, me enrollo con todos los tíos que me rodean... Pues no lo hago para llevarles la contraria a quienes lo dan por hecho, por tocar los huevos [risas]. Los heterosexuales tienen que evolucionar más a nivel de sexualidad. Y también noto en ocasiones una especie de racismo por parte de ciertos gays y lesbianas hacia los hombres heterosexuales, que me parece igualmente mal.

SHANGAY ⇒ No solo de sexo hablas en el disco, eso sí...
PAPAYA
 ⇒ También hablo, por ejemplo, de la soledad, en canciones como Trigales. Porque incluso quienes viven (vivimos) en pareja se sienten solos. Yo también. Sí, tengo marido y amantes, pero eso no quiere decir nada. Puedes tener pareja, y familia, y sentirte solo. Creo que es porque no tenemos una idea clara de lo que nos llena, y puedes llegar a morirte sin saberlo. Soy muy sociable, casi nunca estoy sola, pero siento muy a menudo esa soledad.

SHANGAY ⇒ ¿Es tu música lo que más te llena a la hora de combatir esa soledad?
PAPAYA
 ⇒ No, la música es lo que me inspira. Sobre todo cuando me siento mal; si me sintiera siempre bien no tendría muchas cosas que contar. Viviría el momento tan happy que no dejaría nada escrito.


“Las mujeres me atraen más a nivel sexual que laboral. Me pasa a menudo que la gente piensa que, por ser mujer, me enrollo con todos los tíos que me rodean...”


SHANGAY ⇒ Has grabado una versión para el disco de Soy macarra de Ilegales. ¿Es una declaración de intenciones?
PAPAYA
 ⇒ Hombre, es que yo vengo del rock, tío. Cuando el cantante la escuchó me dijo “¿Tú de dónde has salido?”. Y me puso de mote ‘Huracán’. En general, estoy en contra de las versiones, no me gusta hacerlas, pero esta quedó tan guay que decidí grabarla. Ahora solo pienso en hacer versiones... [risas]. Los prejuicios hay que quitárselos; si los he superado a la hora de enfrentarme a ciertos estilos, ¿por qué no me iba a quitar los que tenía hacia las versiones? Y como sé que esta va a funcionar muy bien en los directos, ¿por qué iba a dejar de hacerla?

SHANGAY ⇒ ¿Te gusta moverte entre el underground y el mainstream?
PAPAYA 
⇒ Estoy en realidad ente tres mundos, el underground, el nivel medio y el guayeo/famoseo. Gracias a Violeta Vil, la banda en la que estuve antes de Papaya, con la que teloneamos a gente famosísima, tengo muchas tablas. Gracias al bagaje que me dio el underground, cuando llegué a Papaya todo era pan comido. Me había tragado tanta mierda que ahora todo me parece nivel gourmet. Está guay moverse entre esos tres mundos, porque vas cogiendo cosas buenas de cada uno. Como hoy día está todo tan prostituido, es una virtud poder saltar de uno a otro, porque es la única manera de sobrevivir en la música. El postureo también te puede dar trabajo, y el underground me ha dado pasta y gracias a él he podido ir pagando mis facturas. Para mí, haber sacado este disco, dar este paso como artista y haber soltado mis cosas al mundo es una alegría tremenda. No me importaría, eso sí, que utilizaran alguna canción para una banda sonora o un anuncio, para que me genere pasta y me ayude a dar a conocer más el disco; no tendría nada en contra de que el disco se hiciera popular. En los 80, en las listas de éxitos había mucha música más underground que la mía. ¿Por qué hay que pasarse al reguetón para entrar en ellas? Claro, que mi próximo disco va a ser de trap [risas].


EL ÁLBUM CORAZÓN ABIERTO ESTÁ EDITADO POR JABALINA. PAPAYA ACTÚAN EL 21 DE ABRIL EN VALENCIA (CONCERTS DE LA MARINA A LA PÈRGOLA), EL 27 EN MADRID (EL SOL) Y EL 5 DE MAYO EN BARCELONA (ALMO2BAR).