Sale a la luz la primera víctima de las torturas a gays en Chechenia

Durante varios meses hemos podido leer y escuchar diferentes noticias sobre la persecución y acoso que están sufriendo los homosexuales en la República de Chechenia. Por primera vez, una víctima cuenta todo lo que ha vivido en este infierno.

POR: Miguel Ángel Rech

El ruso Maxim Lapunov se ha convertido en el primer homosexual que ha desafiado a las fuerzas de seguridad de Chechenia, asumiendo las consecuencias que esto puede traer. Su intención es clara, el paso adelante que ha dado quiere que sirva para denunciar públicamente la persecución masiva y las torturas que están sufriendo los gays en su país, así como ayudar a otros homosexuales a ser valientes y dar un paso adelante también. Hace tres semanas que Lapunov presentó ante el Comité de Instrucción una denuncia formal, pero no obtuvo ninguna respuesta por parte de las autoridades rusas y, por ello, ha decidido contarlo públicamente.

Cuando la noticia se dio a conocer entre los estados europeos, las autoridades de Chechenia se negaron a investigar estos sucesos por la ausencia de testimonios. Pues ya tienen un testigo que ha contado los hechos en primera persona, un testimonio que no puede dejar indiferente a nadie. Cuenta que fue detenido en un centro comercial de la capital, Grozni, y que estuvo retenido durante dos semanas en las que “me golpearon con barras de goma en un sótano encharcado en sangre” y era constantemente humillado con gritos como “no debería haber gente como tú en el mundo” o “tú ni siquiera eres un ser humano...”.

Retenido bajo la acusación de haberse trasladado hasta Chechenia para “seducir a chicos chechenos”, fue luego amenazado para que identificase a otros gays con los que había mantenido relaciones sexuales. Lapunov afirma que los guardias utilizaban en ocasiones descargas eléctricas como método de tortura. “Durante mi retención, observe cómo constantemente traían a nuevos detenidos. Escuchaba cómo les pegaban. Todos tenían en común estar siendo torturados por ser homosexuales”.

Después de todas los maltratos recibidos en ese sótano, “casi sin poder andar”, confesó ante una cámara haber mantenido relaciones homosexuales, le dieron 100 euros y un billete de autobús que lo enviaría a Piatigorsk. Lapunov fue amenazado con entrar en prisión o sufrir torturas peores tanto él como su familia si contaba algo de lo sucedido, pero cree estar haciendo algo importante porque, con su testimonio, las autoridades internacionales podrán denunciar la ausencia de derechos que tienen los homosexuales en Chechenia, así como el abuso y maltrato recibido por las autoridades de esta pequeña república rusa.

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