Un cura canario se moja y critica abiertamente el autobús transfóbico

Le sorprende la capacidad del ser humano para adaptarse a las tecnologías y “lo que nos cuesta abrir la mente para ponernos en el lugar de quienes viven una realidad de sufrimiento que no han elegido”. Pepe, el cura de Añaza, es contundente con el bus transfóbico de Hazte Oír.

El autobús transfóbico de Hazte Oír sigue dando que hablar. Esta vez quien ha abordado el tema ha sido Pepe Hernández, párroco de Añaza, en Santa Cruz de Tenerife para la Cadena Ser de Canarias.

En referencia al ‘autobús del odio’, el cura opina que “todo el mundo puede expresar sus opiniones, pero sin herir la realidad del conflicto que pueden vivir muchas personas, y sin hacer una campaña que intente reunir un todo y haga una afirmación tan rotunda”.

Para ‘Pepe, el cura de Añaza’, como es conocido en su barrio, estamos en una sociedad “muy agresiva”, y recuerda la Gala Drag y el autobús transfóbico para comentar lo triste que es gastar energía en este tipo de temas, en lugar de ocuparse de otras cuestionesomo la pobreza o la exclusión. Además, resalta la falta de delicadeza a la hora de tratar determinados ‘problemas’.

También recuerda el discurso del Papa Francisco, en el que les invita a buscar el encuentro con las personas que no ven la vida igual que la Iglesia católica. “El respeto por el ser humano tiene que estar por encima de cualquier otra consideración”, afirma contundente.

Se pregunta en qué benefician este tipo de polémicas a la sociedad, ya que solo levantan muros, y “de muros estamos sobrados”. La transexualidad es una de las realidades que están en la sociedad hoy, y no podemos mirar para otro lado: hay que acompañar a estas personas para poder evitar el sufrimiento de la gente.

El párroco aseguró que dicha campaña no le parece correcta, y se mostró sorprendido por la capacidad queha tenido el ser humano para adaptarse al microondas o a las tecnologías y “lo que nos cuesta abrir la mente para ponernos en el lugar de quienes viven una realidad de sufrimiento que no han elegido”.

En sus declaraciones demuestra que la religión y el colectivo LGTB pueden convivir perfectamente, a pesar de sus diferencias, siempre que exista un respeto mutuo.

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