Un trío muy sugerente en “Las chicas del cable”

La primera serie original de Netflix producida en España ha generado una expectación máxima. Hablamos con Ana Polvorosa, Ana Fernández y Borja Luna, que protagonizan en la ficción un singular triángulo, sobre el estreno de ‘Las chicas del cable’.

POR: Agustín Gómez Cascales

Ana Fernández:
Vestido ADRIANA IGLESIAS
Anillo GUCCI
Borja Luna:
Polo EMIDIO TUCCI
Pantalón ANTONY MORATO
Ana Polvorosa:
Vestido JUAN VIDAL
Reloj VERSACE

Se presentó en Madrid con un junket promocional a la altura de las grandes series estadounidenses. Y es que Netflix trata con todos los honores la primera serie española que lleva su sello, cuya primera temporada se ha estrenado simultáneamente en 190 países. La protagonizan chicas de hoy en día que dan vida a chicas de los felices años 20. Concretamente de 1928, que es cuando arranca la acción. La compañía telefónica nacional abre lo que hoy llamaríamos flaghsip store en plena Gran Vía madrileña, y muchas jóvenes pelean por una de las contadas plazas de telefonista –esas ‘chicas del cable’– que se ofertan. Lidia (Blanca Suárez), Carlota (Ana Fernández), Marga (Nadia de Santiago) y Ángeles (Maggie Civantos) se hacen con cuatro de esos puestos, bajo la supervisión de la exigente Sara (Ana Polvorosa), y así comienza la acción. En la que también tienen cosas que decir actores masculinos como Yon González, Martiño Rivas y Borja Luna.

En una época de revolución, en la que la mujer lucha por su liberación, todas estas chicas viven historias de intriga y traiciones, amores y desamores, pero también reivindicaciones. Una de las más activas en este sentido es Sara, a quien da vida Ana Polvorosa –a punto de estrenar Pieles, de Eduardo Casanova, en cine–, y a la que en los primeros episodios vemos como una mera sargenta que tiene firmes a todas las chicas a su cargo. “Es donde se me ve más disciplinada y recta con el trabajo. A medida que avanza la temporada, van aflorando sus miedos e inquietudes, su trasfondo emocional va tomando más importancia”. Porque resulta ser una sufragista que da charlas de empoderamiento. “Eso me volvió loca cuando leí los guiones”, confiesa. “Cada vez se ven más proyectos protagonizados por mujeres. Que se cuenten historias importantes y necesarias como esta es maravilloso. Además, las de esta serie son mujeres muy diferentes entre sí, cada una con sus problemas y su proceso vital. Es fácil identificarse con cualquiera de ellas, a nivel familiar, laboral, sexual...”. A la sexualidad llegaremos un poco más adelante, porque estos tres actores tienen mucho que contar de la relación que viven sus personajes. 


“Que las actrices lleven el peso me da más libertad para jugar” (Borja Luna)


Borja Luna (Isabel) está tan ilusionado como sus compañeras con la propuesta de esta serie. “Llama la atención que en todo momento sean mujeres las que hacen avanzar la acción, las que transgreden todo el rato y van derribando muros. Es bonito verlo, porque no es habitual”. Lo normal sería pensar que no le haga gracia que el suyo sea un personaje secundario. A Miguel lo conocemos en un principio como el novio de Carlota (Fernández), otro empleado de la compañía con grandes aspiraciones profesionales. Y que se convierte en el elemento bisagra de una relación a tres bandas entre su chica y la encargada de esta. “Me tranquiliza como actor que sean las actrices las que llevan el peso y tienen mayor responsabilidad en la serie, me da un poco más de libertad para jugar”, asegura. “Trabajar con Ana Fernández y Ana Polvorosa está siendo una maravilla, son dos muy buenas compañeras que me lo hacen todo muy fácil y me complementan desde lugares diferentes”.

Ana Fernández añade: “Esto era algo que ya tocaba. Las mujeres son mucho más complejas que los hombres, y eso enriquece las tramas”. Y es que está encantada con el personaje que le ha tocado, Carlota –curiosamente, se llama igual que el que interpretó en Amar es para siempre–. “Es una flapper en toda regla. Muestra su rebeldía a través de la estética, su forma de moverse y de vivir. Y va aprendiendo a lo largo de la temporada que no todo se puede tomar a cachondeo, que para conseguir tus sueños también tienes que renunciar a cosas importantes”. No puede ni quiere ocultar lo que lo está disfrutando. “Me interesa más una mujer rebelde que una pobre que está todo el día llorando, que es algo que ya me tocó hacer años atrás...”.


“Que se cuenten historias necesarias como esta protagonizadas por mujeres es maravilloso” (Ana Polvorosa)


Concebida por Bambú, la misma productora de Gran Hotel o Velvet, Las chicas del cable emparenta no solo con ellas, también con la filosofía de películas recientes como Figuras ocultas, en donde se reivindicaba el papel fundamental de mujeres en la carrera espacial en Estados Unidos en los años 50, una celebración de heroínas anónimas del pasado que también se siente en esta serie. “Tiene un componente instructivo que me parece importante”, afirma Fernández. “Cuando haces una serie así hay que tratar ese pasado con respeto y rigor, independientemente de las tramas de ficción”. Borja Luna asegura no ser tan consciente, más allá de por motivos obvios, de estar participando en una serie de época. “Es que venía de Isabel, que era más cerrada a la hora de afrontar la ambientación de época. En esta serie no siento tanto que sea de época, lo principal son los conflictos de los personajes. Y como los nuestros son los más modernos...”.

A las Anas les ayuda más que a él a la hora de crear sus personajes la caracterización. “La moda va de la mano de cualquier momento histórico importante”, apunta Fernández. “La serie muestra uno en que la mujer española se empieza a liberar y a decir en voz alta lo que piensa. Y coincide con una ruptura con el corsé de la década anterior. Nuestro equipo de vestuario nos ha traído auténticas joyas de distintos museos, y cuando te pones esos trajes hay un punto mágico de pensar que es ropa que ha llevado gente real. ¿Una espía? ¿Una condesa? ¡Quién sabe!”. Polvorosa asiente: “El vestuario ayuda además a marcar la personalidad de cada personaje. Sara, por ejemplo, vive de un modo más sobrio que muchas de mis compañeras. Y el rizo superchiquitito que llevo, muy característico de la época, me encanta”. Su compañera Ana también está encantada con su estilismo capilar. “Empiezo rubia y termino platino. Y es acojonante ver cómo quedamos una pelirroja y una rubia juntas en pantalla”.

¿Cómo se desarrolla el trío que protagonizan en la serie? ¿Qué papel juego el personaje de Borja Luna entre estas dos mujeres de armas tomar? Pasa página

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