Vanesa Caballero, primera deportista de élite en salir del armario

La boxeadora Vanesa Caballero es la primera deportista de élite española en hablar abiertamente de su homosexualidad. Orgullosa y convencida lectora de Shangay, quiere poner su granito de arena por la visibilidad del colectivo LGTB en el mundo del deporte.

Siempre se habla (y con razones sobradamente demostradas) de los tabúes que rodean al deporte cuando la homosexualidad entra en escena. El miedo a ser señalado y no verle un claro beneficio a salir del armario provoca la ausencia de referentes, por un lado, y que la homofobia sea una de las grandes barreras que aún sostienen un entorno cruel e históricamente machista, por el otro.

Con ese panorama, y dejando al fútbol en un más que merecido segundo plano, sí tenemos que destacar al waterpolista Víctor Gutiérrez y al patinador Javier Raya, abanderados de la visibilidad LGTB y primeros deportistas de élite en España en hacer pública su homosexualidad. Ambos mostraron una valentía pionera para dar un puñetazo en la mesa, demostrar que su rendimiento es altamente competente y que en ningún caso han de juzgarte por el hecho de que te gusten las personas de tu mismo sexo. Los dos abrieron el camino, esperando que otros compañeros pudiesen seguir su estela.

Puestos a dar un golpe de efecto (y nunca mejor dicho), echábamos en falta una mujer, y en un deporte en parte retrógrado como el boxeo, para dejar K.O. ciertos tópicos. Y de paso, la madrileña Vanesa Caballero se convierte en la primera mujer –y por tanto primera púgil profesional española– en salir en los medios y hablar de su sexualidad. “No tengo ningún tapujo en decir abiertamente que soy lesbiana”, explica tremendamente orgullosa. Así es precisamente como se siente su máximo patrocinador, RedGlove Equipment, que a través de Jorge, uno de sus representantes y gran artífice de esta entrevista en el Boxeo Hook Las Rozas, destaca reiteradamente que, lejos de lo que se pueda pensar, es para ellos un honor acompañar a su pupila en esta iniciativa.

Vanesa comenzó adentrándose en kick boxing, pero el deporte de contacto por excelencia la atrapó de tal manera que ahora no se imagina su vida sin guantes. Lo malo, en un escenario minoritario y poco mediático, es que “no ganas lo suficiente como para vivir de ello, y menos aquí en España, y siendo mujer. Un drama”. Así que Vanesa se levanta cada día a las 5’30h, “pongo las calles”, y entra a trabajar a las 7h antes de entrenar. “¡Soy jardinera! Una vez salgo, a las tres, me voy directa al gimnasio, me cambio y a las cuatro y media a saltar a la comba... Siempre sabes a la hora que entras pero no a la hora a la que sales, cuatro horas no te las quita nadie”. Ni siquiera su compañera Marta Brañas, primera campeona de España profesional en 2015, ha podido dejar el Ejército para volcarse en su carrera por falta de apoyos.


“Falta información, no somos diferentes, no mordemos ni nada”


Afianzada en la categoría de 57 kilos como una de las grandes promesas del ring nacional, Caballero busca un gran combate una vez que dejó atrás la etapa amateur. “A corto pazo tengo pensado disputar el campeonato de España, y a largo plazo mi aspiración es un Europeo, pero eso sí que está muy lejos. Por ahora me estoy centrando en hacer las peleas suficientes para poder disputar el nacional”, aclara. Ahí está su gran hándicap, ya que es mucho más difícil encontrar rival femenino por la falta de licencias profesionales. Pese a ello, quiere especificar que un sponsor no se va a fijar en el sexo y sí en el rendimiento. “Hablando por lo bajo, está todo muy igualado. Depende del patrocinador, que se interese por ti y vea potencial en ti. No es lo mismo una chica que te puede sacar 100 peleas que un chico que te puede sacar 5, y claro, siempre se va a tirar más por la primera aunque sea mujer”.

Con esa naturalidad –y sonrisa perpetua–, siente que está en el momento perfecto para dar un paso adelante y que sea Shangay la plataforma perfecta para ello. Este hecho es más relevante de lo que parece, dada la confesión de la boxeadora. “Yo salgo mucho por Chueca y leo vuestra revista... ¡La Shangay está en todos lados, hasta en librerías! Y desde que salí del armario pensé que era importante salir aquí para contar mi historia. He tenido muy presente hasta vuestros horóscopos, todos vuestros reportajes, así que puestos a hablar, para mí es un honor hacerlo aquí”. Sus deseos son órdenes.

Fuera del armario con su entorno más cercano –“solo en el ámbito laboral hay gente que no lo sabe”–, no cree que la repercusión vaya a tener ninguna consecuencia negativa: “Tampoco me he parado a pensar mucho en ello, toda la gente que me conoce y con la que tengo trato desde hace años me apoya y me va a apoyar, y por supuesto, no creo que de los que quedan se vayan a sorprender o les resulte raro”. Se sabe una privilegiada, tiene la libertad como filosofía de vida (fíjense en sus nudillos), y por eso lamenta que haya deportistas que no puedan ser tan rotundos como ella: “Tengo amigos deportistas que lo ocultan porque su carrera depende más de su imagen y creen que les va a perjudicar. Es respetable, pero...”.

Esa capacidad para sobreponerse al qué dirán también le sirve para hacer oídos sordos ante los episodios homófobos que ha sufrido dentro y fuera del ring. “En algún pesaje, donde te obligan a quitarte la ropa para dar el exacto, se han negado a hacerlo conmigo y decir ‘prefiero pesarme antes y que lo haga ella después’ o entrar en vestuarios después de una pelea y salirse de ahí mi rival por sentirse violenta por la situación”. Durante los combates “siempre escuchas cosas entre el público, o incluso hay gente que te pregunta directamente si tienes novia, como si fuese algo malo”. Eso sí, el “marimacho” o “camionero” que no falte, y “aunque yo no lo interprete como algo despectivo el ‘Vane, este deporte te pega porque eres un hombre’, también me lo dicen muchas veces”.

Detalles que representan la cantidad de prejuicios que aún quedan por eliminar y para los que Vanesa cree necesario repartir responsabilidades en ambos lados. “Falta comprensión, sí. Pero también que los deportistas homosexuales como yo nos acerquemos más a nuestro mundo haciéndoles ver que esto es absolutamente normal. Falta información, te imaginan como un bicho raro y luego muchos cambian su percepción. No somos diferentes, no mordemos ni nada”.  Falta mucho por hacer, y para dejar contra las cuerdas la homofobia harán falta más deportistas como ella. 


FOTOS Y VÍDEO Pablo Carrasco de Juanas 

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