18/08/2019

Ruth Lorenzo pisa fuerte

23 abril, 2014

SHANGAY ⇒ ¿Confiabas en que representarnos en Eurovisión te reportara popularidad?

RUTH LORENZO ⇒ En mi país, sí. Porque hasta ahora solo me reconocían en Chueca. Ahora ya es otra cosa, y me llena de alegría [según lo dice, entran en acción un grupo de fans que la reconocen y le piden que se haga fotos con ellos]. Regresé a España [tras participar en X Factor en el Reino Unido y convertirse en meritoria finalista] con un plan de ejecución claro: lanzar un single, luego otro, grabar el álbum… Esto ha sido un regalo, porque la promoción que te da la exposición televisiva es tremenda. Pero es solo un comienzo. Cuánta gente hay que ha participado en Eurovisión y hoy no sabes dónde está… Lo importante es utilizar bien esta oportunidad.

S. ⇒ En realidad, para ti será la llave que te permita sacar disco, ¿no?

R.L ⇒ Claro, así me va a resultar menos duro. Aunque estoy acostumbrada a ir a contracorriente y luchar; hasta ahora el camino ha sido difícil. Tengo escrito material para tres discos míos y dos para otros… El álbum tiene que llegar en el momento perfecto. Y si no te desesperas, ese momento llega.

S. ⇒ Se te ve con carácter…

R.L ⇒ ¿Quién que quiera ser algo grande en esta industria no tiene carácter? Si no, te pisan y te quedas chiquitita. Tienes que ser un poco kamikaze y creer ciegamente en tus objetivos. ¿Que hacen falta ovarios? Los he heredado de mi madre.

S. ⇒ Tras participar en Factor X pudiste aprovechar el tirón y sacar un álbum que te pusieron en bandeja… pero te negaste.

R.L ⇒ A veces pienso “¡Joder, qué fuerte lo que hice!”. Pero no me arrepiento, me quedo con toda la experiencia que tengo detrás. Si analizo las carreras de algunos compañeros del concurso, ahora están en una posición mucho peor que la mía, incluso la ganadora [Alexandra Burke]. Porque su primer disco fue horrible, ella era mucho mejor que el material que le dieron, y el segundo no funcionó. ¿Qué hace si su carrera está rota? Yo terminé Factor X cantando Purple Rain: me puse el listón muy alto y de ahí no podía bajar. La primera canción que me ofrecieron, Spin The Bottle, no estaba a la altura, de ninguna de las maneras. Prefería pasar a actuar para 200, 100 o 50 cantando lo que amo que dar un pedazo de concierto sintiéndome avergonzada del repertorio.

S. ⇒ ¿Te has creado un personaje que utilizas cuando actúas?

R.L ⇒ Tengo muchas personas dentro: mi yo aventurero, mi yo payaso (para combatir la vergüenza que paso delante de las cámaras)… No tengo un personaje creado, sino que dejo salir a un ‘yo’ dependiendo de la situación. Salvo cuando estoy en el escenario, ahí no me puedo controlar. Una vez supero el miedo previo en el backstage nace algo dentro de mí que solo pertenece al momento en que actúo. Ese es el momento por que el vivo cada día.

S. ⇒ Si vives para ese momento, serás de las pocas concursantes de Eurovisión que no se pongan nerviosas cuando llegue la hora de cantar. ¿Estás visualizándote ya en Copenhague?

R.L ⇒ Estoy deseando que llegue el momento, me voy a encontrar con un público brutal. No puedes tenerle miedo a eso, ¡qué va! Y si estás nerviosa, que te vean nerviosa. No hay nada mejor que ser tú misma en el escenario.

¿Quieres saber lo que opina Ruth de Mónica Naranjo? Pasa página. 

S. ⇒ A Raquel del Rosario no le vino bien que se le viera nerviosa cuando nos representó El sueño de Morfeo el año pasado…

R.L ⇒ Es que no supo controlar su instrumento. A mí el grupo siempre me ha gustado, y ella me encanta, pero me parece que no eran los adecuados para ir a Eurovisión. Igual que tampoco mandaría a M-Clan. Eurovisión está lleno de drama y de luz, y no puedes permitir que, si tienes miedo, se te coja a la garganta.

S. ⇒ ¿Te pones en lo mejor y en lo peor? ¿Te visualizas ganando y quedando última?

R.L: No visualizo lo peor, aunque estoy mentalizada para ello si llega. Siempre estoy preparada para perder, ganar es una sorpresa cuando pasa. Visualizar que pierdes es lo último que debes hacer de cara a una competición. Pero si quedo última, pues nada, a seguir. Si pasa, al menos lo habré dado todo y me iré con la cabeza bien alta. Total, una derrota en Eurovisión, ¿qué es?

S. ⇒ ¿Qué te pareció que Mónica Naranjo dijese que para ella sería un coñazo presentarse a Eurovisión y que denunciase los favoritismos en las votaciones?

R.L ⇒ Es muy Mónica eso, se la suda todo, y me parece muy bien, para algo es Mónica Naranjo. Me gusta la gente como ella, que crea debate. Y ahí estoy yo para convencer a la gente que duda. A Mónica le dije, cuando coincidimos en Tu cara me suena: “No te gusta mi canción, pero te la sabes”. Y ella asintió. Pues ya está.

“Siempre estoy preparada para perder”

S. ⇒ Ya te has dado más de un baño de masas gay, y Eurovisión va a ser otro…

R.L ⇒ Va a ser genial. Nunca me lo he pasado mejor que actuando en los Orgullos. He cantado en todos los de Inglaterra: Brighton, Londres, Cardiff… Y lo que más me gusta de esos Orgullos es que va mucha familia heterosexual: con los niños, con la bandera del arcoíris… Me encanta ver a todo el mundo unido.

S. ⇒ Tus recientes declaraciones a Attitude, en las que demostrabas una vez más tu apoyo al mundo gay, fueron malinterpretadas por algunos, que crearon una inesperada polémica en la redes sociales…

R.L ⇒ Da igual, sería gente a la que no caigo bien. Me pongo de los nervios cuando veo la discriminación que todavía sufren en tantas partes del mundo. Y tengo muchos amigos gays que aún no han salido del armario por miedo a posibles reacciones a su alrededor. ¡Me pongo negra! Si algún día paro un hijo gay, que alguien se atreva a decirle algo, ¡que me lo como! Toda mi gente es gay, y ver cómo todavía se les discrimina y se les critica me supera. Es algo que también he hablado muchas veces con Dannii [Minogue], las dos tenemos amigos en países como Sudáfrica, donde los gays no lo tienen nada fácil. Y, claro, todos nuestros amigos comunes, gays. Cuando salimos por ahí a cenar en una mesa de más de diez personas, las únicas heteros siempre somos nosotras dos. Te lo juro.

S. ⇒ ¿Eres consciente de que provocas reacciones extremas? Están los que te adoran y los que te ven tremenda.

R.L ⇒ Lo sé. Lo peor sería provocar indiferencia. Me da igual no gustar, o que me odien. Si me importase no me dedicaría a lo que amo, estaría trabajando en Mercadona.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.