03/03/2021

Jonathan Groff, el protagonista gay de ‘Looking’

17 julio, 2014
Léetelo en 4 minutos

Jonathan Groff [en el centro en la imagen] consigue que ir de cruising por los parques de San Francisco parezca una experiencia sociable y afectiva. El piloto de Looking, la serie de HBO que protagoniza junto a Murray Bartlett, Russell Tovey –ambos abiertamente homosexuales– y Frankie J. Álvarez, comienza con una escena en la que vemos a Groff escondido entre unos matorrales mientras otro hombre le masturba. Un prólogo que, si bien en ningún momento resulta explícito ni obsceno, sería impensable en una serie de televisión hace quince años. “Eso tiene mucho que ver con Andrew Haigh [director de la serie y responsable de Weekend]. Tiene una habilidad especial para capturar la verdad del ser humano. En las escenas de sexo de Looking te sientes más impresionado por lo que les pasa a los personajes que por el hecho de pensar ‘¡oh, Dios mío, es una escena de sexo!”.

En realidad, esa furtiva paja en el parque sirve como retrato exprés pero clarividente de la personalidad de su personaje: Patrick, veintimuchos, programador de videojuegos, residente en San Francisco y en busca de una nueva relación de pareja. Es encantador, inocente y sonríe a todas horas. Es algo así como el yerno perfecto, pero quizá demasiado naïf para los tiempos de Grindr, Instagram y Okaycupid.com. “Esa secuencia es muy simbólica para entender en qué punto se encuentra Patrick. Ir de cruising es muy impropio de él. Está tratando de salirse de su zona de confort para probar cosas nuevas y descubrir quién es en realidad. Puede que algunas personas ya hayan experimentado lo mismo a los 16, pero otros lo harán a los 45. Parte de lo que le hace interesante es que muchos gays pueden mirarle y pensar: sí, yo he pasado por eso también. Hay mucha comicidad con la que jugar, porque probar cosas nuevas conlleva desavenencias y torpeza, pero también mucho drama al final de la primera temporada”, explica Groff.

Patrick ha vivido con su mejor amigo, Agustín (Álvarez), desde la universidad, pero este acaba de mudarse con su novio y tiene que arreglárselas por su cuenta. “Ahora es como un lienzo en blanco, está listo para averiguar cuál es su lugar”. Sigue viéndose con él y con Dom (Bartlett), a quienes mantiene al corriente de sus progresos sentimentales con Richie (Raúl Castillo), un chico latino al que acaba de conocer, y Kevin (Russell Tovey), su recién incorporado nuevo jefe. “Patrick no para de decirse: ¿por qué no tengo novio? ¿por qué todas mis citas salen mal? Solo ha tenido una relación seria en su vida, y con un tío a cuya despedida de soltero acude en el primer episodio. Le queda mucho por aprender. Le veremos en una relación con muchos momentos divertidos, pero también con asuntos muy oscuros”.

Looking no es Girls en clave homosexual. Ni siquiera se parece a Sexo en Nueva York. Con su factura indie y un naturalismo fuera de tópicos, la serie quiere ser un fresco de personajes neorrealistas que se presentan al espectador en un puñado de escenas cotidianas. O lo que es lo mismo, costumbrismo gay de hoy, sin delirios de grandeza ni soliloquios intelectualoides. Groff, también homosexual confeso –curtido en Broadway, el West End y en series como Glee–, incide en que, aunque sea a todas luces una serie LGTB, la sexualidad de sus personajes es solo una circunstancia más en sus vidas. “Ninguno de ellos tiene que hacer frente a una salida del armario. Sus principales problemas no tienen que ver con cómo lidian con su sexualidad; y eso, afortunadamente, es un reflejo del momento que vivimos. Lo cierto es que tu sexualidad es una parte muy importante de tu personalidad, pero no la única y definitiva”.

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Shangay

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