15/09/2019

Cómo convertirse en Yves Saint Laurent en 5 pasos

19 septiembre, 2014

1. No dejarse llevar por la presión.

“Solo sentía responsabilidad de cara a Jail Lespert [director de la cinta]. Aunque no me olvidé en ningún momento de que iba a interpretar a un personaje que es una leyenda a nivel internacional, un reto muy importante. Simplemente me sumergí en el trabajo; me negaba a pensar demasiado en la posible presión. Durante más de cinco meses me dediqué a investigar y a documentarme. Estuve viendo entrevistas de Saint Laurent, trabajé con tres coaches distintos y me dediqué a perfeccionar tanto el tono de voz como la expresión corporal. Siempre me enfrento al trabajo con la misma filosofía, la de no dejarme asustar por nada”.

2. Echar toda la carne en el asador para que la relación con Pierre Bergé resultase lo más veraz y honesta posible.

“El director quería que la historia de amor entre Yves y Pierre [interpretado por Guillaume Galliene] fuese el corazón de la película. Lo de menos es que fuese una relación gay, lo importante es el vínculo tan fuerte que se creó entre dos personas y hasta dónde lo llevaron también a nivel de creación artística. Su amor era tremendamente fuerte, y es algo que nos emocionó a todo el equipo. Bergé dijo algo que encuentro brillante: “Para mí ser homosexual es como ser zurdo”. Que tuviese esa actitud a mediados de los 50 me parece muy total”.

3. Prepararse concienzudamente para interpretar al genio Saint Laurent.

“Aprendí muchísimo de moda. Conté con la ayuda no solo de los coaches, también de un estilista, y entre todos me fueron enseñando a manejar a la ropa, a saber cómo funciona una firma de moda… A partir de este rodaje veo los desfiles de un modo distinto; ahora sé apreciar todo el meticuloso trabajo manual que exige la alta costura. ¿Sería capaz de hacer un boceto como el del vestido Mondrian? Sí, me saldría bastante bien. Porque tuve que aprenderme a conciencia varios bocetos que debía dibujar, y me esforcé por hacerlo con una agilidad y una confianza similares a las que él tenía. Pero tras el rodaje me quedó claro que Saint Laurent dibujaba muchísimo mejor que yo”.

4. No juzgar al personaje sino aprender de él.

“Yves Saint Laurent era maníaco depresivo y bipolar. Le resultaba complicado llevar una vida normal, todo le resultaba muy violento. La moda puede ser en ocasiones un arte liviano, ¡no hay por qué inyectarle drama! Pero Yves Saint Laurent vivía entregado a crear siempre algo novedoso y positivo. No solo quería ofrecer al mundo imágenes llamativas, sino todo un universo estético. En su caso es difícil saber dónde acababa la moda y dónde empezaba el arte. Además, solo diseñaba obras maestras, aunque en ocasiones le doliesen. Me encanta ese vínculo entre la creación y el dolor que creó este genio. En realidad, creo que solo era feliz cuando diseñaba. Y la película se cuenta desde la perspectiva de Pierre Bergé, capaz de amar siempre a una persona muy complicada. No es fácil vivir con un genio, considerado incluso un héroe, cuando tú eres una persona corriente”.

5. No olvidar que lo suyo es solo un papel.

“Me costó dos meses recuperar mi vida y volver a ser del todo yo. No me podía deshacer de ciertas costumbres y de esa manera suya de hablar. El hecho de que haya sido la primera vez desde que me dedico a la interpretación que he necesitado un periodo de descanso después de rodar lo dice todo”.

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