26/04/2019

Madonna, más rebelde que nunca, y con causa

22 diciembre, 2014

Durante unos días dio la sensación de que Madonna había reescrito el guion de Perdida, la ultima pelicula de David Fincher, y que tenía metódicamente calculado cada nuevo paso a dar para iniciar la promoción de su nuevo álbum, el 13º de su carrera. Una vez ha publicado atropelladamente seis canciones que estarán en Rebel Heart y ha hablado para Billboard, confirmamos que no, que realmente la situación se le fue –por primera vez en la historia de sus lanzamientos, siempre medidos y calculados hasta el más mínimo detalle– de las manos.

El pasado viernes apareció de madrugada en iTunes el nuevo álbum de la diva, Rebel Heart, disponible para prepedido, sin aviso previo. Así dio a conocer su título y su portada, un icónico primer plano en blanco y negro, en donde fusiona la esencia de las portadas de Madonna y Erotica –y en que resulta inevitable que venga a la memoria Amanda Lepore–. Madonna se ha rehecho a sí misma y, de igual manera, ha tenido que reinventar su nuevo lanzamiento sobre la marcha, en cuestión de días.

Su idea era lanzar un álbum concebido como un doble trabajo, en donde por un lado mostraría su lado más rebelde, y por el otro, el más romántico e idealista. Pensaba anunciarlo por sorpresa el 14 de febrero, editando Living For Love –curiosamente, un tema que habla de una ruptura sentimental– como primer single. Acostumbrada a provocar una tormenta mediática con la canción con que ha anticipado cada álbum, esta vez se ha visto obligada a reforzar la noticia con cinco más.

Tras la filtración la semana pasada de 13 temas –entre canciones rematadas y maquetas inacabadas–, este «regalo navideño anticipado», tal y como Madonna ha definido el lanzamiento sorpresa de estas canciones, resulta algo envenenado. Si es un regalo, no se explica que Madonna casi exija a sus fans que pasen por caja –aunque los temas están disponibles también en plataformas de streaming–. Lo cierto es que sus fieles han respondido. En los perfiles oficiales de la estrella se han publicado ya los primeros números oficiales, tras tres días a la venta. Madonna es número 1 en 36 países –incluida España–. En 7 de ellos, más de un tema ha sido número 1, y prácticamente en todos ocupa 6 de los primeros 10 puestos de la lista de singles de iTunes.

La supuesta esquizofrenia que ha servido de motor creativo de Rebel Heart se refleja a la perfección en sus primeros seis cortes, más estimulantes en su concepto que en el resultado.

Son tres las colaboraciones con Diplo que ya han visto la luz oficialmente. Living For Love, primer single y el tema que abre el disco, es un digno himno de superación y autoafirmación en clave house –con Alicia Keys al piano–, un clásico gay instantáneo. En él, Diplo suena más comedido de lo habitual, y la canción, una vez asimilada su positiva euforia (y los ecos a éxitos previos suyos como Like a Prayer, Keep It Together, Deeper and Deeper y Jump) no deja tanta huella. Habrá que esperar a los remixes –Madonna ha anunciado que publicará la versión en la que canta con ella MNEK pronto– para ver si trasciende más allá del mundo gay –solo ha confirmado a medias que la interpretará en la gala de los Grammy el 8 de febrero, fecha en torno a la que se ha anunciado la publicación de nueva música, posiblemente esas remezclas–.

Es en Unapologetic Bitch donde más equilibrados se ve a productor y cantante. El tema, en clave reggae –que habría sido ideal para Gwen Stefani–, sí lleva el sello inequívoco de Diplo, y además de contar con un estribillo de lo más pegadizo permite a Madonna mostrarse descocada sin resultar impostada o patética.

Todo lo contrario sucede en Bitch I’m Madonna, un nuevo tropiezo de la diva con el EDM más chusco. La vulgaridad de sus autorreferencias y la olvidable aportación de Nicki Minaj nos devuelven por unos minutos a esa pesadilla titulada MDNA, que habíamos olvidado por completo.

La sombra de American Life es alargada en dos de los cortes, sobre todo en la estimable Devil Pray. Más allá del tono mesiánico, tan suyo, engancha por los giros en la producción de DJ Dahi y Blood Diamonds, que evitan que resulte repetitiva y predecible. De hecho, invita más a corearla que Living For Love.

No sorprende que a Kanye West le llamase la atención Illuminati hasta el punto de finalmente producirla –¿por qué no apostó Madonna mejor por Arca? ¿Porque se le adelantó Björk?–. La marca del creador de Yeezus es rastreable, y no precisamente para bien. Es un tema caótico, de letra risible y con el peor rap de Madonna desde… American Life. Otro arrebato mesiánico, esta vez con ínfulas experimentales y oscuras, que también entronca con Gang Bang de MDNA.

Ghosttown, la única balada hasta el momento –el único tema verdaderamente inédito de los 6–, supone un respiro melódico. Sin ser especialmente memorable, se agradece, y demuestra que Madonna también está muy pendiente de lo que hace Sia, evidente influencia en este corte.

Si bien es pronto para enjuiciar el álbum, puesto que tendrá 19 canciones, sí podemos decir que este adelanto pre-navideño de Rebel Heart hace temer que Madonna publique de nuevo un álbum algo esquizofrénico y sin personalidad definida. Tras este movimiento de urgencia, habrá que esperar a saber si la diva redefine el disco en busca del factor sorpresa o, al menos, de una acertada elección de entre los muchísimos temas que asegura haber grabado de cara a este lanzamiento. De momento, sorprender no sorprende.

x

Shangay

Toda la actualidad LGTB + Cultura + Sexy + Ocio. Contenidos exclusivos cada semana en tu correo.