19/07/2018

Musicales kitsch españoles en pantalla grande

2 marzo, 2015
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No es nada habitual poder disfrutar ya en pantalla grande de numerosos títulos, salvo que sean clásicos indiscutibles o éxitos comerciales irrebatibles. Por eso es todavía más de agradecer un ciclo como Platea de cine, que arranca recuperando todos los martes de marzo títulos del cine musical español de culto.

El investigador y documentalista Juan Sánchez es un experto en un tipo de cine que a menudo se desprecia, tildándolo de kitsch sin más, como si ese calificativo fuese un insulto. Le gusta organizar sesiones en espacios tan atípicos como el club Siroco –allí lleva más de un año programando Cinema Oh! Culto–, y ahora selecciona las películas de este nuevo ciclo en Platea, que en su día fue el cine Carlos III, en pleno centro de Madrid (C/Goya, 5-7). Sánchez considera que películas tan kistch como las que ha seleccionado para ‘Platea de cine’ no deben tomarse a broma. “No pretendo reivindicarlas con seriedad, pero sí con respeto”, nos confiesa. “Se puede pasar muy buen rato viéndolas, pero sabiendo que son el resultado del trabajo de profesionales, tanto delante como detrás de la cámara. A mí me gusta que el público aplauda cuando acaba un número musical, o que haya risas cuando el diálogo es divertido, pero no que el público pase a ser protagonista con sus comentarios”.

No tienen desperdicio las películas que componen este ciclo dedicado al cine musical español de los 60 y los 70, títulos de culto indiscutible para muchos espectadores gays. Se inaugura hoy, martes 3 de marzo, con la proyección de Tuset Street, de Luis Marquina, protagonizada por Sara Montiel. La película se estrenó en 1968 precisamente en esa misma pantalla, la del entonces cine Carlos III. La proyección comenzará a las 20h (la entrada es libre), y tras la proyección pincharán Pepino & Crawford –agitadores nocturnos a los que hemos sometido a nuestro cuestionario más indiscreto– y actuará la sin par Sandra, una veterana travesti, experta imitadora de Sara Montiel –como se vio en La mala educación, de Pedro Almodóvar–.

El 10 de marzo se proyectará Amor en el aire, de Luis César Amadori, con Rocío Dúrcal y Palito Ortega; y el 17 de marzo podremos rescatar La querida, de Fernándo Fernán Gómez, con Rocío Jurado –interpretando míticas canciones compuestas expresamente para ella por Manuel Alejandro–. Sánchez es de los que opinan que la sola presencia de divas como la Montiel, la Dúrcal o la Jurado en una película ya es suficiente motivo como para revisarla en cualquier momento, “si te gustan ellas como artistas”, puntualiza. “Pero además, el cine capta tantas cosas del momento en que se hacen las películas que no es tan difícil encontrar otros elementos de interés, aparte de la presencia de estas señoras. Otra cosa es su valor como obra de arte cinematográfico, pero uno no está siempre para ver un Bergman, un Scorsese o un Haneke”.

La posibilidad de poder tomar una copa mientras se disfruta de estas películas, en un ambiente distendido, es otro de los atractivos de una propuesta que nace con vocación de continuidad, y que tendrá un broche de oro el día 24 con un título gay mítico y nunca lo suficientemente reivindicado.

¿Qué atrevido título de culto gay cerrará el ciclo el 24 de marzo? Pasa página.

El 24 de marzo, a las 20h, cerrará este miniciclo un título de auténtico culto gay. Diferente, de Luis María Delgado, con el bailarín y coreógrafo Alfredo Alaria, es una película única, un musical supergay pionero que, sorprendentemente, logró burlar la censura de la época y se pudo estrenar sin problemas.

Con los años se ha convertido en un título mítico por su evidente contenido homosexual. Aunque Juan Sánchez es el primero que no comprende por qué sigue siendo una película oscura, no tan conocida, en lugar de un clásico gay con mayúsculas. “No ha habido hasta ahora ninguna edición en DVD. Solo la emisión en el programa de TVE Versión española, con la presencia de Luis María Delgado, nos ha dejado un testimonio directo de algún responsable de la película”. Sánchez apuesta por su reivindicación como parte de este ciclo. “La forma en que se insinúa la temática gay puede resultar anticuada hoy en día”, apunta, “pero su valor histórico es mucho. Además, tiene números musicales que están muy bien (Alaria es buen coreógrafo y bailarín), y la fotografía es estupenda”.

Como el programador del ciclo pretende que cada sesión sea una experiencia lo más completa posible, va a intentar que el día en que se proyecte Diferente participen en un coloquio posterior bailarines que formaron parte de la compañía de Alfredo Alaria, alguno de los cuales incluso participó en la película. Otro motivo más para no faltar a su proyección, dentro de un ciclo sin duda diferente y, por ello, muy apetecible.

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