13/08/2020

Verónica Forqué: “Los heteros son aburridísimos”

16 marzo, 2015

SHANGAY ⇒ Una vez más, en Buena gente el público se ríe muchísimo contigo, incluso en aquellos momentos que no resultan en absoluto graciosos.

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Es una suerte que quieran reírse conmigo, porque la risa es de lo mejor que hay. Aunque la vida sea muy dura para Margarita, mi personaje, es verdad que, vistas desde fuera, las cosas que piensa, dice y hace resultan cómicas. Y las amigas que tiene [interpretadas por Pilar Castro y Susi Sánchez], que son divinas, también.

SHANGAY ⇒ El día que vi la obra os dio un ataque de risa en plena función que os puso en un aprieto…

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Calla, calla, menos mal que no estaba el director, porque se nos habría caído el pelo. ¡Qué vergüenza! [risas]. Nos dio, y cuando te da, no puedes hacer nada. Lo he vivido muchas veces, y se pasa fatal a la vez que muy bien, porque es divertido. Nos llevamos tan bien todos en la función… Bueno, yo en general me llevo bien con todo el mundo, pero en este caso mis compañeros y yo formamos equipo desde el primer día, nos queremos y hay mucha confianza entre nosotros. Siempre les digo que cuando tengan que corregirme cualquier cosa, que lo hagan, yo lo agradezco, me ayuda.

SHANGAY ⇒ ¿No sientes que ya lo sabes todo?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Te aseguro que no. De joven eres más arrogante, te crees que sabes más que quienes tienen treinta años más que tú. Ahora no, ¡cada año menos! Valiente sí soy, pero una cosa es el valor y otra la arrogancia. Hay que arriesgar en la vida, en todos los aspectos, para crecer y no quedarte estancada.

SHANGAY ⇒ Tú que tienes un estatus y enormes reconocimientos, ¿por qué necesitas seguir arriesgando?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Está en mi naturaleza. Siempre he tenido la sensación de que la vida es una especie de colegio en que aprender. Con el tiempo es todo más fácil, porque no te tomas tan en serio a ti misma.


“Con cada nuevo trabajo es como si empezara de cero, y eso me gusta”


SHANGAY ⇒ ¿Ha habido algún momento en tu carrera en que te cegara la vanidad, consecuencia del éxito?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒  Solo un poco. Cuando eres una actriz de treinta y tantos o cuarenta años, y te ha ido muy bien, es el momento en que todo el mundo te llama. Yo tuve la suerte de que me pasara: me lo ofrecían todo, me daban todos los premios… En España somos así: ahora, todo para este; ahora, para la otra. En ese momento es fácil pensar que va a ser así siempre, pero no. Dura solo un tiempo, y después hay que seguir luchando, siendo cada vez más humilde. Con cada nuevo trabajo es como si empezara de cero, y eso me gusta.

SHANGAY ⇒ En cines de la Gran Vía madrileña has estrenado muchas veces. ¿Habías actuado alguna vez en teatro antes de hacer Buena gente?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒  Nunca. Cuando veo los luminosos pienso “Ay, si lo viera mi padre, ¡qué ilusión le haría, pobrecito!”. Él [el cineasta José María Forqué] confiaba mucho en mí, y cuando murió yo ya había tenido éxito, así que llegó a verlo. Pero me gustaría que siguiera viendo. Lo seguirá haciendo, probablemente.

SHANGAY ⇒ Recientemente has sufrido otra pérdida importante, la de tu hermano Álvaro…

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ ⇒ Mi hermano querido… Ahí lo tengo, conmigo, como un ángel de la guarda. Cuando murió, el 31 de diciembre, afortunadamente yo estaba en un buen momento. Si me llega a pasar hace un año, no sé qué habría hecho, porque estaba con una depresión muy, muy grande. Estuve fatal, y no entendí el porqué hasta que empecé con la terapia, los antidepresivos… Cuando comprendí que es una enfermedad que se da cuando no puedes más con una situación empecé a recuperarme. Desde octubre pasado estoy muy bien. Al menos Álvaro se fue en un momento en que estaba contenta y con ganas de vivir.

SHANGAY ⇒ Luego es una época de cambios para ti…

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ ⇒ Muchos. Entre ellos, que estoy soltera otra vez [su ex pareja es el cineasta Manuel Iborra]. Esta obra me llegó en un momento complicado, estaba muy mal. Deprimida y todo, vi que era una gran función, pero pensé que no la iba a poder hacer, sentía que me iba a morir. Aun así, le dije al productor que me gustaba mucho y que me encantaría hacerla, por si acaso. No le conté que estaba deprimida, solo lo sabían mis amigos; lo he hecho ahora, que ya ha pasado. Cuando me llamó para empezar ya estaba divinamente… y aquí estamos.

 

¿Tiene algo de ordinaria la Forqué? ¿Por qué es tan estrecha su relación con el mundo gay? Pasa página

SHANGAY ⇒ En Buena gente interpretas a Margarita, una madre soltera de barrio dispuesta a todo para salir adelante. 

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Tiene mucho que ver con mi anterior personaje en teatro, Shirley Valentine, por su clase social y sus ganas de vivir. Shirley fue el punto de arranque para empezar a trabajar en Margarita. Aunque es mucho más ordinaria que aquella.

SHANGAY ⇒ Tú no eres nada ordinaria, ¿verdad?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ No, no, yo soy muy fina [risas]. Fui al Liceo italiano, he leído muchos libros… Mi hermano, que era inteligentísimo, era como mi tutor. Él y mi madre, que es escritora, me introdujeron en la lectura. Todo lo que me recomendaba Álvaro me lo leía, así que con catorce años leía lo mismo que él: Dostoievski, Galdós… Así que no tengo nada que ver con Margarita, pobrecita, es un personaje que me despierta mucha ternura.


 

SHANGAY ⇒ Durante toda la obra se apunta la posibilidad de que Luis, al que interpreta Diego París, sea gay. Todo porque le gusta ir al bingo. ¿Tú crees que lo es?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ No es gay. Las mujeres en la función decidimos que lo es, pero no. Bueno, podría serlo… El que debe de ser gay es el autor de la obra [David Lindsay-Abaire], tengo que mirarlo en Internet. Bueno, no sé si lo pondrá, pero vamos, no me cabe la menor duda.

SHANGAY ⇒ ¿Has sido siempre consciente de la legión de admiradores homosexuales que tienes?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Lo he sido más a raíz de abrirme una cuenta en Twitter. Casi todos los chicos que me siguen son gays. Es normal, y me encanta. Los gays me gustan más que los heteros, que son aburridísimos. Los heteros me interesaban cuando era joven y quería tener hijos. Ahora, que vivan su vida, yo ya no tengo ganas de novio. Todas las chicas tenemos grandes amigos gays, porque con un hombre hetero es imposible tener una amistad, y menos con mi edad; o ‘se te quiere hacer’, como dice mi hija [la pintora y actriz María Forqué], o pierde el interés.


“Los gays me gustan más que los heteros”


SHANGAY ⇒ ¿Qué tal llevas el mundo Twitter?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Muy bien. La cuenta me la hizo un amigo de mi hija cuando empecé a ensayar Shirley Valentine. La gente es muy cariñosa conmigo, y los hay que escriben con un ingenio que te mondas.

SHANGAY ⇒ ¿Te insultan en alguna ocasión?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Solo una vez alguien escribió “Ojalá se muera Verónica Forqué”. Le bloqueé.

SHANGAY ⇒ Es una suerte despertar tanta simpatía en la gente…

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Es una suerte, pero también trabajo para conseguirlo. Siempre me he preocupado por ser buena persona. No siempre lo consigues, y metes la pata, pero ese intento continuo creo que los demás lo notan y lo agradecen.

SHANGAY ⇒ ¿Realmente te parecen tan buena gente todos los personajes de tu función?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ No. Están los perdedores, que son buenos, y los triunfadores, que son egoístas y arrogantes. Es lo de siempre. A mí siempre me hacen más gracia los perdedores, en la vida real también.

SHANGAY ⇒ ¿Te consideras una triunfadora?

VERÓNICA FORQUÉ ⇒ Una cosa es triunfar en tu profesión, porque tienes mucha vocación y un poco de suerte, como me ha pasado a mí. Pero no me considero parte de ‘los triunfadores’. Enriquecerse no suele ser lo más importante para un artista; al menos en mi caso, el dinero nunca ha sido lo que más me ha importado. Me gusta vivir bien y soy caprichosa; el otro día cobré y me compré una mochila de Prada [risas]. Pero no tengo negocios ni me interesa amasar fortunas. En general, las personas que tienen mucho interés por el dinero ven las cosas de otra forma. La ideología de las personas tiene mucho que ver con su manera de vivir; yo siempre he sido de izquierdas y he sentido que los que tenemos más tenemos la obligación de ser generosos con los demás, al menos a mí me nace. No todo el mundo piensa así, ¡he conocido a ricos que son roñosos como la madre que los parió!


LA OBRA BUENA GENTE SE REPRESENTA EN EL TEATRO RIALTO (GRAN VÍA, 54) DE MADRID.

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