22/09/2019

El luchador gay y su combate más difícil

31 marzo, 2015
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Fue campeón de lucha universitaria, pero no era feliz. Al estadounidense Mike Pucillo no se le resistía ningún oponente, pero aún le quedaba una batalla pendiente: salir del armario. No pudo más y acabó confesándolo, tal y como cuenta la revista Outsports: “La única razón por la que siento que es importante contar mi historia es porque sé que hay muchos otros como yo, en el instituto o a punto de entrar en la universidad, que practican la lucha, o juegan al fútbol, o al beisbol, o al baloncesto, o que no practican ningún deporte, que están luchando contra ello”.

Ahora, con 28 años, el deportista de Ohio explica cómo contó la noticia a su mejor amigo y compañero durante 4 años, a través de un mensaje de texto: “En ese momento me quité un gigantesco peso de encima. Nunca pensé que me sentiría tan bien solo diciéndoselo”. La reacción no pudo ser más positiva: “Mierda, tío. Estoy realmente feliz por ti. No tenía ni idea, pero lo único que te puedo decir es que te quiero. No se lo diré a nadie. Es tu decisión, pero estoy llorando como un crío por que me hayas elegido para decírmelo el primero”.

Los problemas comenzaban a solucionarse, pero sus padres no se enterarían hasta hace un año. El modus operandi se repetía, por miedo a la reacción de su padre: “Puede sonar cobarde, pero quería que lo leyera todo antes de que pudiera reaccionar. Simplemente me contestó que me quería. Y mi madre me dijo que no había problema si era feliz”. El drama interior estaba cerca de acabarse.

Por último, el que fuera su entrenador, de fuerte convicción cristiana, también le quitaba hierro al asunto a partir de respetar al prójimo: “Mi primera creencia es ‘trata a los demás como quisieras que te trataran a ti’. Es un mensaje simple, si crees en Dios”, aseguraba. Nada como apoyarse en los demás para darse cuenta de que no estás solo en la lucha. Enhorabuena. 

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