23/10/2019

Ratas gays de laboratorio

24 abril, 2015
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Unos científicos en México han conseguido la forma de convertir a ratas macho –supuestamente heterosexuales– en homosexuales, a través de la administración de unas drogas que alteraban su cerebro, así como la utilización de asociaciones de conducta para que los machos finalmente prefirieran el sexo con otros machos. Un estudio que puedes encontrar publicado este mes en Behavioral Brain Research.

Los investigadores han llevado a cabo el estudio durante 4 años. En sus experimentos utilizaban una droga que alteraba el cerebro de los roedores y les hacía sentir mejor y más felices. La suministraban cuando las ratas macho eran agrupadas con otras ratas macho, a fin de que estas relacionasen ese bienestar con la compañía de otros machos. Eran expuestas a sesiones de 24 horas bajo los efectos de esta droga, y reforzaban estos estímulos cubriendo a las ratas con aceite de almendras, que previamente habían asociado con el sexo.

El resultado fue que las ratas macho, bajo los efectos de las drogas, empezaron a relacionar el placer que sentían con la compañía de otros machos, a la vez que también relacionaban este estado de felicidad con el sexo, que se había asociado al el aceite de almendras. Esto llevó a que, tras varias sesiones, algunas ratas macho empezaran a copular entre ellas. Un comportamiento que se mantuvo después, cuando les fueron retiradas las drogas.

Según los investigadores del estudio, «los resultados indican que las supuestas ratas heterosexuales machos pueden desarrollar actitudes homosexuales a través del condicionamiento por cohabitación con otro macho bajo los efectos de ciertas drogas».

Sin embargo, muchos expertos aseguran que este estudio no demuestra nada. Se trata sencillamente de un condicionamiento clásico o aprendizaje por asociaciones, como el célebre perro de Pavlov. El científico ruso comprobó que ciertos estímulos dan lugar a reacciones físicas en nuestro cuerpo. Por ejemplo, ver comida hace al perro salivar; pero si se introduce junto a la comida otro estímulo, como una campana, el perro también acaba por relacionarlo con esta. Cuando Pavlov dejó de enseñar la comida al perro, pero aún hacía sonar la campana, comprobó que el perro volvía a salivar. Había conseguido que un estímulo distinto obtuviese las mismas reacciones físicas, mediante condicionamiento. Esto es lo que ocurre en el experimento de las ratas.

  

Es decir, se trata de una reacción artificial, un condicionamiento, conseguido por aprendizaje de asociaciones. No demuestra en absoluto que se pueda convertir a personas heterosexuales en homosexuales a través de unas drogas. Solo demuestra que a través de asociaciones se puede conseguir despertar el deseo sexual con otros estímulos impropios de esa reacción física.

Otro punto discutible en este estudio es la utilización de animales en las investigaciones, con uso de drogas y para la obtención de resultados muy cuestionables. Además, partiendo de la base de que la homosexualidad se encuentra presente en el mundo animal, algo que ya veíamos en este artículo: Es natural ser gay, nos hace preguntarnos qué predisposición innata tendrían ya antes estas ratas a mantener relaciones con otros machos. No olvidemos que los animales atienden al placer, no a normas sociales adquiridas.

Para concluir, en el caso de que estas drogas funcionasen, algo bastante incierto y que parece atender más a condicionamientos, resultaría una práctica ilegal y poco ética jugar con el cerebro de las personas a través del suministro de drogas que puedan alterar sus preferencias sexuales.

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Shangay

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