23/09/2019

Es imposible resistirse a los secretos de Madrid

30 abril, 2015
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Fotos: Joao Nogueira

“Los que han nacido en Madrid no han podido soñarla. Lo bueno es llegar con la boina y la maleta de cartón, y a los cinco minutos ser de Madrid». Joaquín Sabina tiene razón, nada como venir desde fuera para conocer una ciudad desde dentro. Eso sí, el artista se olvidaba entre el equipaje un elemento indispensable: la caja de herramientas de Google.

Absténganse planos doblados en mil pedazos o diccionarios de bolsillo que no caben en una mochila. Un Groucho Marx de este siglo afirmaría que aparte del perro, la tecnología es el mejor amigo del turista, y si además está encerrada en su Nexus 6, perder el tiempo intentando encontrarte se ha quedado anticuado.

“Madrid es tener un gabán que abriga mucho y con el que se puede ir tranquilo hasta a los entierros con relente. Madrid es no admitir lo gótico, es la improvisación y la tenacidad”. Ramón Gómez de la Serna, siglos atrás, ya puntualizaba sobre las características que ha de tener el verdadero turista tecnológico. Punto de aventura, aliño de orgullo y estarás preparado para surcar la capital de España. Un momento, Google Maps para ubicarte y Google Search a través de tu voz por si añoras la pregunta-respuesta de toda la vida. Ahora sí estamos listos.

“El cielo azul, la sierra blanca, el sol de oro… ¡Un día madrileño puro!”. Carlos Arniches opositaba a hombre el tiempo sin saber lo que se avecinaba. Google Now, tu asistente de viajes personal, irrumpe como una tormenta de verano para, a través de su sistema de tarjetas, organizar toda tu agenda. Temperatura, citas, intereses o noticias actúan como un anticiclón ante cualquier duda surgida. Tenerlo todo controlado dejó de ser aburrido.

¿Y si no te apañas con la lengua? «Hablo latín con Dios, italiano con los músicos, español con las damas, francés en la corte, alemán con los lacayos e inglés con mis caballos». Claro está que Carlos I no necesitó Translate, pero de haberlo hecho habría tenido la opción de convertir cualquier palabra al idioma escogido solo con enfocarlo a través de la cámara. Nada de escribir o hablar, muy útil para cartas de restaurantes, por ejemplo.

“Has de mirar con quién comes y bebes antes que lo que comes y bebes; porque comida sin amigo es comida de leones y lobos”. Epicuro, dados los elementos, puede estar tranquilo. No hay obstáculo irresistible. Y Los Galayos, a orillas de la Plaza Mayor y con sabor a Castilla, es lugar idóneo para coger fuerzas teniendo en cuenta la que se avecina: Madrid espera, sus rincones se convierten en tesoro y cada lugar afinará la audacia del que busca.

Es momento de conocer la esencia de sus calles. ¿Por dónde empezar? Tal vez su epicentro, el kilómetro cero de la Puerta del Sol, sea un comienzo idóneo. “No es una plaza como las demás: reúne a un tiempo las cualidades de un salón, un paseo, un teatro, una academia, un jardín, una plaza de armas y un mercado”, contaba Edmundo de Amicis sobre ella, y no se equivocaba. Sus vericuetos se alargan por todo el distrito centro, la zona más antigua de la ciudad. El Barrio de la Letras, el Madrid de los Austrias y Cortes dejan todos sus secretos a un lado gracias a un intenso conjunto de acertijos que convierten el paseo en un concurso. No se trata de llegar el primero, sino de que Google te indique el camino.

Y si degustar Madrid es placer, plasmar su aroma en unas líneas es imposible. “Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”Mariano José de Larra, un genio indiscutible, se expresaba así antes de que descubriéramos que perderse ya no es una opción. Ahora, el turista, al contrario que el César, a pesar de serlo, ya no tiene que parecerlo. Google tiene la respuesta.

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