20/07/2018

Bruselas, 20 años a la cabeza del Orgullo gay

25 mayo, 2015
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La Bolsa
 

Si existe algún lugar por encima del arcoíris, si existe, ese lugar sería Bruselas durante su Orgullo LGTBI. La capital belga festejaba este año su 20 aniversario de Orgullo gay –más conocido como Pride.be– y se vistió de color para demostrar que durante estas dos décadas se ha convertido en una ciudad pionera en Europa por la lucha del colectivo LGTBI y sus derechos.

Cuando hablamos de que se vistió de color lo decimos literalmente. Bruselas sacó su Orgullo a la calle y no se limitó a colgar algunas banderas arcoíris desperdigadas en su área gay –que se extiende a lo largo y alrededor de su céntrica calle Rue du Marché au Charbon–, toda la ciudad participó de la fiesta y quiso conservar el dress code que exigía la ocasión. Sus principales edificios institucionales, su Grand Place, la bolsa de Bruselas, empresas variopintas… Todas lucían ‘los 6 colores corporativos’ del Orgullo en sus fachadas y daban un aspecto único a la capital que, para qué vamos a negarlo, quedaba divina en fotos y selfis.


Grand Place

Incluso el pequeño Manneken Pis, uno de los principales símbolos de Bruselas, fue vestido por el diseñador francés Jean Paul Gaultier para la ocasión. Una monada.

Aunque este año la manifestación anual tenía su cita reservada para el sábado 17 de mayo, fue todo un acierto viajar unos días antes a la ciudad. Sentir el pulso de Bruselas y de su gente, más aún en estas fechas, es una experiencia que sería prácticamente imposible sintetizar en un viaje de fin de semana. Y es que afirmar que los bruselenses son abiertos, hospitalarios y encantadores no es hablar por hablar. Casi podríamos decir que no les ha quedado otra opción. La presencia en su territorio de numerosas instituciones internacionales les ha convertido en un conjunto cosmopolita, políglota, multirracial y multicultural. Por eso debéis tener cuidado con lo que decís en voz alta. La comunidad española e hispanohablante que reside en Bruselas es enorme; no sería difícil que te entendiesen y te dieran la réplica en la lengua de Cervantes.

Aunque existe una oferta cultural y de ocio muy amplia y para todos los gustos, hay tres experiencias que nos dejaron especial buen sabor de boca durante los días previos al desfile:

1. Visitar el museo del Atomium y cenar en su restaurante, donde tomamos de postre un delicioso gofre –el más rico de nuestras vidas– a la vez que disfrutamos de las inigualables vistas que te ofrece estar en la bola más alta del monumento. Eso sí, resulta indispensable reservar con antelación.

2. Tomarnos unas copas en La Boule Rouge (Rue des Pierres, 52) durante el show de la LaDiva Live, una drag con denominación de origen bruselense y que ofrece un espectáculo con voz en directo; divertido y de calidad.

3. Pasear por la pequeña Mons, una ciudad de cuento de hadas que ha sido nombrada junto a Pilsen (República Checa) Capital Europea en 2015 –el próximo año la albergarán San Sebastián y Breslavia (Polonia)–. Merecen la pena los cuarenta y cinco minutos de viaje que la separan de la capital belga para poder interactuar con las impresionantes expresiones artísticas callejeras que decoran sus rincones: lanzarse contra la #RedBallProject incrustada entre dos edificios de la Rue de la Chaussée fue fabuloso.


Alternando jornadas de lluvias y claros, con una chaquetita siempre a mano para cuando refrescaba, llegó el día clave, el de la manifestación del Orgullo LGTBI.  Aunque la creencia popular bruselense nos había acabado convenciendo de que el día del Orgullo siempre brillaba el sol, el sábado amaneció gris y tormentoso. Según nos acercábamos al imponente edificio de la Bolsa, lugar donde daría inicio el desfile, la cosa parecía empeorar en lo meteorológico pero mejorar en lo festivo. Lesbianas, gays, heteros, bisexuales, transexuales, intersexuales, travestis, circas, amigos, familias enteras, amantes, mascotas, autóctonos, visitantes: todos nos dirigíamos al mismo punto. Nadie estaba dispuesto a perderse la fiesta que Bruselas había preparado para todos.

Empezaban a caer las primeras gotas y, desde lo alto de la escalinata de la Bolsa, el Boulevard Anspach se divisaba atestado de personas –80.000 según fuentes oficiales–.

El presidente de la asociación The Belgian Pride, Chille Deman, y el organizador del evento, Alan De Bruyne, subieron al escenario para recordarnos que nos encontrábamos en “una manifestación contra la homofobia, la lesbofobia y la transfobia”, y para hacer “una verdadera reflexión de fondo sobre la condición de las personas transgénero” que en Bélgica, pese a todo lo andado, todavía no han visto reconocidos sus derechos.

Después proyectaron un emotivo vídeo sobre la serofobia, es decir, el rechazo y discriminación a las personas que viven con VIH, que es otro de los estigmas más extendidos en la sociedad actual.

Como colofón, LaDiva Live volvió a clavar sus tacones sobre la tarima para ejecutar una vibrante interpretación del Somewhere Over The Rainbow.

Sus afinados gorgoritos se mezclaron con una explosión de burbujas de jabón y confeti. El desfile de carrozas del Orgullo de Bruselas había arrancado y era imparable.

El resto de la tarde lo vivimos en la calle porque, contra toda lógica, al final se cumplió el vaticinio popular y brilló el sol. Podríamos contaros la locura que se desató en ese momento, lo mucho que bailamos, la cantidad de mojitos y Kriev –ríquisima cerveza belga con cereza– que bebimos, el número de chulazos y personas únicas con las que nos cruzamos y con las que nos fotografiamos… En definitiva, lo mucho que nos divertimos, y aun así nos quedaríamos cortos.

Lo mejor es que apuntes en tu agenda el Orgullo LGTBI de Bruselas y lo pruebes la próxima edición. Además, en 2020, coincidiendo con su 25 aniversario, quieren organizar un Europride. Imagina lo que puede ser aquello. No lo dudes: Save the date!


Lluvia. Sol. Seguro que alguno estáis pensando que la concatenación de fenómenos atmosféricos ideal habría sido que después se asomase el arcoíris. Si apareció, fue imposible verlo, lo teníamos a nuestros pies. Recordad: estábamos en el Orgullo de Bruselas, en ese lugar por encima del arcoíris.


FOTOS: Pablo Carrasco de Juanas

Para descubrir los sitios más cool de Bruselas, pasa página

PentaHotel Brussels

Cuatro estrellas abalan este moderno hotel, su sede en la capital belga tiene apenas un mes de vida. A media hora del centro a pie, Pentahotel ofrece una atmósfera que bien se podría encontrar en Milán o Londres. Diseñado por Matteo Thun, sus 87 habitaciones y su pentalounge ­–un divertido y nuevo concepto que aúna recepción y zona de relax y copeteo– conservan un ambiente elegante y trendy. Excelente para establecer como campo base durante tu visita a Bruselas.


Chaussée de Charleroi, 38 – 1060 Brussels + INFO

Le Belgica bar

Desde su fundación en 1984, ha atraído a artistas, músicos, actores y estilistas. Su decoración bucea entre lo falso y lo verdadero, un bar de 1920 transformado en un templo del grunge. Las paredes gastadas, la monarquía belga colgada de las paredes, su elenco de DJs, sus eventos especiales y su situación le han convertido en epicentro de la clientela arcoíris. Empezar la marcha en La Belgica bar es casi obligatorio.


Rue du Marché au Charbon, 32 – 1000 Brussels + INFO

STAMM bar

Los amantes de la electrónica no comercial tienen en STAMM bar su casa. Se autodefine como un Cruissing Music Bar, y es que programa las fiestas más morbosas y excitantes solo para hombres de la capital: ropa interior, chándal, desnudos, gang bang… Merece la pena acercarse y tomarse una copa aunque solo sea para conocer a uno de sus socios fundadores Miguel, un simpático vasco de particular bigote afincado en Bruselas.


Rue du Marché au Charbon, 114 – 10000 Brussels + INFO.

COX party

La famosa fiesta gay de Italia se estrenó en Bruselas durante el fin de semana del Orgullo. Con el DJ Michele Ruvido y Daniele d’Alessandro, y apoyado por el Stamm bar y la Revelation Party, consiguió trasladar el mejor sabor del show italiano a la capital belga. Sin duda, los bailarines más sexys y la gente más guapa estaban concentrados esa noche en COX. Esperemos que continúen su aventura belga.


Bazaar club · Rue des capucins, 63 – 1000 Brussels  + INFO

GRAMM

Su concepto de cocina creativa francesa y japonesa ya es atractivo para empezar. Su chef Kenzo Nakata es un chef atípico de madre bretona y padre nipón. Su cultura gastronómica doble se saborea en sus platos, diseñados con libertad y de sabores muy personales. Cada semana inventa nuevas técnicas de cocina con revisitados. Por la noche, un original menú único con seis platos. Efecto sorpresa garantizado.


Rue de Flandres, 86 – 1000 Brussels + INFO

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