23/05/2018

Profesora transexual se suicida

16 junio, 2015
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Tenía 37 años y una buena trayectoria profesional, pero esto no impidió que Karis Anne Ross fuera hostigada antes de su transición sexual, durante y después. Una situación que se prolongó durante más de 10 años en su centro de trabajo, la escuela de Milwaukee de Inmersión alemana en Wisconsin, y que la llevo en noviembre de 2014 a una depresión que acabó en suicidio.

La familia de Karis denuncia que la profesora había comunicado los continuos acosos e intimidaciones de sus colegas de trabajo, pero en la escuela solo se limitaron a ignorar la situación. “No culpo a MPS (Escuelas Públicas de Milwaukee) por la muerte de mi hija. Creo que lo más triste es que las cosas importantes se perdieron”, dijo Greinke, la madre de Karis.

La profesora, una mujer transexual, se quitó la vida durante las vacaciones de Acción de Gracias en noviembre del 2014. La profesora Ross era una de las mejores maestras de Educación Especial de la cadena de escuelas, un trabajo estresante que no fue el desencadenante de su situación, sino más bien el ambiente hostil que se había formado en su grupo de trabajo en torno a ella y su transexualidad. Una constante muestra de faltas de respeto, intimidación e insultos de los que debían ser sus ayudantes.

Ross trabajaba junto a tres profesionales que la ayudaban en su labor de profesora, tres auxiliares de maestros que supuestamente estaban a sus órdenes, y que carecían de la formación y cualificación de Ross. Pero nada impidió a este grupo de auxiliares hacerse con el control de la clase y abordar a la profesora en continuas intimidaciones, insultos y vejaciones, en su mayoría referentes a su transexualidad. Una situación que fue denunciada y se prolongó durante 10 años, de los 27 a los 37 años de edad de la maestra.

La maestra había informado en numerosas ocasiones al director de la escuela, el Dr. Albert J. Brugger. Una situación ignorada y dilatada durante años. Pero que se agudizó en los días previos a su muerte, con un incremento de reclamaciones y correos electrónicos de la profesora a la escuela, pidiendo ayuda ante una situación insostenible por más tiempo.

El director Brugger, quien en vez de mediar o intervenir en el conflicto, optó por restar importancia a la situación y evitar cualquier implicación directa con la señora Ross y sus auxiliares, contestó a estos ruegos con la renovación de los mismos auxiliares a cargo de la profesora.

El día elegido para el suicidio, el sábado por la tarde, refleja la preocupación que tenía Ross de tener que enfrentar nuevamente la hostilidad de su personal de apoyo y la indiferencia de su director el lunes siguiente por la mañana.

Karis Anne Ross escribió una carta de suicidio, en la que cada uno de sus asistentes fue nombrado como la principal causa de su pena y pocas ganas de seguir viviendo. Algo que rápidamente se hizo público en los medios de comunicación y redes sociales.

Tras la muerte de la profesora, el colmo fue que el MPS no hizo ningún intento de ponerse en contacto con la familia de la profesora Ross, seguramente por miedo a las informaciones de la carta de suicidio que apuntaban a sus trabajadores. Dos semanas después, el director Brugger enviaba flores y una tarjeta, sin hacer mención sobre las responsabilidades del centro o su personal docente.

Amigos y familiares se reunían el pasado domingo para recordar a Karis Anne Ross, y esta vez sí acudieron quince profesores y miembros del personal de la escuela.

Un funesto episodio que nos vuelve a recordar lo lejos que estamos en derechos de transexualidad, y cómo este colectivo necesita de mayor apoyo y concienciación social. Las personas transgénero siguen siendo, en demasiadas ocasiones, rechazadas por familiares, amigos, colegas de trabajo y por la sociedad en general, llevando sus vidas a puntos tan delicados como depresiones crónicas o pensamientos de suicidio.

Resulta paradójico que la profesora Ross, que decidió dedicar su vida a la educación para niños con discapacidades profundas, tuviese que verse obligada a trabajar con un grupo de compañeros que la humillaron, acosaron y hostigaron hasta acabar con su vida. El colmo de la intolerancia.

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