27/09/2020

Mika: “Soy un neocatólico”

9 julio, 2015

Sigue siendo altísimo e hiperactivo. Además de extremadamente simpático y educado. Y su nuevo álbum, No Place in Heaven, es el primero en el que habla explícitamente de sus experiencias como hombre gay fuera del armario. Y también de su peculiar relación con el catolicismo, del que se considera practicante ‘a su manera’.

No tiene ningún problema en hablar de todo lo que se le plantea. En ocasiones no hace ni falta preguntarle, ya se lanza él a explicarse, si se le deja. Lo único que le ha inquietado es darse cuenta de que lleva rayas marineras, como la última vez que dio entrevistas en Madrid. Él no lo recuerda bien, pero en aquella ocasión llevaba camisa, bajo traje azul marino. En esta ocasión es camiseta lo que lleva, puede estar tranquilo, no repite modelo. “Odio la ropa”, afirma rotundo. Nadie lo diría, viendo lo coqueto que es y lo impecable que va siempre. “Me pasa sobre todo desde que hago tanta televisión”. Y es que compagina X Factor en Italia con La Voz en Francia. “Soy muy perezoso para cambiarme, y es terrible la cantidad de veces que tengo que hacerlo en los programas. Así que cuando llego a casa estoy todo el día en ropa interior”.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué disfrutas tanto ejerciendo de jurado en talent shows?
MIKA
⇒ No es tanto que me atraigan esos programas como que me apetecía mucho hacer televisión. Al principio me daba miedo decir que sí, y cuando me lancé vi que lo disfrutaba. Decidí ser yo mismo, no interpretar un personaje frente a la cámara, y mis experiencias en estos programas me han ayudado a entender mejor mi música. A pesar de haber vivido momentos de popularidad extrema, lo que yo hago es pop alternativo, nada corriente. Poder entrar en las casas de tantísima gente, siendo como soy, me resulta una experiencia muy poderosa.

SHANGAY ⇒ ¿Antes de estos programas sí te refugiabas en un personaje cuando ibas a televisiones?
MIKA
⇒ No, pero me mostraba jodidamente rígido. Solo era totalmente natural en entrevistas para prensa. Ahora ya puedo hablar con la misma soltura en la tele. Un medio que también me ha ayudado a recuperar el control de mi carrera. Porque pensaba que con Internet sería más fácil explicar mi historia a mi manera, a través de mi música, pero qué va… La información va tan rápida, y le prestamos atención durante tan poco tiempo… Internet no ha matado la música, ni mucho menos, pero sí ha matado a los iconos.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué has rebajado la exuberancia petarda que siempre ha sido marca de la casa en tu último álbum?
MIKA
⇒ Porque ya se manifiesta lo suficiente cada vez que subo a un escenario [risas]. Pretendía que este disco se viera como un diario íntimo, y a la vez, es mi reacción natural al disco anterior, que era un collage de sonidos, melodías y colores muy intenso. Necesitaba simplificarlo todo un poco, ofrecer un disco que resultase transparente, como si lo hubiese grabado a finales de los 60.

SHANGAY ⇒ Este álbum es pues una demostración de que ya no tienes miedo a ser totalmente honesto…
MIKA
⇒ Ningún miedo. Antes me ocultaba tras alegorías y caricaturas, pero ya no.

SHANGAY ⇒ Que utilices la palabra ‘gay’ en una de las canciones ha sido lo más comentado de tu álbum hasta el momento…
MIKA
⇒ Es gracioso, porque si utilizas cualquier taco nadie presta atención, pero en cuanto dices ‘gay’ ¡saltan todas las alarmas! ¿Sabes qué? Esa canción [Good Guys] está sonando en un montón de importantes cadenas italianas en las que nunca antes se había escuchado esa palabra en inglés, lo cual es genial. Quise crear un himno muy tierno con un punto provocativo. Si pregunto en él “¿Adónde han ido todos los buenos hombres gays?” es porque busco una respuesta.


“DEFIENDO EL VALOR DE SER GAY Y ÚNICO, DE APOSTAR POR UN MAINSTREAM CONTRACULTURAL”


SHANGAY ⇒ ¿Con qué intención?
MIKA
⇒ La de defender la idea de una identidad gay sólida. Seguir buscando vías para alcanzar la igualdad y reforzar nuestro orgullo sin perder nuestra individualidad en ese proceso. En un momento en que solo la basura uniforme logra relevancia popular, yo defiendo el valor de ser gay y único, y de apostar por un mainstream contracultural. El modo que yo he elegido para mostrar mi individualidad en Good Guys es utilizando la provocación, planteando preguntas y haciendo referencia a los grandes. Hay en ella más de homenaje que de crítica.

SHANGAY ⇒ En No Place in Heaven también pones sobre la mesa cuestiones personales, tu relación con tu familia y con la Iglesia católica como hombre abiertamente gay…
MIKA
⇒ En un principio la compuse como una carta a mi padre. Una vez escrita, me di cuenta de que tenía algo de oración: “Padre, ¿me perdonarás por todo lo que he hecho?”, digo en ella. Y si me planteo que para mí no hay sitio ni el cielo ni el infierno, lo hago con amor, con el corazón abierto y receptivo. Es la única manera de fomentar la tolerancia.

SHANGAY ⇒ ¿Es lo que estás pidiendo para ti?
MIKA
⇒ Yo siempre he hablado de cuestiones relacionadas con la sexualidad en mi música, fuese de un modo más o menos explícito. He sentido el rechazo intolerante de algunas personas, pero he sentido la aprobación de muchísimas más desde el principio de mi carrera. Y eso me demostró que no hay que ser agresivo o adoptar una actitud política para dejar claro lo que quieres transmitir.

SHANGAY ⇒ Has hablado en el pasado de que miembros de tu familia formaban parte de ese grupo de intolerantes. ¿Aceptan tu homosexualidad?
MIKA
⇒ Mayoritariamente sí, creo que nunca puedo esperar que me acepten tal y como soy al 100%. Porque pienso que a mi madre, por ejemplo, le gustaría que me casara con una mujer y tuviese una boda como la suya. Bueno, como la suya no creo, porque fue en un camping, en una caravana, tras haber huido de su madre para poder casarse. Vamos, que me parezco más a ella de lo que ella misma cree [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Tú te quieres casar?
MIKA
⇒ ¿Quiero proteger a la persona que amo y que ama? Sí. ¿Quiero casarme en una iglesia rodeado de rosas? No. ¡De ninguna manera!

SHANGAY ⇒ Te confiesas católico, ¿no?
MIKA
⇒ Soy un ‘neocatólico’. Creo que mucha gente se identificará con mi actitud: me permito a mí mismo la libertad, intelectual y emocional, de coger del catolicismo aquello que considero constructivo, a la vez que ignoro, y denuncio públicamente todo aquello que considero anticuado e intolerante. Creo que la religión y la espiritualidad están por encima de la burocracia, y a los burócratas no los tengo en cuenta, porque no se van a salir con la suya.

SHANGAY ⇒ ¿Con qué te identificas del catolicismo?
MIKA
⇒ Si me identifico con la Iglesia católica es porque crecí en ella. La música religiosa es la primera que conocí, y eso está muy ligado a mí. Me gusta poder aferrarme a una espiritualidad que me permite desconectar del sistema de valores de nuestra vida diaria. Es algo por lo que merece la pena luchar, sea en la religión que sea. Lástima de los tejemanejes políticos de las distintas religiones…


“HE SENTIDO EL RECHAZO INTOLERANTE DE ALGUNAS PERSONAS”


SHANGAY ⇒ Eres consciente de que siendo gay no eres especialmente bienvenido en la Iglesia católica, ¿verdad?
MIKA
⇒ Depende de la perspectiva con que lo mires… Si te soy sincero, creo que es simplemente cuestión de tiempo que eso cambie. Y siento un gran respeto por el Papa Francisco, uno de los escasos líderes icónicos de nuestra generación. Mucho más inteligente que Obama.

SHANGAY ⇒ Tú tienes un talento especial para rodearte de creadores icónicos con los que reforzar tu imagen, de Peter Lindbergh (que firma las fotos de promoción de tu nuevo álbum) a Christian Louboutin (que te diseña zapatos exclusivos para tus giras). ¿Cómo lo haces?
MIKA
⇒ Sucede siempre por accidente, en circunstancias inesperadas. Y los que citas son, además de artistas increíbles, personas muy normales. Para mí es fundamental poder quedar con alguien a comer pasta con un vaso de vino, o tomar una taza de té, y poder cotillear sobre todo aquello que está mal visto. El modo en que estas personas se enfrentan a la banalidad es lo que las hace especiales.

SHANGAY ⇒ ¿Cuáles son tus cotilleos preferidos?
MIKA
⇒ Los relacionados con quién se acuesta con quién [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Y cómo reaccionas cuando la gente se interesa por saber con quién te acuestas tú?
MIKA
⇒ Es normal que eso interese. El cotilleo es parte esencial de la evolución humana, y lo que más nos une a las personas. Los cotilleos destructivos son los que no me interesan. Ni me interesa que se cotillee de mí solo para llamar la atención, ese es un juego muy peligroso.

SHANGAY ⇒ ¿Posarías con tu novio en una revista para compartir vuestra normalidad?
MIKA
⇒ ¿Uno de esos reportajes en los que enseñas lo bonita que es tu casa? ¡¿Estás de coña?! ¡Claro que no! Mi chico me daría un bofetón solo con que se lo sugiriese, y terminaría con un ojo morado; merecido, por mi atrevimiento.

SHANGAY ¿Cuántos años llevas con tu novio?
MIKA
⇒ Muchos. Y él no tiene ningún interés en que se le reconozca. No es una decisión que tomase yo, y por tanto no puedo imponerle mi visión de las cosas, respeto la suya. No es algo que nos cree ningún conflicto… Ahora que lo pienso, las parejas que hacen ese tipo de posados que mencionabas, –da igual su orientación sexual o su edad– se acaban divorciando enseguida. ¡Nunca lo haré, en mi vida!


EL ÁLBUM NO PLACE IN HEAVEN ESTÁ EDITADO POR UNIVERSAL MUSIC. MIKA ACTÚA EL 10 DE JULIO EN JARDINS DEL PALAU DE PEDRALBES (BARCELONA), EL 2 DE AGOSTO EN EL ARENAL SOUND (BURRIANA) Y EL 5 DE OCTUBRE EN MADRID (BARCLAYCARD CENTER RING).

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