14/11/2019

Miguel Bosch: “Fantaseo con mi boda con Fran”

5 agosto, 2015
Léetelo en 10 minutos

Fran y Miguel analizan su relación de pareja con la ayuda de sus amigos en Te quiero, yo tampoco.

Cuando Fran y Miguel, de 31 y 35 años, empezaron a salir se hicieron una promesa: si a los 5 años continuaban juntos, se casarían. El pasado mes de abril celebraron un lustro de relación y, aunque los términos de esa promesa han cambiado –antes de casarse toca irse a vivir juntos– la idea de la boda permanece. Pero esta pareja duda de que sea lo correcto. ¿Y si la cosa no funciona? ¿Y si la convivencia lo estropea todo? ¿Y si hay una alternativa posible que desconocen? ¿Y si…? “Yo tengo dudas sobre irme a vivir con él, y él tiene dudas sobre casarse conmigo”, cuenta Miguel.

Para esclarecerlas, Miguel y Fran se han lanzado a documentar el devenir de su relación de pareja en Te quiero, yo tampoco, una web serie que puede verse en la página www.tequieroyotampoco.com y a través de YouTube, y que se ha convertido en un instrumento con el que medir y analizar el estilo de vida de toda una generación LGTB, además de en un pequeño fenómeno de culto para el espectador gay más joven.

Por los 10 capítulos de la primera temporada que actualmente pueden verse en el canal de Miguel –la serie continuará en septiembre tras el parón veraniego–, pululan desde el gay armarizado al travesti fiestero pasando por el homosexual ermitaño que vive en el bosque apartado de la civilización, el gay maduro que cuida de su madre anciana y hasta un matrimonio formado por una lesbiana y un homosexual. Diferentes personajes LGTB que comparten con Fran y Miguel sus reflexiones e inquietudes sobre la vida, el sexo, la familia y las relaciones sentimentales con una idea: ayudar a la pareja a tomar la decisión correcta.

Y, entre todos ellos, sobresale la figura de Concha, la madre de Miguel, como observadora de excepción y opinadora impagable de la realidad que les rodea. “Intentamos entender a la gente y darle razones a mi madre para que también los comprenda. Yo veo el final con el tema de la boda, pero no sé si Fran me va a dejar antes”, bromea. Hablamos con Miguel la misma semana en la que Fran y él se han ido a vivir juntos.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo os conocisteis Fran y tú?

MIGUEL BOSCH ⇒ No tiene ninguna gracia. Por eso del romanticismo, siempre contamos que nos conocimos en una librería eligiendo el mismo libro, pero en realidad fue en una fiesta, de noche y borrachos… No somos nada buenos mintiendo y, al final, siempre nos pillaban en detalles como qué libro era el que nos unió.


«CUANDO NOS CONOCIMOS, LE DIJE A FRAN QUE SI NOS AGUANTÁBAMOS CINCO AÑOS NOS CASARÍAMOS»


SHANGAY ⇒ ¿Por qué era tan importante para vosotros la promesa de la boda?

MIGUEL BOSCH ⇒ Porque cuando nos conocimos, como somos tan diferentes de carácter, le dije que si nos aguantábamos cinco años es que era mi hombre para toda la vida y que nos casaríamos.

SHANGAY ⇒ Y llegó el 5º aniversario…

MIGUEL BOSCH ⇒ Y nos dimos cuenta de que era muy bonito y gracioso prometer, así que decidimos analizar la situación. Para empezar, teníamos que irnos a vivir juntos, porque si nos íbamos a casar, parece el paso lógico, pero los dos teníamos dudas. 

SHANGAY ⇒ ¿Y decidisteis iniciar una serie documental para aclararos?

MIGUEL BOSCH ⇒ Es que yo no quería irme a vivir con él. Me basaba sobre todo en la historia de los chicos del capítulo 4, que se llevaban muy bien, la convivencia era perfecta y rompieron al final por culpa del aburrimiento. Yo no quería entrar en un piso y que fuera un campo de batalla, pero ver a estos chicos fue darme cuenta de que llevarse bien tampoco es una garantía. Al final, lo que tenía era miedo a dar el paso. Ahora, que pase lo que tenga que pasar, si tenemos que romper, pues romperemos.

SHANGAY ⇒ Si la cosa no funciona, ¿no es mejor saberlo cuanto antes?

MIGUEL BOSCH ⇒ También, pero yo tenía la teoría de que se puede mantener una relación sin vivir con tu pareja. Pero realmente no tenemos dinero para hacerlo. Al final, teníamos que compartir piso igualmente.


«TENÍA LA TEORÍA DE QUE SE PUEDE MANTENER UNA RELACIÓN SIN VIVIR CON TU PAREJA»


SHANGAY ⇒ Hasta os habéis planteado la firma de un contrato. ¿Un acuerdo de mínimos para la convivencia?

MIGUEL BOSCH ⇒ Sí, estamos en ello. Hemos redactado nuestras cláusulas y a finales de agosto viene nuestra abogada para ponerlo todo en común. Nadie me hace caso y yo esto lo veo importantísimo. Quiero firmarlo para discutir lo mínimo, aunque ya sé que Fran me va a romper el contrato en la cara cuando le dé la gana…

¿Cuántos capítulos tienen pensado grabar? Pasa página

SHANGAY ⇒ ¿Te quiero, yo tampoco nació con un planteamiento fijo o improvisáis sobre la marcha?

MIGUEL BOSCH ⇒ Ha ido surgiendo sobre la marcha, salvo alguna historia que tenía claro que quería abordar sobre gente que conozco, como la pareja del chico gay y la chica lesbiana. También hay temas que no pensé que fueran a surgir, como el echar de menos a los padres que ya no están o el del chico en el armario que decide contárselo a sus padres. Y luego han resultado ser los que más me han gustado… Pero no tenía ni idea de cuánto debían durar los capítulos o de si mi madre saldría o no. Sabía que quería sacarla en el primero, pero no que apareciera en todos, como al final ha sido.


«CREO QUE HABRÁ 10 CAPÍTULOS MÁS, PERO NO SÉ SI FRAN ME VA A DEJAR, SI SE VA A LARGAR, SI VAMOS A SOPORTAR LA CONVIVENCIA…»


SHANGAY ⇒ Y se ha convertido en la robaescenas de la serie, con esa mezcla de sentatez y espontaneidad.  

MIGUEL BOSCH ⇒ Tiene mucho sentido común y, al mismo tiempo, el peso de venir de un colegio de monjas. Es una persona de costumbres y, como ella dice, ‘monosexual’, por haber estado toda la vida con mi padre. Tiene esta doble vertiente y esa cosa pragmática de no tener filtro alguno con el colectivo gay. Va aprendiendo, se muestra muy abierta… Un día le pregunté qué pasaría si yo fuera transexual. Me dijo “no me gustaría, pero me lo tendría que comer”. Es un poco el resumen de toda la serie. Hay una generación que no podemos pretender que lo celebre todo, sino que lo acepte.

SHANGAY ⇒ Eso se ve muy claro en el capítulo dedicado al travestismo…

MIGUEL BOSCH ⇒ Es una generación que sigue teniendo una mentalidad propia de los años 80, una visión marcada por el sida, el ambiente oscuro y de perdición… Siguen asociando el travestismo a eso porque así es como lo vivieron ellos hasta que acabó el régimen. Y eso es algo que nosotros no hacemos. Lo nuestro es diversión y fiesta.

SHANGAY ⇒ ¿Hasta dónde hay intención de continuar la serie?

MIGUEL BOSCH ⇒ Creo que habrá unos 10 capítulos más, pero no sé si Fran me va a dejar hacerlo, si se va a largar, si vamos a soportar la convivencia… A veces se cansa, otras me cabrea y no es muy proactivo ni me lo pone fácil para grabar, pero luego yo creo que le gusta. Y luego está el tema de la boda. 

¿Terminará la serie en boda? Pasa página

SHANGAY ⇒ ¿La idea es terminar la serie con una posible boda?

MIGUEL BOSCH ⇒ Es el tema final, sí. Si es que sí, pues terminar con la boda. Si es que no, pues terminar con mi cara de panoli. Son los dos finales posibles que contemplo.

SHANGAY ⇒ ¿Hasta qué punto os habéis convertido Fran y tú en personajes de vosotros mismos por culpa de la serie?

MIGUEL BOSCH ⇒ Era algo que me daba miedo, pero veo que a Fran le sale de manera natural. Si hubiera visto que no conseguíamos esa naturalidad, lo habría dejado ya de lado y me habría centrado en entrevistar a otra gente. Lo mismo sucede con mi madre. Y es algo que me sorprende, porque yo no podría aparecer así, por eso mi manera de intervenir es muy limitada.

SHANGAY ⇒ Al margen de vuestra relación, la serie ofrece una panorámica de toda una generación LGTB. ¿Os sorprenden los descubrimientos a los que estáis llegando?

MIGUEL BOSCH ⇒ Sí, porque la serie recopila historias con las que yo también aprendo. Intentamos comprender a esos personajes y que mi madre también los comprenda. Yo he acabado descubriendo cosas y he aprendido a relativizar todo un poco, porque antes era más dogmático. Tanto a mi madre como a mí nos está abriendo la mente.

SHANGAY ⇒ El gay ermitaño, el gay armarizado, la pareja que vive a distancia… ¿Todos forman parte de vuestro círculo más cercano?

MIGUEL BOSCH ⇒ Sí, casi todos son amigos directos o personas con las que tenemos amigos en común.


«CREO QUE UNA BODA LE DARÍA CHISPA A NUESTRA HISTORIA»


SHANGAY ⇒ ¿Qué temas os faltan por abordar?

MIGUEL BOSCH ⇒ Quiero tocar el tema de los hijos con la historia de un chico gay soltero que tiene un niño de 5 años, hablar del sexo en la pareja con un coach sexual para gays, del porno y la gente que trabaja en él…  Y estoy buscando a una pareja de señores mayores para que nos cuenten cómo se enfrentan a la vejez. También quiero hablar con un youtuber para que me advierta de los peligros de contar mi vida en Internet, porque tengo miedo de que los trols se ceben con Fran y con mi madre.

SHANGAY ⇒ ¿Tan importante es una boda? ¿No debería ser todo un poco más natural?

MIGUEL BOSCH ⇒ Hay que darle un poco de romanticismo a la vida. Las cosas prácticas son muy buenas, pero al final tu vida se convierte en monótona si no le das un poco de chispa. Y yo creo que una boda le daría chispa a nuestra historia, porque fue lo que nos prometimos. Reflexionar está muy bien, pero también cumplir lo prometido. A mí me da más miedo vivir con Fran que casarnos. Una boda no es nada peligrosa, es una fiesta y un papel que te facilita las cosas a nivel burocrático si nos pasara algo a alguno de los dos. Yo fantaseo con mi boda con Fran y sé que él va a aceptar. Ya la tengo pensada en mi cabeza, aunque no tiene nada que ver con su idea de boda, así que a ver…


La web serie Te quiero, yo tampoco puede verse en www.tequieroyotampoco.com

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