14/11/2019

Un Orgullo gay histórico en Manchester

2 septiembre, 2015

Unas bodas de plata exigen una celebración por todo lo alto. Los 25 años del Manchester Pride invitaban a una celebración colectiva, que superó todas las expectitivas. Cuatro días de actividades concentradas en lo que se conoce como The Big Weekend, convertido en todo un reclamo turístico a nivel internacional.

Sorprende lo bien equilibradas que están en el Manchester Pride reivindicación, educación, recaudación y fiesta. Frente a otras celebraciones del Orgullo LGTB que no logran afinar la fórmula para que los cuatro elementos tengan una presencia y un impacto similares, en Manchester la receta les funciona de maravilla. Su Orgullo nació hace un cuarto de siglo con una voluntad clara: recaudar fondos para los enfermos de sida. En aquel momento esa era la única motivación que veían para celebrar su Orgullo. 25 años después, las intenciones y los resultados han crecido de manera estratosférica, y han convertido al Manchester Pride en uno de los Orgullos de referencia –ellos presumen de que es el más largo– del Reino Unido, junto con los de Londres y Brighton.


Dos voluntarios de Stonewall UK a la búsqueda de donaciones en el club PopCurious

El lujoso hotel DoubleTree by Hilton acogió una recepción para agradecer el interés de la prensa internacional convocada, de la que formábamos parte, nuestro interés por cubrir el evento. Eso sí, tanto los representantes del comité organizador del Orgullo como el concejal invitado para dar apoyo institucional dejaron claro en sus discursos que el elemento benéfico sigue siendo el prioritario. “25 años después, es magnífico que lo que da sentido a este Pride es el deseo de ayudar a numerosas organizaciones benéficas involucradas con la comunidad LGTB”, declaró Mark Flectcher. Y es que con el dinero que se recauda con la venta de entradas para las fiestas oficiales o el merchandising se apoya a ONGs como el George House Trust Welfare Fund. Incluso fiestas que no están incluidas en el programa oficial, como la divertidísima ‘PopCurious?’ abrió sus puertas a Stonewall UK para que recaudaran dinero toda la noche entre los asistentes.


Alesha Dixon cantó tanto sus hits en solitario como los de Mis-Teeq

Jodie Harsh pinchó en la carpa dance esponsorizada por la emisora local Gaydio

“Manchester celebra la diversidad” era la frase que más veces escuchamos durante nuestra visita a la ciudad. Sir Ian McKellen, Grand Marshall del desfile del sábado 29 de agosto, aún fue más allá: “En el Reino Unido queremos mucho a los gays, y este Orgullo es un buen ejemplo”. El combativo McKellen –al que pudimos entrevistar en exclusiva– se mostró muy interesado por escuchar historias como la del joven de 19 años James, nuestro camarero en la comida de prensa que compartimos con el genial actor. “Yo no tuve ningún problema en salir del armario”, le contaba a las puertas del Richmond Tea Rooms, mientras McKellen se fumaba un cigarro –y suponemos que James se tomaba un descanso, incitado por el interés del actor por charlar con él–. “Creo que si me ha sido tan fácil es por haber nacido y vivido en Manchester”, explicaba. “Aquí nunca he sentido que ser gay pudiese suponer un problema. Sin embargo, varios amigos míos que viven en pueblos cercanos lo llevan fatal. ¡Por más que intento empujarles fuera del armario no lo consigo!”. Por eso McKellen remarcó continuamente durante sus días en Manchester que la lucha continúa, aunque también haya mucho que celebrar.


Sir Ian McKellen, encabezando el desfile del 29 de agosto

La ciudad se vuelca con las celebraciones. No solo el denominado Gay Village se ve inundado por banderas arcoíris; estas se convierten en complemento obligado a lo largo y ancho de Manchester. Bancos, restaurantes, supermercados…, en todos ellos se ven ofertas y eslóganes especialmente concebidos para esos días. Y no parece casual que la Manchester Opera House programe durante esos días el musical Priscilla, Reina del Desierto –que vimos, con aforo completo, protagonizado por Duncan James de Blue, que lució mejor sus tatuajes y sus músculos que sus dotes interpretativas–.


El miembo de Blue Duncan James luce bien sus encantos en ‘Priscilla’, de gira por el Reino Unido

Ian McKellen posó para nosotros en exclusiva en el corazón del Gay Village

El Gay Village se convierte en una gran fiesta continua durante cuatro días. Con Canal Street como arteria principal, y todas las calles adyacentes haciendo lo posible por asimilar los ríos de gente que acude a las llamada de las fiestas, tanto las programadas por la organización como las de los distintos bares y clubs. Tres escenarios componían la sección oficial. El principal, con una programación centrada en artistas de pop y dance muy llamativa, que incluía a nombres como Dannii Minogue, Texas, Alesha Dixon, Little Boots, Atomic Kitten, BiPolar Sunshine, Seamus Haji, Karen Harding, Stooshe, Union J, Supreme Fabulettes y Kavana. Entre los DJs que pincharon en el escenario electrónico estuvieron Andy Butler (Hercules and Love Affair), Hot Since 82, Jodie Harsh, Stonebridge y Crazy P. Ahí es nada. Y para completar, un escenario dedicado a cantantes y travestis locales en Sackville Gardens, ese emblemático parque en el que se pueden encontrar homenajes a Alan Turing y también el primer monumento a las víctimas de la transfobia. Una programación variadísima y, desde luego, plural.


Una imagen del escenario principal del Manchester Pride, en el que actuaron Texas o Dannii Minogue

Lee Star, travesti DJ en el club Via, un clásico de Canal Street

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El sábado 29, el sol salió para recibir a Sir Ian McKellen en el cruce de Peter Street y Deansgate, donde se encontraba la tribuna de prensa. El Grand Marshal optó por caminar en lugar de utilizar el descapotable que se había puesto a su servicio. Iba repartiendo besos y abrazos, haciéndose selfis con todo el mundo y rechazando cualquier protocolo relacionado con su(s) título(s). Más de 100.000 personas, entre representantes de 130 instituciones y/o asociaciones, con el alcalde la ciudad incluido –sin ocupar un lugar preferencial en el desfile–, voluntarios (más de 150) y público asistente, lograron que esta fuera la edición más concurrida del Manchester Pride hasta la fecha.

Lo que más puede llamar la atención a cualquier espectador familarizado con Orgullos como el de Madrid es la sobriedad de este desfile. Ni hace un calor sofocante, ni los participantes beben alcohol, apenas hay hombres anabolizados semidesnudos, no predomina un house machacón a todo volumen en las carrozas… La gran mayoría marcha a pie, y prefieren lanzar consignas reivindicativas o cánticos festivos que escuchar música pregrabada. Y aunque, obviamente, suenan Rihanna, Kylie o los mancunianos M People, también hay espacio para gaiteros, bandas tradicionales y grupos de baile. Esa pluralidad que tanto defienden la hacen bien visible en su desfile.

Bomberos, policías, médicos, profesores, estudiantes de primaria y cantantes conviven en armonía con go-gós, travestis de todas las edades, osos, leatheronas y celebrity drag queens como Sharon Needles. Y en todos ellos se ve una voluntad común, que logran transmitir a todos quienes ven el desfile. Es lo que convierte el Manchester Pride en una celebración especialmente emotiva; se realzan tanto los logros obtenidos en la lucha por la igualdad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales que la empatía que se logra es digna de alabar. ¡Felices 25, Manchester Pride!


AGRADECIMIENTOS: VISITBRITAIN.COM, VISITMANCHESTER.COM Y MANCHESTERPRIDE.COM

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