21/10/2020

Iggy Azalea: “Claro que no soy homófoba”

19 octubre, 2015

Su primera visita a España ha sido fugaz pero muy intensa. La australiana Iggy Azalea era cabeza de cartel del 5º aniversario de Coca-Cola Music Experience, y vino para ofrecer su primer concierto en España, un acontecimiento en toda regla. 15.000 personas abarrotaron el BarclayCard Center para verla no solo a ella, también a Sweet California, Jake Miller y a otros muchos jóvenes artistas.

Iggy Azalea demostró estar a otro nivel del resto del cartel. Por varios motivos. El primero, porque fue la última en actuar, y derrochó poderío durante aproximadamente una hora, en la que, arropada por un DJ y un estupendo cuerpo de baile, repasó todos sus hits, incluidas sus colaboraciones con otras estrellas como Jennifer Lopez (Booty), Ariana Grande (Problem) y Jennifer Hudson (Trouble) –de Pretty Girls, que grabó junto a Britney Spears, a la que echó en cara la pobre promoción que se hizo de ella, ni rastro–.

¿En qué más se nota que Iggy es una estrellas de proporciones estratosféricas? En lo inaccesible que resulta. No porque ella sea borde, que no resultó serlo en absoluto en las distancias cortas, sino porque es la cabeza de un enorme engranaje de proporciones globales, y eso se nota. Muy pocos afortunados pudieron conocerla personalmente el pasado viernes en su visita a Madrid: unos 15 fans, ganadores de un concurso, y cuatro periodistas. Fue todo lo que permitió su mánager.

Acceder hasta la sala donde se encontraba Iggy Azalea no resultaba fácil. Su equipo había exigido que los pasillos de acceso de su camerino hasta la habitación donde atendió a fans y prensa estuviesen completamente despejados. Y en la susodicha sala no permitían que hubiese más de diez personas, para no agobiar a la estrella. Una vez dentro, comprobabas que la mayoría de esas personas formaban parte de su séquito: guardaespaldas, asistentes personales, maquilladora, peluquera… Sentada, muy erguida, casi señorial y sonriente, Iggy Azalea. Que para nada encarna el ideal de rapera chunga, sino que ejerce de estrellaza pop, que al fin y al cabo es lo que es.


“TODAS LAS MUJERES NOS ENFRENTAMOS A PREJUICIOS, PERO ESO NO ME DESANIMA”


El trato era rígido. Solo teníamos un minuto para hablar con Iggy y nos pedían que le hiciéramos en ese tiempo dos preguntas máximo. No más. Suerte que Azalea nos concedió, aparentemente encantada, un minuto extra de su tiempo. Dicharachera, con un tono de voz muy dulce –que contrasta con el más agresivo que despliega en sus canciones– y con una media sonrisa dibujada permanentemente en el rostro, se mostraba encantada de estar por primera vez en nuestro país. “Lo que más me ha sorprendido es lo genial que es todo el mundo, muy feliz y emocionado de tenerme en España. Eso me ha animado aún más a darlo todo en mi primera actuación aquí”.

Iggy Azalea –que publicará su próximo álbum, Digital Distortion, ya en 2016– representa a una nueva generación de artistas femeninas que combinan pop y hip hop. Ser reconocida por ello, dado el gran éxito popular que tiene, no está siendo del todo fácil, porque son muchos los prejuicios a los que se enfrenta, empezando por ser mujer y rapera. Algo de lo que es muy consciente. “Todas las mujeres nos enfrentamos en algún momento a prejuicios, sea en el mundo del hip hop o en el empresarial. En mi caso, para nosotras es duro porque somos minoría, pero eso no me desanima, al contrario”.

¿Cómo vivió la polémica desatada en junio cuando se la acusó de homófoba? ¿Qué mensaje manda a sus fans gays españoles? Pasa página

El pasado junio, Azalea se vio afectada por el escándalo que desataron ciertos tuits que había escrito en 2010, y que sirvieron para que se la tachase de homófoba. Incluso suspendió su actuación en el Orgullo de Pittsburgh, que coincidió en el tiempo con esta controversia. Pero no tardó en lanzar un comunicado en el que se disculpaba por sus tuits inconscientes, que simplemente reflejaban que era muy joven y poco reflexiva entonces.

Esta era la oportunidad perfecta para conocer de su boca cómo vivió ese complicado momento. “¡Claro que no soy homófoba!”, y se echó a reír. “Simplemente soy como soy, y actúo en consecuencia. La gente pensará lo que quiera de mí, y no puedo preocuparme por lo que opinen aquellos a los que no gusto. Solo me interesa lo que digan aquellos a los que sí les gusto”.


“SOY UNA MUJER POLÉMICA Y EN OCASIONES SE ME MALINTERPRETA”


Sus comentarios en Twitter la convierten en noticia a menudo. La semana pasada, sin ir más lejos, levantó cierta polvareda que se desentendiese rápidamente de la idea de Rita Ora de grabar una nueva versión de Lady Marmalade para la que quería contar con ella. Iggy sigue diciendo lo que piensa, sin miedo a posibles daños colaterales, como los que provocaron aquellos tuits de 2010. “Soy una mujer polémica”, afirma, “y en ocasiones la gente me malinterpreta. Pero amo a mis fans gays”. Aprovechó además para mandarnos este mensaje: “Seguid luchando, y espero volver a veros pronto en España”. Palabra de Iggy.

 

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