16/07/2018

Sobre la sexualidad de Marc Márquez y el todo vale

10 noviembre, 2015
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Estimados portales italianos ilgiornale.com, dagospia.com y gossipblog.it: hay cosas que no. Lógico que se haya pretendido ejercer presión mediática a favor de vuestro piloto Valentino Rossi de cara a la última y decisiva carrera del mundial de motociclismo en Valencia, pero conviene aclarar cierto asunto: a este lado del Mediterráneo, no utilizamos la sexualidad de alguien con ánimo difamatorio.

La polémica entre el 46 y Marc Márquez ha ido demasiado lejos, más allá de donde el sentido común y el respeto por la libertad sexual es capaz de extender su mirada. Y es que no todo vale, nunca mejor dicho. Esa maniobra intencionada dando por hecho la supuesta homosexualidad del piloto español es tan rastrera y ruin que hace tiempo abandonó la sana deportividad.

Afirmaciones como “no se recuerda una chica que haya sido su novia, ni tan siquiera con la que haya salido a cenar”, “es un joven de maneras delicadas y tiene una relación simbiótica con su madre” o “sabemos que en su pandilla de siempre hay dos gays declarados, y que más de una vez ha sido visto en locales de ambiente gay” dan buena muestra de una especulación repugnante que solo tenía como objetivo la desestabilización. Si este es el precio que hay que pagar desde un medio de comunicación, nos bajamos de la moto.

No tenemos muy claro cómo influye en un circuito a más de 250 km/h el hecho de que te puedan gustar las personas de tu mismo sexo. Algo que, por cierto, no es ni mucho menos un hecho confirmado. En tal caso, ¿qué necesidad habría de sacar del armario a una persona que jamás ha hablado de su vida privada y es protagonista de portadas en todo el mundo por sus éxitos? Más de uno no ha entendido las reglas del juego.

Una patada de Rossi a Márquez en el Gran Premio de Malasia parece haber abierto la barra libre de zancadillas. Con la delirante homofobia que supone pretender que la condición sexual del catalán sea un defecto de fábrica que juegue en su contra. Desde que se apaga el semáforo en rojo y hasta que baja la bandera a cuadros, nadie marca en la pizarra de tiempos si eres gay o hetero. Ni importa, ni es relevante, ni mucho menos se ha de frivolizar con ello.

Luego nos llevamos las manos a la cabeza sobre la poca visibilidad gay en el mundo del deporte, antes de erradicar este tipo de actitudes que no aparecen en ningún código deontológico. Y todo para que al final Jorge Lorenzo se llevase un campeonato que solo Rossi ha perdido dentro y fuera de cada curva. Forofismos discriminatorios en el deporte dejaron de tener cabida hace décadas, las mismas que el colectivo LGTB lleva reclamando una igualdad que se demuestra aún lejana. Tengan un buen día, y Vale ya.

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