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Los lanzamientos musicales del momento

27 noviembre, 2015

ADELE – “25”

Están más que documentados los logros, pasados y recientes, de Adele, la mayor estrella pop del universo a día de hoy. La única capaz de lograr que millones de personas compren su música en unos tiempos en que cuesta convencer al público de que se gaste el dinero en discos. Así que la expectación era máxima por saber si 25 estaría a la altura de sus dos antecesores, 19 y 21.

Antes de nada, hay que destacar que Adele ha logrado crear un opus muy sólido y compacto con sus tres álbumes. Todo un logro para una artista de 27 años. 25 es un nuevo capítulo de esta trilogía, con parecidos encantos y desequilibrios de tono que los anteriores. Es decir, perfecto para encantar a todos quienes la siguen y admiran. Aunque ahora esté en un momento personal pleno, en lo musical apuesta por seguir dando prioridad al melodramatismo y la melancolía que tan bien le funcionan. Porque con Adele pasa como con artistas como Mary J. Blige, que cuando sufre y comparte momentos tortuosos es cuando más llega y más impresiona.

De Hello, que abre el álbum poco hay que decir a estas alturas. Un puente perfecto entre su último disco y este; una balada correcta cuya simplicidad, y el hecho de que resulte hasta cierto punto previsible, ha jugado mucho a su favor a la hora de convertirse en un clásico popular instantáneo. Send My Love (To Your New Lover), que ha compuesto junto a Max Martin y Shellback, rompe con su clasicismo habitual. Es un tema más ligero de lo habitual en Adele, primo hermano en cuanto a tono y mensaje de Irreplaceable de Beyoncé, un cambio de registro que se agradece. I Miss You es la primera de las colaboraciones con el habitual Paul Epworth –mucho menos presente en este álbum, en favor de otros grandes nombres–. Su voz suena en ella estratosférica, y no necesita más que de percusión como acompañamiento. Puede recordar a Rumor Has It, a la vez que suena como una canción perfecta para Mutya Keisha Siobhan –si es que siguen pretendiendo recuperar el espíritu de las primeras Sugababes–.

When We Were Young es el segundo clásico inmediato del disco. Producida por Ariel Rechstaid, destaca por su facilidad para apelar a nuestro ego nostálgico, deseoso de ser reconfortado –en momentos de bajón– por una voz tan poderosa como la suya. Quizá desde Like a Prayer de Madonna no hayas escuchado una fusión de pop melodramático y góspel tan vigorizante y lograda. Enseguida llega Remedy, coescrita con Ryan Tedder, una de las muchas baladas al piano que borda sin mayor esfuerzo. Water Under The Bridge tiene un leve toque funky que, de nuevo, contribuye a evitar que el tono general se vuelva monótono.

River Lea, producida por Danger Mouse, cuenta con una de esas letras que sí se nota que la compuso una mujer de unos 25 años, engrandecida de nuevo por una inyección gospeliana. Como ocurría con Anastacia en sus inicios, si no supiéramos quién es podríamos pensar que Adele es una gran dama de color y de edad mucho más avanzada. La ‘viejoven’ se luce de nuevo a lo grande. Y la buena noticia es que algunos de los mejores temas del disco están por llegar. Como Love in the Dark, la mejor balada del disco con diferencia, con una exquisita orquestación y un muy medido in crescendo, que resulta francamente emocionante. Ha nacido un nuevo estándar made in Adele –y no debemos olvidar que no resulta tan sencillo crear clásicos instantáneos, y menos a su ritmo, por mucho que ella haga que parezca muy fácil–.

En Millions Years Ago, producida por Greg Kurstin, se escuchan influencias de Burt Bacharach, sobre todo, pero de Everything but the Girl también. Es el corte de espíritu más setentero del disco, y destaca precisamente por el modo en que rompe con el tono grandilocuente que impera en 25. De All I Ask lo más llamativo es que figure como uno de sus autores Bruno Mars, y de Sweetest Devotion, el corte que lo cierra, que lo haya producido Paul Epworth, un nombre clave en la carrera de Adele, que aquí al menos ha tenido el privilegio de que una de sus producciones sea la que pone fin a un disco tan esperado. Y que ofrece lo que se espera de él. Incluso más, porque nunca la voz de Adele ha tenido un protagonismo tan extremo. Está claro que es lo que el mundo quiere escuchar.

Agustín Gómez Cascales ★★★☆☆


EL ÁLBUM 25 DE ADELE ESTÁ EDITADO POR XL/POPSTOCK!


Para comprobar cuáles son los otros álbumes destacados del mes, pasa página

JUSTIN BIEBER – “PURPOSE” (DEF JAM/UNIVERSAL)

Provoca una extraña fascinación este cuarto álbum del precoz Bieber, cuando hasta ahora sus discos provocaban casi exclusivamente histeria. El fundamento está claro: son 18 canciones cuyo principal objetivo es pedir perdón al mundo en general, y a sus seres queridos en particular, por lo mal que ha llevado los últimos coletazos de la edad del pavo.

Si el otro Justin ilustre, Timberlake, se escudó en Timbaland para dar el salto a la edad madura, Bieber ha encontrado en Skrillex al aliado perfecto, sorprendentemente contenido en sus producciones, en las que se nota lo mucho que ha debido estar escuchando Bieber los últimos discos de The Weeknd, Drake y Beyoncé. Como esta última, se rebela en Purpose contra la esclavitud del uptempo, y prefiere recrearse en las bondades del r’n’b más oscuro, ocasionalmente teñido de trap. No siempre atina: no había necesidad de ese Lose Yourself que apesta a Ed Sheeran ni de esa aberración EDM que es Children, en donde Justin se las da de filántropo a lo Michael Jackson. Pero hay un núcleo central esplendoroso, que arranca con Company y continúa con las colaboraciones con Big Sean, Travis Cott y Halsey. Y no tarda Where Are Ü Now, celebrada colaboración con Diplo, que no podía faltar. Dentro de que no está exento de altibajos –además, se excusa en exceso, y nos recuerda demasiadas veces que es humano (obvio)–, es un álbum hasta cierto punto valiente, de un artista que sabe aprovecharse, para bien, de que el mundo le escucha. Agustín Gómez Cascales ★★★☆ 1/2

GRIMES – “ART ANGELS” (4AD/EVERLASTING)

Conocemos los peligros de intentar hacer pop con coartada arty –véase Lady Gaga–. Lo bueno de Grimes es que le ha dado la vuelta a la idea para su esperado regreso tras Visions. Ella, arty por naturaleza, ha explorado a fondo su vena poppy, y el resultado es uno de los discos de pop electrónico más fascinantes del año –junto con los de Chvrches y Kate Boy–. Su pasión por el r’n’b está de sobra documentada, y es clave para dar solidez al álbum, bien sampleando a Rihanna (California) o colaborando con Janelle Monáe (Venus Fly). Si Kill V. Maim te recuerda a Nicola Roberts, o Realiti a Selena Gomez, piensa que igual dentro de no mucho cuentan con Grimes para empaparse de su cada vez más afinado arte. A.G.C. ★★★★☆

CLAPTONE – “CHARMER” (DIFFERENT/PIAS IBERIA)

No son tantos los artistas electrónicos que apuestan por el formato álbum hoy día. El enigmático Claptone además se atreve con un deep house de fácil digestión y temas con estructura pop. Parecido a lo que hacen Disclosure, aunque él se muestra más afinado en su debut que los hermanos Lawrence en su último álbum. El potencial comercial del disco es indudable, como lo es el juego que pueden dar muchos de estos temas remezclados, teniendo en cuenta además que entre sus invitados a las voces están Jay-Jay Johanson o Clap Your Hands Say Yeah. Aunque el temazo del disco, The Music Got Me, con un puntazo noventero, se lo ha reservado para él solo. Kenny Beat ★★★☆☆

JAMIE WOON – “MAKING TIME” (MPR RECORDS)

Su debut coincidió en el tiempo con el ascenso de James Blake, que oscureció los logros de su Mirrorwriting, un interesante tratado de soul electrónico. Que fue clave, sin duda, para el éxito de artistas como Jessie Ware, que han sabido rentabilizar aquella semilla mejor que él. Tras cuatro años de silencio, Woon vuelve con un disco más orgánico, claramente anclado en el neo soul de finales de los 90. Agradable, aunque algo acomodaticio por momentos, demuestra que es un creador con cosas que decir, en ocasiones tan bellas como la extraordinaria Dedication que la cierra, y que tanto recuerda al modo en que D’Angelo pone fin a su Black Messiah. A.G.C. ★★★☆☆

LITTLE MIX – “GET WEIRD” (SYCO/SONY MUSIC)

Disco a disco se van consolidando como dignas sucesoras de Girls Aloud. Y es que siempre viene bien una girl band de estas condiciones que nos anime cualquier día que necesitemos un chute de pop chicloso del bueno. En Get Weird hay suficientes dosis de buen pop como para que resulte satisfactorio. Empezando por ese clásico inmediato que es Black Magic, o el temazo que le da título. También tienen su gracia aquellos con los que plantan cara a Fifth Harmony, como Hair o la estupenda Grown, en la que Jess Glynne participa como autora y haciendo coros. Lástima de baladas como Secret Love Song con Jason Derulo, aunque por suerte arreglan el despropósito en la edición deluxe con Secret Love Song Pt. II, que ellas mismas describen como su más directo himno gay. Qué monas son. Melanie Trigueros ★★★☆☆

ELLIE GOULDING – “DELIRIUM” (POLYDOR/UNIVERSAL)

El ‘síndrome Madonna’ también afecta a Ellie, que se marca un disco desmesurado en cuanto a duración, apostando por todo lo que mola, mezclando synth-pop ochentero y EDM sin ningún criterio. De vez en cuando, la chispa salta, como en Don’t Panic o Keep On Dancin’, pero realmente poco tienen que ver con lo que enganchó de Goulding en sus inicios. Sola, en medio de este batiburrillo, esa gran joya que es Love Me Like You Do. ¿Por qué no ha intentado hacer más como esta? Iván Salcedo ★★☆☆ 1/2

 


TEEDRA MOSES
– “COGNAC & CONVERSATION” (SHANACHIE)

Diez años ha tardado en llegar el segundo álbum de esta gran vocalista, cuyo maravilloso debut se convirtió de inmediato en disco de culto. Aquí continúa en la senda de aquel, como si no hubiese pasado tanto tiempo. Moses sigue enganchado a un r’n’b de clara inspiración retro, que parece facturado a finales de los 90. De nuevo ha logrado un disco con una atmósfera embriagadora, que merece la pena escuchar de principio a fin. La copa de coñac es optativa. A.G.C. ★★★☆ 1/2

 


PRINS THOMAS
– “PARADISE GOULASH” (ESKIMO)

Aquí una propuesta a la antigua usanza que por eso resulta tan moderna. El noruego se marca una sesión en tres partes que se convierte en un viaje alucinante al fondo de su colección musical. Una jugosa y ecléctica propuesta con la que Prins Thomas reivindica las sesiones que se convierten en un auténtico trip, repletas de enigmas por descubrir. K.B. ★★★☆ 1/2

 

 


MARTIRIO
– “30 AÑOS” (UNIVERSAL MUSIC)

¿Qué decir a estas alturas de Martirio? Pues que merece la pena celebrar sus tres décadas de carrera con una colección como esta. Una afinada selección de algunos de sus grandes momentos, completada con un documental en DVD que permite acercarse más a la artista y comprender mejor sus motivaciones. El camino recorrido entre la folclórica posmoderna y la gran dama apasionada de la fusión y las colaboraciones ha sido sin duda asombroso. Su pasión por la música, tenga la raíz que tenga, y su fascinación por otros artistas le ha permitido forjarse una discografía muy personal. Y esta es una buenísima oportunidad para hacerse una idea muy ajustada de lo mucho que ha logrado Martirio en los últimos treinta años a través de un doble volumen y un DVD que no te llevará ni tres horas disfrutar de principio a fin. A.G.C. ★★★★☆

TRACEY THORN – “SOLO” (CAROLINE/MUSIC AS USUAL)

Tanto sola como bien acompañada, Tracey Thorn es otra artista con más de treinta años de experiencia que repasa ahora su discografía más allá de Everything But The Girl. La selección es una auténtica delicia, muy bien documentada por la propia artista, que incluye en la edición física un extenso texto en el que justifica y razona sus elecciones. El primer volumen viene a ser un repaso de su evolución tanto vocal como autoral a través de 20 canciones muy variadas. El segundo está planteado como una sesión de DJ, en donde recupera sus principales colaboraciones con artistas electrónicos y algunos de sus remixes más queridos. Impecable. A.G.C. ★★★★☆

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