Francesc Ruiz: "Mi sentir es abiertamente queer"

Es posiblemente uno de los artistas más singulares y agudos del panorama internacional. Singular por su apuesta decidida por utilizar el cómic, sus reglas narrativas e incluso su idiosincrasia empresarial como herramienta artística; agudo por las constantes implicaciones y capas de sentido añadidas a sus proyectos, muy vinculados a desmenuzar contextos inusitados y otras narrativas […]

Guillermo Espinosa

A mí lo que me tira es el underground.

1 febrero, 2016
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Francesc Ruiz: "Mi sentir es abiertamente queer"

Es posiblemente uno de los artistas más singulares y agudos del panorama internacional. Singular por su apuesta decidida por utilizar el cómic, sus reglas narrativas e incluso su idiosincrasia empresarial como herramienta artística; agudo por las constantes implicaciones y capas de sentido añadidas a sus proyectos, muy vinculados a desmenuzar contextos inusitados y otras narrativas posibles: la de la ciudad o la calle, las marcas o los sistemas de distribución, sin ocultar nunca una visión queer o un acercamiento –a veces sutil, pero siempre presente– desde los códigos compartidos por la homosexualidad sobre temas que no necesariamente hablan de ella.

En una nueva pirueta, Francesc Ruiz (Barcelona, 1971) cierra un ciclo expositivo abriendo precisamente una nueva vía especulativa y discursiva en su trabajo. También completa un año de vértigo –participó en la Bienal de Venecia representando a España y tuvo en paralelo una amplia exposición en el IVAM– con Correos, una muestra sobre la identidad corporativa de nuestro principal sistema de distribución y envío de mercancías. Marca, identidad corporativa y sistema de distribución son ideas que ya habían aparecido en anteriores trabajos suyos, pero nunca formando un todo como este.

SHANGAY ⇒ En tu trabajo anterior nunca has omitido tu propia condición sexual. Muchas de tus investigaciones sobre cómic, aunque hablaran también de otras cosas, estaban relacionadas con la presencia de personajes, actitudes y discurso gay, o la realidad semántica, estética, social y política del colectivo homosexual. ¿En esta exposición también?
FRANCESC RUIZ
⇒ Evidentemente, creo que cualquier espectador avezado entenderá que el planteamiento de lectura de esta exposición parte de mi posicionamiento queer. Quizá sea más sutil, pero dejo muchos detalles. Y no los más evidentes, como que haya un calzoncillo en amarillo corporativo en una de las instalaciones. Correos puede simbolizar muchas cosas de nuestra propia historia política y social. Es un sistema de distribución, un sistema de ocultación, un sistema de interrelación privada, un sistema de contagio…

Creo que ese fluir semántico que se da la exposición, y en general en todos mis trabajos, está íntimamente ligado a mi posicionamiento y a ese pensar y sentir abiertamente queer. Puede que en esta no sea tan obvio ni esté tan presente, como sí lo era una parte de mi proyecto para la Bienal de Venecia. Quizá porque ahora me interesa abrir nuevas vías discursivas, añadir más capas de sentido a mis proyectos. Pero sigue palpitando detrás una idea de lo que es la imagen de una comunidad, y el hecho de compartir ciertos códigos. Que es algo muy definitorio de cómo nos movemos el colectivo LGTB por el mundo.

Francesc Ruiz: "Mi sentir es abiertamente queer"

SHANGAY ⇒ ¿Por qué fijar tu atención en una institución como Correos?
FRANCESC RUIZ ⇒ 
De siempre me ha interesado mucho trabajar con el tema de las marcas institucionales, del diseño corporativo, como símbolos que aglutinan muchos contenidos. Parte de mi trabajo, como las representaciones de quioscos de prensa, hablan de un recorrido sobre la ciudad en la que las revistas, por ejemplo, funcionan como marcas. Digamos que la ciudad ofrece una iconosfera donde se cruzan los rótulos, la publicidad, y que estos permiten una lectura similar al cómic: son como bocadillos textuales en un marco de realidad figurativa, y permiten varias lecturas.

Esto, claro, tiene mucho que ver con discursos que me interesan, como el situacionismo [teoría filosófica que se refiere a todo lo relativo a la teoría o la práctica de construcción de situaciones, explicitada por la Internacional Situacionista de 1957-1972], la deriva [el hecho de observar mientras se pasea como acción discursiva intelectual], porque en la calle, al pasear, vas viendo cosas que te dicen cosas.

Paralelamente, parte de mi trabajo ya incluía una idea que cada día me interesa más: la distribución. La distribución (de mercancías, de bienes, de capitales), el enviar una cosa de un punto a otro, es uno de los pilares de nuestra sociedad capitalista. Todo lo que tienes y consumes ha sido enviado desde un punto a otro: desde la fábrica al almacén, luego al punto de venta, etc. La distribución, que es un proceso de cierta opacidad que debemos tratar de desvelar, en cierto sentido, altera o modifica la forma en que nos relacionamos con el mundo. No somos del todo conscientes de las implicaciones de este constante tráfico.

SHANGAY ⇒ Pero, ¿qué tiene que ver esto de la distribución y la imagen corporativa con los cómics a los que siempre se asocia tu trabajo?
FRANCESC RUIZ
⇒ Los cómics son un paradigma de distribuciones distintas: te los sirven en casa, los encuentras en librerías especializadas o no, pero incluso te los pueden ofrecer en la calle si son muy underground. Esta distribución es muchas veces tangencial u opaca: solo llega a un determinado grupo de personas. Yo mismo he utilizado esto: mi proyecto sobre Sukia [cómic italiano sobre una vampiro y su mayordomo gay, muy popular en la España de los setenta] hablaba ya de la distribución internacional de un cómic que se vendió de forma distinta en Italia, España y Colombia. He llegado a Correos porque me di cuenta de que necesitaba analizar o servirme de un sistema de distribución institucional que representara una verdadera red de distribución a lo grande.

Correos, para mí, alberga a la vez muchos significados: es un sistema de tráfico de información, pero también de mercancías y capitales. Entre particulares, pero también entre empresas e instituciones. Incluye la esfera privada y la pública. También, en un mundo en red, representa el tráfico analógico que no puede ser sustituido. Es una empresa y un servicio, mover objetos requiere una infraestructura. Es a la vez supuestamente transparente, pero opaco.

Su nombre, y a mí me fascinan las tergiversaciones o dètournements semánticos, alberga esa idea de corrimiento de materiales, de transporte y movimiento, pero a la vez permite un juego de palabras ampliamente difundido. Lo vemos en los buzones, ese espacio de dètournement popular y espontáneo, cuando debajo de la palabra “Correos” alguien grafitea “vivos”. Alude sí, al punto álgido de la actividad sexual. Esto es lo más obvio, y lo que menos me interesa, pero no deja de resultar apropiado [risas].


«Ese fluir semántico que se da la exposición, y en general en todos mis trabajos, está íntimamente ligado a mi posicionamiento y a ese pensar y sentir abiertamente queer«


SHANGAY ⇒ ¿Tratas de evidenciar todo lo que Correos puede llegar a significar?
FRANCESC RUIZ
⇒ Lo que quiero dejar claro es que me interesa todo el potencial simbólico de Correos, desde la institución a su nombre, pasando por su identidad corporativa y su actividad. Incluso me interesa su historia: casi nadie se ha parado a pensar que Correos lo inventó una familia italiana, los Tassi [Francisco de Tassi fue correo real de Felipe el Hermoso y Maximiliano I, y montó el sistema europeo de Correos en la primera década del siglo XVI], que lo expandieron en monopolio por toda Europa, para luego terminar vendiéndolo por partes a cada Estado. Es un invento de unos nobles para enriquecerse. Nadie se pregunta por qué el logo es una cornetilla rematada por una corona…

SHANGAY ⇒ Pese a trabajar con una imagen corporativa hasta desmenuzarla en sus implicaciones, no te sustraes a incluir uno de tus cómics…
FRANCESC RUIZ
⇒ Recupero un cómic divulgativo de los noventa, publicado por Correos, en el que se explica el trayecto de una carta, pero lo tergiverso: cambio el texto original del cómic por la leyenda del Rey Midas, que lo convierte todo en oro. El amarillo es el color de Correos, y creo que fue efectivamente elegido como un color símbolo de riqueza y tráfico. De alguna manera, al efectuar este transvase, queda clara la base de circulación de capitales que anima a la institución. Me interesa esa idea del Rey Midas como alguien que, primero, toca todo, y lo toca para convertirlo en capital. En ese sentido, la creación de un sistema o una imagen corporativa por un diseñador, aplica algo de ese ‘toque Midas’: el artista que toquetea para unificar un patrón y volverlo simbólicamente rentable, convertirlo en ‘oro’, en beneficio.

SHANGAY ⇒ Esto te sirve para introducir la figura del autor de su imagen corporativa, el artista y diseñador Cruz Novillo, no muy conocido por el público a pesar de que, en la España de los ochenta, se convirtió en el diseñador que reconstruyó todo la imagen gráfica y la identidad corporativa colectiva de un país…
FRANCESC RUIZ
⇒ Efectivamente, Cruz Novillo es un artista que maneja la imagen gráfica de muchos espacios de poder en España. Realiza la imagen corporativa de Correos, pero también de la Policía, de la Radio Televisión Española, de la Comunidad de Madrid, del Tesoro Español, de algunos bancos como el Banco Pastor, de varias empresas inmobiliarias y constructoras, de –y esto es muy significativo– los tres principales grupos de comunicación del momento: El Mundo, Prisa y la Cope, unificando estéticamente incluso ideologías muy dispares, hasta culminar su trabajo diseñando los últimos billetes de curso legal de la antigua moneda española, la peseta. Como se puede entender, esto está sujeto a multitud de interesantes especulaciones…

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Francesc Ruiz: "Mi sentir es abiertamente queer"

SHANGAY ⇒ Cruz Novillo, Mariscal, Manolo Corazón y otros concentraron todo el universo del logo institucional en España. ¿Por qué crees que se deja en manos de unos pocos la construcción de estas identidades corporativas?
FRANCESC RUIZ
⇒ Precisamente sobre esto realicé un proyecto reciente, en el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Básicamente, explicitaba la relación entre la Nueva Escuela de cómic valenciana de los ochenta, a la que pertenecía Mariscal, con la creación de la identidad corporativa de ciudades como Valencia o Barcelona. La idea de crear una ‘imagen de ciudad’ es bastante reciente, de principios de los noventa, y se difundió rápidamente. Miremos a Barcelona, mi ciudad. A principios de los noventa, con grandes eventos, se reconstruye no solo el trazado, sino la imagen unitaria de la ciudad como unidad estético-intelectual, y un diseñador como Mariscal tiene un papel importante en ello.


«De siempre me ha interesado mucho trabajar con el tema de las marcas institucionales, del diseño corporativo, como símbolos que aglutinan muchos contenidos»


SHANGAY ⇒ ¿Quieres decir que es el diseño gráfico el que crea una idea unitaria de identidad –de ciudad o país o de empresa– y no la ciudad o la empresa la que provoca una imagen de diseño gráfico concreta?
FRANCESC RUIZ
⇒ El diseño, parafraseando ese gran lema de la Real Academia, “limpia, fija y da esplendor”. Imaginemos qué sería de Correos sin esa imagen gráfica. No se leería, no existiría: sin esos camiones pintados de amarillo, no podríamos leer que ese camión transporta mercancías al verlo. No habría organización, sistema, lectura, idea. Así vemos cómo el diseño “limpia” la realidad, y la “fija”.

En su momento, Mariscal lo hizo casi todo en España en diseño, como Cruz Novillo. Digamos que su nombre iba asociado a una efectividad en la lectura de lo real, que daba reputación, “esplendor”, a lo que tocaba: de Bankia a la propia ciudad de Barcelona. Era el paradigma de diseñador que limpiaba a través de la espontaneidad, la frescura y la inocencia.

En el caso de Cruz Novillo, es un artista más vinculado a una tradición del diseño racional, constructiva…, no es como Mariscal, que sale del cómic. Pero sí desarrolla un estilo que unifica, limpia, concretiza. Lo que me interesa es cómo una única persona puede llegar a generar tantos símbolos de poder. Digamos que todos esos logos que identifican a grandes centros de poder institucional están recorridos por el pensamiento de Cruz Novillo, por su mano o su toque, por sus ideas. Hasta reformuló el logo del PSOE, partiendo del tradicional, y lo vinculó definitivamente con otros salidos de su mano, con los que comparte las mismas características de fiabilidad. Lo que hizo con El Mundo, La Cope y Prisa es, por ejemplo, a nivel ideológico, curioso.

SHANGAY ⇒ Esto me genera la duda de si la estética de los logos de Cruz Novillo, a fuerza de significarlo todo, hasta ideologías enfrentadas, realmente termina por no significar nada…
FRANCESC RUIZ
⇒ Porque aquí llegamos a la lógica del principio de ‘neutralidad’ del diseño institucional, que es falsa siempre. Cruz Novillo es un diseñador excelente, para mí, un genio. Un genio también es un producto de una época muy determinada, de un gusto concreto. Todo esto de lo corporativo, de la modernización de una identidad… ¿qué esconde?, ¿a qué se refiere?, ¿qué significa?, ¿qué hay detrás de todo esto? Plantear dudas es parte del proyecto, pero también aludir a qué hay detrás de la persona que lo ha realizado. Cruz Novillo también es el encargado de realizar el primer diseño de los billetes de curso legal de la peseta para la democracia. Me interesa la figura de esa persona que está manejando tantísimo capital simbólico en un momento histórico concreto. Sobre todo porque es la misma persona la que diseña la idea o imagen de las empresas de sí mismas, como la del capital real que las sostiene. Es un tema comprometido. Y no sé hasta que punto estos diseñadores eran conscientes de todo esto. Para mí, ha sido un descubrimiento muy grande.


CORREOS, DE FRANCESC RUIZ, SE PUEDE VISITAR DE MARTES A VIERNES, DE 10 A 19H, Y SÁBADOS DE 11 A 14H EN GARCÍA GALERÍA (C/DOCTOR FOURQUET, 8) DE MADRID HASTA EL 5 DE MARZO.


 

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