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Los discos imprescindibles del momento, a examen

11 marzo, 2016

MÓNICA NARANJO – “LUBNA” (ALAIA/SONY MUSIC)

Lleva más de dos décadas plantándole cara a la indiferencia y, sí, reivindicando su diferencia. Lubna supone un triple salto mortal, para el que se ha estado preparando los últimos siete años, el resultado lógico de un viaje iniciado con Tarántula y Adagio

Hay mucho de surrealista y de expresionista en este disco, sin duda el más arriesgado que ha lanzado una artista pop en años. Un álbum que no se puede juzgar a la ligera ni a la primera. Tan ambicioso como irregular, tan magnético como en ocasiones excesivo, con momentos de una belleza extrema y otros al borde del ridículo. Al final, el reflejo perfecto de una artista en estado de gracia, que se luce incluso cuando defiende lo indefendible. Como sucede en Ya está bien, versión industrial de Europa que encajaría en una secuela posapocalíptica de Los miserables. Y es que Lubna está a caballo entre el musical, la ópera, el rock progresivo, la zarzuela y el pop. Nada menos.

Su venazo popero está aquí, como en Apocalíptica, cumbre de la Naranjo gótica, y en Perdida, lo más cercano a Palabra de mujer y Minage. Y atención a atrevimientos tan logrados como Boomerang (aflamencada e italianizante a la vez) y Balada desesperada (bellísimo tango en que luce su registro de un modo prodigioso). Para ver qué quiere decir realmente con las delirantes Romance con la locura o Jamás esperaremos a que Lubna llegue a los escenarios, como ha prometido. Deseando estamos. Agustín Gómez Cascales. ★★★★☆

LION BABE – “BEGIN” (LION BABE LLC)

Son como primos hermanos estadounidenses de AlunaGeorge. La explosiva vocalista Jillian Hervey y el prudente multiinstrumentista Lucas Goodman han facturado un más que solvente primer álbum. Fusionando r’n’b, neo-soul, disco y pop, Begin es un disco muy variado que, si bien no resulta especialmente original, engancha por la solidez de la mayoría de sus cortes y el poder de seducción vocal de Hervey, que tanto recuerda en su tono a Erykah Badu. Impossible –estupenda colaboración con el británico Linden Jay– o Treat Me Like Fire siguen siendo singles redondos, y el toque funky de Stressed Out! o Got Body resulta irresistible. Como carta de presentación, nada que objetar. A.G.C. ★★★☆ 1/2

FANGORIA – “CANCIONES PARA ROBOTS ROMÁNTICOS” (WARNER MUSIC)

Es una pena que les haya quedado un disco tan descompensado y poco sorprendente. El espíritu robótico parece haberles llevado a apretar el piloto automático en exceso, y cuesta emocionarse con muchas de las canciones, sobre todo con las producidas por Jon Klein, las industriales y siniestroides –Mentiras de folletín, con deje de disco alemán, y Larga vida y prosperidad, con un pegadizo estribillo, se salvan–. El melodrama de Disco Sally, la euforia à la Dinarama de Geometría sentimental y los subidones de Fiesta en el infierno, todas ellas producidas por Guille Milkyway, están a la altura de lo que esperamos de ellos, aunque saben a poco. Melanie Trigueros ★★☆☆ 1/2

RIHANNA – “ANTI” (ROC NATION/UNIVERSAL MUSIC)

Se agradece la intención de no tomar el camino fácil e intentar distanciarse de su superpopero pasado. Aunque por eso defrauda aún más Anti, tan irregular como cualquiera de sus discos anteriores, y encima sin claros hits que justifiquen sus desvaríos. Solo Work –a pesar de su título, una especie de perezoso mantra que gana con las escuchas–, Kiss It Better –o cómo Rihanna copia descaradamente, con gracia, al Prince de finales de los 80– y la masturbatoria Sex With Me tienen una chispa destacable. Cuando se pone seria, como en las souleras Higher y Love On The Brain, se revela tan aburrida como insustancial. No es este el camino a seguir. A.G.C. ★★☆☆ 1/2

 

JOSEF SALVAT – “NIGHT SWIM” (COLUMBIA/SONY MUSIC)

Revelación indiscutible del pop electrónico-melodramático, Salvat es una especie de seductor torturado que actualiza las principales claves del trip-hop de los primeros 00 con carisma y clase. Emparentado con Hurts –escucha Till I Found You– y hasta Years & YearsParadise–, e influido por crooners que van de Bryan Ferry –también a nivel estético– a Jay-Jay Johanson, el australiano con ascendente catalán logra atraparte tema a tema. En ocasiones se ayuda de orquestaciones exuberantes, en otras, se expone solo con su piano, o se acompaña de sintetizadores y su sugerente falsete –merece la pena destacar Secret–. En un disco compuesto íntegramente por él, no desentona su celebrada versión del Diamonds de Rihanna, que además le permite explorar su inquietante lado femenino. A.G.C. ★★★☆ 1/2

SIA – “THIS IS ACTING” (RCA/SONY MUSIC)

Que reivindique su labor como artesana pop, recuperando canciones rechazadas por artistas del calibre de Rihanna, Adele, Beyoncé y Shakira tiene su aquel. El mayor mérito del disco es que no suena deslavazado, y lo más destacable es la entereza con que Sia defiende las canciones ‘menos serias’, es decir, Move Your Body, Cheap Thrills o Sweet Design, que no te explicas que no hayan sido éxito ya. Algunos déjà vu sí que entiendes que no colaran, aunque Sia está claro que se los cree. Iván Salcedo. ★★★☆☆

 

KING – “WE ARE KING” (KING CREATIVE)

Su esplendoroso primer álbum es lo más parecido a un buen masaje. King proponen una fusión de sedoso r’n’b con aromas retro 90’s y pop acolchado que les hace emparentar con Sade, SWV, Mary Mary e incluso Janet Jackson. Siempre a media voz, sin florituras vocales, King te van atrapando en su red, sobre relajantes bases ricas en sintetizadores, y durante aproximadamente una hora te hacen sentir que estás en una realidad paralela, aquella etapa dorada del r’n’b de finales de los 80 y primeros 90. I.S. ★★★★☆

 

EL GUINCHO – “HIPERASIA” (EVERLASTING RECORDS/CANADA)

Si Pop Negro resultaba de lo más transparente, HiperAsia se revela más oscuro. El Guincho desarrolla su abstracta concepción del hip-hop, con dejes de trap y sucio funk, sin apenas dejar espacio a sus canciones para que respiren. Hay tanto que asimilar en ellas que en ocasiones aturden, aunque otras deslumbran. Como Cómix –enriquecida con Mala Rodríguez–, Pizza –rica en samples– y De Bugas, tres pilares que rompen su ensimismamiento. Kenny Beat. ★★★☆☆

 

 

MICHAEL JACKSON – “OFF THE WALL” (EPIC/SONY)

Es una obra maestra que se merece la máxima puntuación imaginable. Un disco que hace 36 años marcó un antes y un después en el universo pop, y que sigue sonando con una grandeza única. Michael Jackson no solo revigorizó la música disco con él, también se reafirmó como un intérprete superdotado. Si esta nueva reedición no tiene la máxima puntuación posible es porque se echa en falta un mayor mimo a la hora de incluir extras musicales. El disco aparece tal cual, sin arropar con caras b o remixes. Eso sí, se incluye un interesantísimo documental dirigido por Spike Lee, con grandes aportaciones de músicos y familiares, que retrata el paso de Michael Jackson de estrella adolescente a rey del pop. Escuchando a muchos de los implicados en su creación, y a estrellas actuales a las que tanto ha inspirado, te reafirmas en lo grandísimo que es Off The Wall. K.B. ★★★★☆

MOODYMANN – “DJ-KICKS” (!K7/POPSTOCK!)

En una serie que lleva más de 50 entregas, lo que más se valora es la capacidad para sorprender y huir de lugares comunes. Moodymann cumple con creces. Su sesión es un viaje plácido con paradas siempre inesperadas, y es lo que lo hace grande. Comienza el recorrido anclado en el hip-hop, para poco a poco transitar también el downtempo clásico, reivindicar a maestros del soulful house como Kings of Tomorrow, para subir el ritmo a mitad de la sesión, y finalmente descolocar con la inclusión de temas como Our Darkness de la diva del ‘spoken word’ Anne Clark, y terminar ahondando en el deep house. Son 30 cortes que sorprenden y emocionan continuamente. Bravo por él. K.B. ★★★★☆

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