10/08/2020

¿Dejará Chueca de ser el barrio gay de Madrid?

19 abril, 2016
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Cuando asociamos las palabras ‘Madrid’ y ‘gay’ siempre nos viene a la mente Chueca. Y es que el barrio gay por excelencia de la capital española ha dado muchas alegrías a la vida social y privada del colectivo LGTB. Pasó de ser un barrio marginal a principios de los noventa  a resurgir de sus cenizas cual ave fénix a finales de siglo, gracias a la comunidad LGTB. Desintoxicado de la delincuencia que sufría, empezaron a brotar en Chueca bares y comercios enfocados al colectivo LGTB, y pronto se convirtió en el barrio gay por antonomasia, sede de las fiestas del MADO (el Orgullo de Madrid).

Pero como en una montaña rusa, todo lo que sube, tiende a bajar. Llevar a cuestas la responsabilidad de ser el zócalo homosexual de una ciudad desgasta, y puede pasar factura.

Muchos miembros del colectivo LGTB madrileño han empezado, desde hace algunos años, a mudarse a otros barrios colindantes de la ciudad, tales como Malasaña, La Latina o Lavapiés, dejando un poco atrás Chueca… ¿A qué se debe este fenómeno?

Ser el barrio gay de Madrid, tiene un precio… y muy caro. Tan caro que muchos de sus habitantes ya no pueden hacer frente a las altas hipotecas y alquileres del barrio, que se ha ido conviertiendo en un gueto para gente de alto poder adquisitivo. Otros se quejan de que el barrio no ha evolucionado nada, que se ha quedado anclado en la imagen más estereotipada de la homosexualidad y que los que lo frecuentan solo se reúnen por afinidad sexual. Quieren ser un miembro más del barrio y no un objeto de atención.

Es por ello que Malasaña ha empezado a recibir desde hace algún tiempo a vecinos LGTB.

Algunos lo tachan como el barrio gay hipster de Madrid. Si paseas por sus calles puedes respirar el oxígeno más alternativo de la ciudad, lo bohemio campa a sus anchas por sus calles. Y es que no todo va a ser petardeo, travestismo y desenfreno. El público gay es más diverso y la música indie o el rock alternativo también entran a formar parte de los gustos de muchos miembros del colectivo.

La Latina es otro núcleo que se está beneficiando de esta ‘emigración’. Su elegancia, sencillez y coquetería hacen de él un lugar ideal y bastante tranquilo para vivir, alejado del ajetreo de la vida nocturna de Chueca. Además de que están proliferando una amalgama muy interesante de locales y restaurantes que atraen al colectivo, y sin duda alguna el hecho de tener el mercado callejero más grande de España entre sus calles lo hace aún más atractivo.

Pero entre todos los barrios, el más beneficiado de este ‘trasvase’ es Lavapiés. Los precios de las viviendas son más asequibles que en Chueca, y eso ha alentado a adquirir y alquilar viviendas en la zona. La diversidad cultural del barrio hace que su oferta sea más extensible y variada. Festivales de música africana, espectáculos de Bollywood y teatros alternativos conforman parte de sus posibilidades de ocio. Además, hay una oferta LGTB interesante y alternativa a Chueca, y aquí el colectivo lésbico está obteniendo una relevancia considerable de la que en Chueca carecía.

Todo esto nos lleva a preguntarnos lo siguiente. ¿Está muriendo Chueca como barrio gay de Madrid?

El factor económico es fundamental a la hora de cambiar de barrio, eso sin duda. Pero quizás el hecho de que se legalizara el matrimonio homosexual hace diez años ha contribuido también a que el colectivo LGTB se asiente en otros barrios y zonas de Madrid, y ya no haya una necesidad de tener un único espacio para el colectivo LGTB.

El debate está encima de la mesa…

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