23/07/2018

10 discos imprescindibles para este verano

11 julio, 2016
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BRIGHT LIGHT BRIGHT LIGHT – “CHOREOGRAPHY” (SELF RAISING RECORDS)

A día de hoy, se puede afirmar que Rod Thomas escribe canciones que suenan más a Elton John que las del propio Sir. La admiración de la veterana estrella por este joven talento, también abiertamente gay, ha unido sus caminos, y tras compartir una gira mundial y más de un single, Elton John vuelve a ser el principal invitado de Bright Light Bright Light en Choreography, su álbum más redondo hasta la fecha.

El álbum arranca con dos cortes rabiosamente ochenteros. La eufórica All In The Name no tiene que envidiar a los clásicos de Stock, Aitken & Waterman (que podrían haber producido el medio tiempo Little Bit). Un saxo a lo Spandau Ballet corona Symmetry of Two Hearts, mientras que la producción de Running Back To You apunta a que Thomas se sabe los clásicos de ABC.

Hacia la mitad del disco nos adentramos en territorio más bailable, con Kiss for Kiss, con Jake Shears –que habría sido perfecta para Kylie–, I Only Want To Please You, junto a Ana Matronic –puro eurodance 90’s a lo Ride on Time de Black Box– o Into The Night, que entronca con grandes canciones de sus inicios como Cry at Films –y es que la melancolía romántica enfocada a la pista de baile se le da muy bien–. Y entre los temas de tempo más controlado que lo cierran destaca Careful Whisper, soul pop a lo Johnny Hates Jazz que reivindica con un orgullo contagioso. Agustín Gómez Cascales. ★★★★☆

TEGAN AND SARA – “LOVE YOU TO DEATH” (WARNER MUSIC)

Heartthob supuso en 2013 algo parecido a lo que significó Emotion de Carly Rae Jepsen el año pasado: un disco de electropop impecable que no tuvo el impacto comercial que merecía, aunque su culto se mantiene fiel. La reinvención de estas artistas abiertamente lesbianas progresa adecuadamente con este nuevo álbum, en donde cargan un poco más las tintas en los dejes ochenteros robados del AOR de radiofórmula, y es que temas como Stop Desire parecen directamente de Starship. El efecto sorpresa del anterior ya no está, pero lo compensan con medios tiempos y baladas tan sólidos como Dying to Know y 100k. A.G.C. ★★★☆ 1/2

 

CORINNE BAILEY RAE – “THE HEART SPEAKS IN WHISPERS” (VIRGIN/WARNER MUSIC)

Las circunstancias de la vida han resultado determinantes en su carrera. La trágica muerte de su marido frenó el momentazo que vivió tras su debut, y la llegada del sombrío The Sea en 2010 nos descubrió a una artista que se refugió en el folk frente a los oropeles soul que dominaban su primer disco. En el tercero, fusiona con tino los dos estilos, en un trabajo en que recupera el optimismo pero no pierde la mesura. Si bien en ocasiones las canciones no terminan de enganchar, cuando lo hacen, como en los casos de Been To The Moon y Caramel, te alegras de que haya vuelto a la actividad. Iván Salcedo ★★★☆ 1/2

 

RÓISÍN MURPHY – “TAKE HER UP TO MONTO” (PIAS IBERIA)

Si nos hubieran dicho que este es el disco en que Moloko se han vuelto a reunir, lo habríamos creído. Porque la Murphy recurre a atmósferas y excentricidades que remiten indudablemente a su anterior grupo (Pretty Gardens es el ejemplo más obvio). Más accesible que el anterior Hairless Toys, sufre como aquel de un exceso de caos interno, que lo hace irregular. Cuando salta la chispa mágica en sus contrastes, eso sí, brilla como siempre. Es el caso de la combinación de un corte de electrónica oscura como Thoughts Wasted y una bossa nova de orquesta de pueblo como Lip Service. Solo ella salvaría un envite así. A.G.C. ★★★☆☆

 

SHURA “NOTHING’S REAL” – (POLYDOR/UNIVERSAL MUSIC)

En el superpoblado universo de féminas tecnopoperas comienza a ser complicado destacar, porque hay muchas haciendo prácticamente lo mismo. ¿Hasta qué punto se puede exprimir más el revival 80s? Shura demuestra que aún se le puede dar una vuelta de tuerca. Como Haim, recurre a la sonoridad envolvente tan propia de Fleetwood Mac. Como Ronika, procura recrear las chispeantes bases del sonido Minneapolis. Como Little Boots, se toma muy en serio incluso sus temas más bailables. Como –la primera– , busca en sus interpretaciones un quebradizo tono melancólico que imprime carácter a sus canciones. Como debut, pocos peros se le pueden poner, quizá que en ocasiones el exceso de ornamentación sofoca un poco la emoción. Ojalá sea cosa de la inseguridad del principiante sin más. A.G.C. ★★★☆ 1/2

LADYHAWKE – “WILD THINGS” (MID CENTURY RECORDS)

Lo mejor es disfrutar de este disco sin pararse demasiado a analizarlo. Y lo mejor es empezar por Let It Roll, un momento muy B-52’s que te reconecta con la primera Ladyhawke, la de Paris Is Burning. Con este disco es como si volviera a empezar, y lo cierto es que su synth-pop sigue enganchando, sobre todo consumido en pequeñas dosis. Así es como mejor se disfrutan canciones como Dangerous y Golden Girls, donde la puedes confundir con La Roux… Por eso, mejor no pensarlo y bailarla sin más. I.S. ★★★☆☆

 

METRONOMY – “SUMMER 08” (BECAUSE/WARNER MUSIC)

Salvando las distancias, Joe Mount recuerda a Paddy McAloon. Utiliza, como aquel, su proyecto para vehicular su pasión por el pop en el más amplio sentido del término, y con cada disco gira en una dirección, en busca de nuevas variantes. En esta ocasión propone un revival inédito, el de hace apenas 8 años. Y mirando no demasiado atrás recupera la efervescencia que echamos en falta en su anterior álbum. Sí, es un disco perfecto para el verano. Y a la fiesta se ha unido hasta Robyn, no pidas más. I.S. ★★★☆ 1/2

 

RICK ASTLEY – “50” (BMG)

Tiene todo el derecho a darse el capricho de un disco exento de petardeo, a base de blues rebajado, soul apropiado para pequeños clubs de jazz y un ocasional deje rockero a lo Rod Stewart. Pero lo cierto es que le ha quedado un disco con escasa gracia, en donde suena algo desdibujado. Ni siquiera la aproximación a los ritmos bailables en This Old House funciona, porque cuanto más serio se pone, menos seduce. ¡Rick, sigue petardeando! Melanie Trigueros ★★☆☆ 1/2

 

 

JIMMY SOMERVILLE – “CLUB HOMAGE” (JESS E. MUSIQUE)

La suya es una voz imprescindible en cualquier Orgullo LGTB desde los primeros 80, cuando se dio a conocer como parte del grupo Bronski Beat. De hecho, tras la tragedia de Orlando colgó una versión de su clásico Why? dedicada a la víctimas, una canción cuyo mensaje es tan actual como el primer día. En 2015, Somerville publicó Homage, un tributo a la música disco clásica, con algunas de sus canciones más inspiradas en muchos años, y con una producción atemporal. Es un proyecto que bien merece una segunda vida, que es la que le proporciona esta colección de remixes y versiones extendidas de sus temas, que hasta ahora solo se encontraban en vinilo. Un disco que celebra la joie de vivre gay al más puro estilo 70’s. Kenny Beat. ★★★★☆

 

AIR  – “TWENTYYEARS” (AIRCHEOLOGY/PARLOPHONE/WARNER)

Sus gloriosos primeros tiempos quedan lejos, cuando lograron un impacto comercial que les convirtió en los reyes del downtempo con un french touch. Nunca han perdido su aureola cool ni su distintivo sonido, retrofuturista al máximo. Es buen momento para celebrar su obra, porque este recopilatorio –especialmente recomendable en su versión deluxe, ampliada con rarezas y remixes– es una cuidada selección de sus piezas más representativas. Que forman un conjunto portentoso, relajante y sofisticado a la par. Desde luego, estos veinte años de Air han dado para muchas grandes canciones. I. S. ★★★★☆

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