19/06/2018

Alberto Fuguet y el amor gay en tiempos de Grindr

5 agosto, 2016
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El destino, la casualidad o el marketing empresarial han hecho coincidir en nuestro país la publicación de las dos últimas novelas del escritor, guionista y director chileno Alberto FuguetNo ficción y Sudor, dos relatos casi opuestos de la escena gay de Santiago de Chile.

El primero, planteado casi como un guión de cine, es la crónica de los encuentros y desencuentros de una pareja de chicos, uno de ellos escritor, durante una noche. El segundo es un ajuste de cuentas a los desvaríos, hipocresías y derroches del boom latinoamericano a través de la ácida mirada de un editor homosexual que relata los chanchullos perpetrados por un autor estrella –un trasunto del mexicano Carlos Fuentes– de gira literaria con su hijo gay. Que tiemble el mundo editorial.

SHANGAY ⇒ ¿No es un poco excesivo –incluso ególatra– aterrizar en España precisamente con dos novelas gays sobre el oficio de escritor?
ALBERTO FUGUET
⇒ Sí, y odio la novela de escritores. He hecho el esfuerzo en mi vida de no escribir de estos temas, pero al final tropecé. En mi defensa diré que es más sobre el oficio de editor que de escritor, una figura que me fascina, respeto y admiro.

SHANGAY ⇒ ¿No ficción viene a funcionar como un prólogo de Sudor?
ALBERTO FUGUET 
⇒ Siempre pensé que No ficción era como un tráiler, algo pequeñito que si no le interesaba a esta editorial podía llevar a una más indie… Pero le fue bien, y como es hermana de sangre y de otros fluidos de Sudor, aquí han salido juntas. A mucha gente le pareció fuerte No ficción, y yo les decía que más fuerte iba a ser Sudor. Lo veo como dos caras de un mismo libro. Una es una pieza de cámara ambientada en un apartamento y la otra es una toma panorámica de toda la ciudad. 
 

SHANGAY ⇒ Dos historias de amor homosexual en torno a la literatura que no podían ser más distintas…
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Lo gay todavía llama la atención en América Latina, pero efectivamente los dos son libros sobre literatura, o sobre el making of de esta. Uno nunca lee el libro del que se está hablando, sale en la novela, pero no existe. Y Sudor tampoco queda claro si al final se edita o no. Pero leemos todo a su alrededor. No ficción es mucha intimidad y poca carne, Sudor es mucha carne y poca intimidad. O si hay intimidad es en torno a los amigos, no la pareja.
 


“Lo gay aún llama la atención en América Latina”


SHANGAY ⇒ No ficción es una novela dialogada que podría funcionar como una obra de teatro, incluso película.
ALBERTO FUGUET
 ⇒ En cine nunca la concebí. Quizá para un cortometraje, porque dos tíos encerrados y sin sexo puede ser un poco agotador. Ni siquiera se quitan la camiseta y sería un fracaso. Lo vi como un diálogo, pero siempre en prosa literaria. Aprendí mucho haciendo entrevistas, analizando las conversaciones sin editar, añadiendo ‘sí’ y ‘no’. No sé si fue Woody Allen o Nora Ephron la que lamentaba que la gente no hablase literariamente como en los diálogos de las películas. Y estoy de acuerdo, a mí me duele eso. 
 

SHANGAY ⇒ ¿Sudor está directamente inspirada en los caprichos de una gira literaria del escritor Carlos Fuentes con su hijo?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ No es exactamente igual, hay mucha fantasía y hechos puntuales suficientes, pero me acusan de controvertido porque digo que el hijo era gay. Hasta donde yo sé, no lo era. Al revés, se agarraba a todas las tías. Elegí que fuera gay para alejarme un poco más de la historia real, pero como el mundo está al revés, algunos lo han llegado a ver como un insulto, algo terrible. Allá ellos. Me decían: “¿Cómo estás insinuando que el hijo de un famoso es gay?”. Pues si voy a escribir de un chico que solo vivió 24 años, mejor vivirlos como gay que como hetero porque tiene más probabilidades de pasarlo mejor. Sé que al hijo de Fuentes le pasaron cosas parecidas, pero lo que más me interesa de esta historia es que se sepa que los autores del boom latinoamericano cometieron excesos tremendos apoyados por grandes editoriales, prensa, agencias literarias, embajadas… Por eso escogí como modelo a Carlos Fuentes, que vivió una vida muy particular y llegó a publicar un libro de fotos con su hijo solo para irse de gira.
 


“Los autores del boom latinoamericano cometieron excesos tremendos apoyados por grandes editoriales, prensa, agencias literarias, embajadas…”


SHANGAY ⇒ ¿Qué te molesta del boom latinoamericano?
ALBERTO FUGUET 
⇒ Más que molestarme, quiero contar una historia. Y aquí había una buena. Años atrás escribí una antología que titulé McOndo, mi mayor ataque contra el boom, donde no les criticaba como personas ni sus ideologías, sino a sus imitadores, porque durante los noventa a los escritores latinoamericanos se nos exigía escribir como ellos. Y sí me molesta que ese boom fuera tan macho y heterosexual. En general, casi toda la literatura en castellano es falocéntrica en el peor sentido de la palabra.
 

¿Qué tiene que ver Alberto Fuguet con Mario Vargas Llosa? La entrevista continúa, pasa página

SHANGAY ⇒ ¿Criticar a los autores del boom latinoamericano pero utilizar en tu promoción una cita de Mario Vargas Llosa no es una contradicción?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Pero Vargas Llosa es el escritor más gayfriendly de todos ellos. Es parte del boom, pero no cumplió todos los excesos, aunque ahora con todo lo que está viviendo… En sus libros hay mucho chico desnudo, gays, adolescentes, experimentación… A mí me calentaba mucho cuando lo leía porque me parecía más cercano a mí. Para ser justos, esa cita suya no es sobre este libro sino del anterior, Missing. Y sí, Vargas Llosa también fue Mr. Perú, el peruano más grande de todos, el que representaba a todo un país.

SHANGAY ⇒ ¿Y ahora?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ A mí su relación con Isabel Preysler me parece genial y divertida, él está más horny y su último libro es mejor que los anteriores. Todavía tiene la mala costumbre de cenar con presidentes como Macri, algo que ni tú ni yo haríamos. O de presentarse a presidente. Esa faceta política le ha traído problemas. Pero también es cierto que, para mi generación, el boom en el que participó fue como nuestro padre e hicieron cosas buenas. Me ocurre que, por ser escritor, de tanto hablar con editores o hacer giras literarias tengo la sensación de que esta historia sobre autores que se portan mal la llevo incubando veinte años. Me quería reír no solo del boom, sino del mundo de hoy, de las grandes corporaciones, del declive de los diarios, de cómo los youtubers o Twitter son más importantes que los premios Cervantes o, efectivamente, de cómo un escritor puede vender más portadas de una revista de prensa rosa que novelas.
 


“Vargas Llosa es el escritor más gayfriendly de todo el boom latinoamericano”


SHANGAY ⇒ ¿Santiago de Chile es una ciudad con una escena gay tan desatada como relatas?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Ya solo por esa pregunta la alcaldesa me debería dar una chapita. Si tú te la crees, sí. No tanto como Madrid, pero lo que tiene Santiago y América en general es una cosa desatada, como las contradicciones entre lo que aún es ilegal o está mal visto y su respuesta dentro del mundo gay. Yo he inventado un club que no existe, pero que todo el mundo quiere que exista. Y en Chile la tecnología siempre ha sido más puntera que en España, todo se experimenta. Santiago es grande, diversa y con muchos jóvenes.
 

SHANGAY ⇒ ¿De ahí la relevancia de Grindr en la historia y las ansias de captar el ahora?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Siento que Grindr ofrece muchas posibilidades con el lenguaje más allá de la foto. También hay un mundo de nerds, de gente que usa anteojos y que leen ahí dentro. Como director de cine, yo nunca me pregunto si estoy filmando el presente. Con los libros igual, no me importa que Sudor pase de moda y que mañana ya no se lleven las barbas.

SHANGAY ⇒ Sudor también es una crítica al uso excesivo de las redes sociales y a una generación millennial que se cree artista. ¿Es el triunfo de la mediocridad o la democratización del arte?
ALBERTO FUGUET
 ⇒ Es una mezcla de ambas cosas y de narcisismo. La cultura selfie tiene más cosas negativas que positivas, pero es divertida y vale la pena. Las novelas y películas gays suelen ser sombrías o tragedias sobre el sida, y yo reclamo el derecho a ser divertidos.


LA NOVELA SUDOR ESTÁ EDITADA POR PENGUIN RANDOM HOUSE.

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