16/09/2019

Asier Etxeandía: “Ser mujer una vez en la vida es un regalo”

2 septiembre, 2016
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FOTOS: Miguel Ángel Fernández

“Soy de los que piensan que, si existe Dios, es mujer”. Así explica Asier Etxeandía la afinidad que ha sentido al trabajar con Carmen Machi, Terele Pávez y Marina Seresesky en La puerta abierta, el debut en el largometraje de esta última. Una historia sobre prostitutas a las que, convertidas en una familia, no les queda más remedio que buscarse la vida a escondidas de la policía y de sus vecinas de corrala, también trabajadoras sexuales como ellas. “Siempre he estado rodeado de mujeres, me fascinan y me río mucho con ellas, las entiendo perfectamente. Con la edad, cada vez tengo más amigos hombres, pero siempre he estado rodeado de ellas. Es algo muy matriarcal, me dan seguridad y creo que están más cerca del arte”, cuenta.

El actor ha sentido una conexión especial con Lupita, la mujer transexual que interpreta y que, sin apenas dinero para hormonarse, aguarda el golpe de suerte que le permita comprarse unas tetas nuevas, extensiones de pelo natural y someterse a una liposucción. “Es una mujer leal, buena y con un sentimiento maternal brutal. Curiosamente, no puede engendrar pero es la más preparada para ser madre de estas tres prostitutas”. Las otras dos son Rosa (Carmen Machi), que vive amargada por culpa de la mala relación con su madre (Terele Pávez), una prostituta retirada que conoció tiempos mejores y ahora canturrea canciones de Sara Montiel.

SHANGAY⇒ ¿Qué vio Marina Seresesky en ti para intepretar a Lupita?
ASIER ETXEANDÍA⇒ No lo sé, y me inquietaba bastante al principio. Ella vio El intérprete, y había algo de esa función, que imagino que tenía que ver con la versatilidad, que le llegó. Para mí, un papel así era un sueño. Interpretar a una mujer impresiona mucho, pero también está lleno de tópicos y la puedes cagar. Tiene que ser para alguien a quien le gusten las cosas difíciles y dispares, que le guste ponerse contra las cuerdas. Ser una mujer una vez en la vida es un regalazo.

SHANGAY⇒ ¿Cómo se prepara un papel de prostituta?
ASIER ETXEANDÍA⇒ Curiosamente, he vivido siempre en barrios donde hay mucha prostitución y las he tenido muy cerca. En Bilbao, en Las Cortes, y en Madrid, en la calle Tres Cruces. Siempre me han provocado un respeto, empatía y compasión muy grandes. Un día, cuando se acercó el momento de interpretar a Lupita, me fui de fiesta y me agarré un pedo tan terrorífico que acabé en Montera hablando con ellas y llorando. “Yo solo os quiero dignificar”, les decía. Ay, qué llorera de borracho… Al final, todo es cuestión de empatía.

SHANGAY⇒ ¿Travestirse era un argumento de peso para aceptar el papel?
ASIER ETXEANDÍA⇒ Yo quería estar mona. Me preocupaba mucho no resultar creíble como mujer. A mis 41 años, cada vez me veo más ancho, más hombre. La androginia la he dejado atrás, o al menos todo lo andrógino que pude llegar a ser en algún momento de mi vida. Quizá hace años hubiera sido más creíble, pero no habría tenido tanta experiencia. Cuando me vi de Lupita empecé a confiar y creer que podía ser atractiva. No tenía que preocuparme de parecer una mujer porque ya lo era. No tenía que aparentar nada, solo procurar no caerme de los tacones.

SHANGAY⇒ ¿Los tacones era lo más difícil?
ASIER ETXEANDÍA⇒ Lo más difícil era el corsé que tenía que llevar, y que pedía que me apretaran bien para que me marcara más culo. Porque el culazo, las caderas y las piernas que se ven son mías. Y también me puse enfermo y estuve con 40 de fiebre durante todo el rodaje, con un tembleque y un malestar… Al final, entre el corsé, los tacones, la fiebre y el frío dimos forma a Lupita, que no hay que olvidar que tiene dentro a un ser de 1’88 de estatura sin dinero para hormonarse.

SHANGAY⇒ ¿Cómo fue esa primera impresión caracterizado de Lupita?
ASIER ETXEANDÍA⇒ Fue en un ensayo al que me fui vestido de Lupita de casa, porque quería pasearme como mujer por la calle. Hablé con un amigo peluquero y me puso la peluca y el maquillaje, así iba ya metiéndome en el personaje. Porque creo que las cosas hay que hacerlas así, este trabajo es un gran juego y hay que tener los cojones o los ovarios para jugar. Y he de decir que me vi hecho un pibón, muy grande y con una nariz inmensa, pero muy pibón. Más de un técnico del rodaje me reconoció que se la ponía morcillona.

SHANGAY⇒ No es la primera vez que te travistes…
ASIER ETXEANDÍA⇒ En Cabaret había un momento en el que me travestía como maestro de ceremonias, pero era muy patético y no llegaba a ser completo. Alguna vez me ha tocado hacerlo, pero nunca interpretando un personaje. Porque lo importante es su carácter, no que sea transexual, que no deja de ser una circunstancia.

SHANGAY⇒ Lupita es transexual, pero es curioso que ella se refiera a sí misma como travesti.
ASIER ETXEANDÍA⇒ Es parte de su forma coloquial de hablar, de su cotidianidad. Lo políticamente correcto no existe cuando eres cotidiano. Otra cosa es que tú y yo midamos las palabras, pero es como si yo te llamo maricón. Si eres transexual y te llaman travesti te puedes sentir ofendido depende de quién te lo llame. O como cuando ella brinda por su puta madre, cuando ella es puta… Para el humor y el cine no hay protocolos, no vale ser políticamente correcto.

SHANGAY⇒ La puerta abierta empieza y termina con Sara Montiel. ¿Tú compartes la fascinación por ella?
ASIER ETXEANDÍA⇒ 
Crecí con Sara, mi padre me ponía películas de ella de pequeñito. Me sé muchas de sus canciones y he crecido con ese retrato de Sara de medio lado en mente. Hay un montón de arquetipos en torno a Sara y la belleza española. Lógico, es un gran mito.

SHANGAY⇒ Aquí canturreas un poquito. En Ma ma y en La novia también cantabas. ¿Es culpa de El intérprete?
ASIER ETXEANDÍA⇒ ¡Estoy de cantar hasta el higo! [risas]. Es broma, me gusta mucho cantar, es lo que más feliz me hace, pero tiene que tener sentido. En estas tres películas encajaba, y es verdad que son tres directores que vieron El intérprete. Me ha abierto muchas puertas, ha habido un antes y un después y me ha puesto en el punto de mira para que otros directores me vean con posibilidades en sus películas. Pero es que en El intérprete pasaba por muchos lugares, no solo musicalmente.

SHANGAY⇒ A Jared Leto le dieron un Oscar por interpretar a una mujer transexual. ¿Te ves nominado al Goya?
ASIER ETXEANDÍA⇒ A mí me van a dar las gracias. No lo pienso, y cada vez que algún amigo lo comenta cambio de tema. Por supuesto que me haría muy feliz, pero hay que colocar la atención en otras cosas.


LA PELÍCULA LA PUERTA ABIERTA SE PROYECTA EN CINES DE TODA ESPAÑA
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