21/06/2018

Arturo Valls: “Estoy encantadísimo de hacer comedia”

20 enero, 2017
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Andaba Arturo Valls con ganas de volver a sacar su lado más petardo, y qué mejor momento que el inicio de nuevos proyectos para descubrir una de sus inquietudes más coloridas e inesperadas: su atracción por el mundo travesti. Consolidado como showman de cabecera en la televisión, ameniza las tardes al gran público desde hace años y es de los pocos cuyo humor genera unanimidad a la hora de caer especialmente bien. Con casi 20 años de carrera, desde sus inicios en el mundo del reporterismo quedó claro que había que otorgarle libertad para dar rienda suelta a su pasión e imaginación. Y así hemos hecho con este reportaje, donde el propio Valls ha querido voluntariamente transformarse, con un resultado de gran repercusión. El origen de esta idea es tan cotidiano como sorprendente. Lejos de explorar en materias reflexivas y trascendentales, comenta una anécdota, mientras se entrega al laborioso proceso de maquillaje y vestuario. “La culpa la tiene mi padre. En una cena de Nochebuena desapareció y volvió vestido de mujer, con tetas y maracas. Yo vi la diversión que provocó y pensé ‘esto mola’. No busco profundizar en mi lado femenino, es una cuestión más lúdico-festiva, de pasarlo bien. Además, en Valencia es que hay una gran afición al travestismo. No sé si será por Chimo Bayo o por el viento de Levante”, explica entre risas.


Los del túnel está generando sorpresa, pero sí sales más que reído”


Ya en Tu cara me suena pudimos verle de una guisa parecida, y le vienen a la memorias aquellos momentos. “Mira, todo este proceso me está recordando a cuando empezábamos en maquillaje. Me lo pasé bomba, fue también como tener carta blanca para hacer el ganso. Lo viví como una terapia de choque, porque en casa no me dejan cantar, les debe molestar… El ‘papá, calla por favor’ es una frase que oigo mucho”.

En Los del túnel, su nueva película, no abandonamos del todo al Arturo más canalla. Dirigida por Pepón Montero, con Natalia de Molina y Neus Asensi en el reparto, se trata de una comedia sutil y diferente, lejos de lo que uno puede esperar en un primer momento. No busca la carcajada banal, muy recurrente –y loable– de unos años hacia aquí, sino que plantea lo que sucede cuando uno trata de encontrarse a sí mismo al darle la vida una segunda oportunidad. “Está generando sorpresa, pero sí sales más que ‘reído’. Normalmente, las películas de catástrofes acaban con la ambulancia, los bomberos, los salvados… La nuestra empieza ahí, para ver qué pasa al día siguiente. Vais a comprobar que es más difícil lo que viene después de salir del túnel que lo que pasó dentro. Ahí surge la comedia”, explica. Los protagonistas sobreviven milagrosamente a una catástrofe, y tras estar atrapados en un túnel durante quince días, quedan a cenar cada viernes para celebrar que siguen vivos. Aunque en su interior afrontan el vértigo que les provoca la gran pregunta: ¿Y ahora qué hacemos con nuestras vidas?

A Toni, personaje al que da vida Valls, le costará encontrar respuestas: “Él piensa que era un tío de puta madre, nunca se había parado a mirar su vida. De repente, se juntan la crisis existencial de los 40 y el accidente, y empieza a analizarlo todo: su vida, su mujer… Esto también me ha pasado a mí, que de repente un día dices ‘¿quién soy, dónde estoy?’. Con la edad te empiezas a plantear cosas. Básicamente, la película habla de lo triste que es intentar ser otro para que te acepte la sociedad y de las cosas ridículas que hacemos para ello”. A veces, el esfuerzo heroico de ser el mejor puede resultar triste, así que algunos de los personajes se ven forzados a volver a sus orígenes y hacer autocrítica. Como ejemplo, en el guiño LGTB de la película, uno de los protagonistas decide salir del armario y contarle a su muy conservadora familia que tiene novio desde hace años, y que no está dispuesto a esconderlo en esta segunda oportunidad vital. “Después de enfrentarte cara a cara con la muerte y salir de ahí, todos se vienen muy arriba y quieren ofrecer su mejor versión. Uno quiere dejar de beber, otro quiere pasar más tiempo con su familia, y el personaje gay se da cuenta de que todo esto le ha servido para dar el paso de salir del armario… La verdad es que es uno de los momentos más divertidos”.

El papel de Valls en este film no acaba aquí. Porque cuando se paraba el rodaje, salía del túnel y se ponía el traje de productor –faceta en la que debuta con esta película–. Esta sí es la nueva cara del actor y presentador, tan motivante como complicada de gestionar. “En principio lo he compaginado con bastante estrés, porque aquí, de repente, estaba en el set pendiente de mis frases, pero también de que trajeran los bocadillos a la hora”, confiesa. No parece que vaya a ser una inmersión efímera, porque “le he cogido el gusto a producir y ya estamos fabricando un guion para empezar a buscar financiación y ver si lo levantamos”.

Mientras, continuará sacando sonrisas a todo el que pase por su lado. Y lejos de preocuparle un posible encasillamiento, se muestra feliz. “Buah, estoy encantadísimo de hacer comedia, de hacer reír a la gente. Para mí el premio y el éxito es cuando alguien por la calle me dice ‘qué bien me lo paso por las tardes contigo, estoy pasando una mala época y de repente te veo y me alegras el día”. No obstante, no cierra puertas al cambio de registro. “Lo mismo que te digo una cosa te digo otra, el reto de hacer un drama me pone, por el cambio, la novedad… Pero no por reivindicarme como mejor actor”, afirma. Puestos a pedir, y teniendo en cuenta que pocos formatos le faltan por encabezar, tras un silencio valorativo confiesa: “Me encantaría hacer un late night show rollo Jimmy Fallon, un programa de entrevistas donde repente coges un micrófono y te pones a cantar o te disfrazas. Un programa pegado a la actualidad en el que también pudiera explorar mi faceta más bizarra, eso me gustaría. Un reality me da más pereza de primeras, pero nunca se sabe…”

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Esta primavera volverá a televisión –junto a la leyenda radiofónica y fichaje estrella de Atresmedia Manolo Lama– con el concurso de resistencia física Ninja Warrior, una nueva apuesta de la cadena. ¿Qué Arturo Valls veremos en ese formato? “En Estados Unidos es un programa muy deportivo, con chicos guapísimos de cuerpos esculturales… En otros países, el presentador aparece muy normal, pero yo ya me veo vestido de fallera sorteando anillas, algo así pasará, seguro…”. El hecho de abandonar su horario habitual –“te aseguras más exposición y tu madre está más orgullosa”– y tener que estar más pendiente de las audiencias no le añade una presión extra. “Eso es lo que peor llevaba antes, la crueldad del rating de audiencia. La dictadura del dato que hace que a veces modifiques el tono y el contenido solo porque ese día has bajado tres puntos y en otra cadena estaba Paquirrín contando que se casa otra vez”, explica entre risas. “Al principio me enfadaba mucho el tema, pero al final asumes que esto es así: una guerra con competencia. Y que a veces tu trabajo no solo depende de ti, entran en juego un montón de elementos externos”.


“He trabajado siempre desde la inconsciencia, y de momento no me va mal”


Con semejante currículum y lo que está por venir, resulta imposible que la palabra rutina forme parte de su vocabulario. Tal y como le ocurre en la gran pantalla, con esta hipotética huida de la comedia clásica, sus movimientos se centran única y exclusivamente en mantenerse vivo. “Ya sabes que en el directo de la tele todo es mucho más inmediato y en el cine es más pausado…, y el hecho de experimentarlos ambos me mola. Pero como decía al hablar del drama y la comedia, no le doy tanta importancia al género, lo que me gusta es el cambio”.

De momento habrá que seguir esperando para ver si se pone serio, porque no tiene prisa. El secreto de su éxito está en que, aunque intenta ponerse freno, Arturo no puede luchar contra su vena canalla. “A veces, en la tele, salgo pensando que me voy a controlar y a los dos minutos ya empiezo otra vez”, confiesa de nuevo entre risas. “La cabra tira al monte. He trabajado siempre desde la inconsciencia, y de momento no me va mal. A veces, darle mucha relevancia a las cosas puede ser negativo”.

Curiosamente, vista su capacidad transformista y ahora que conocemos un poco mejor su filosofía de vida, lo que nos sorprende es que todavía no se le haya visto en una carroza del Orgullo LGTB. “He estado en fiestas con amigos, pero si te digo la verdad no he ido nunca al desfile; lo haría encantado si me invitan. Las aglomeraciones a veces son complicadas cuando haces tele, pero bueno… ¡Una buena peluca y hala!”. Tras esta primera aproximación al travestismo, que tanto ha disfrutado, tiene una estupenda oportunidad par repetir en el próximo World Pride Madrid 2017. Sería un momento perfecto para que volviera a sorprendernos, una vez más.


Fotógrafo DANNIEL ROJAS
Edición digital EDUARDO MOTA
Estilista ARTURO ARGÜELLES
Maquillaje y peluquería ISMAEL BACHILLER


LA PELÍCULA LOS DEL TÚNEL SE ESTRENA EL 20 DE ENERO EN CINES

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