29/03/2020

Cómo Ariana Grande se ha convertido en algo más que su música

5 junio, 2017
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A escasos días de sumar su vigesimocuarta primavera, Ariana Grande ha sentido a sus espaldas el terrible peso de millones de personas (y miles de medios) que esperaban, impacientes, una respuesta suya tras el atentado que el pasado 22 de mayo sacudió Manchester al término de su concierto. Una tragedia que no solo conmocionaba a la ciudad británica, sino al mundo entero, que centraba sus miradas en ese recinto convertido en la capital del dolor.

Su primer comunicado fue un escueto tuit en el que la estrella se declaraba “rota, sin palabras”. Analizado con lupa desde el minuto en que fue publicado, cuestionando si era fruto de una estrategia estudiada por sus asesores o del desconsuelo. Hubo incluso quien lo tachó de innecesario. Nada más lejos de la realidad, esos sesenta caracteres fueron imprescindibles para todos aquellos que, como los miles de seguidores que llenaron el Manchester Arena aquella fatídica noche, ven en Ariana un símbolo de libertad y un referente que les invita a ser quienes realmente quieren ser. No olvidemos que vivimos en un mundo que se nutre de información instantánea, y en el que la opinión firmada –haya un equipo detrás o no– tiene un peso mediático incalculable. Si no lo hubiera publicado, también se habría cuestionado su silencio. O incluso más que cuestionado, criticado.

Escalón tras escalón, la actriz y cantante ha pasado de infantiloide chica Nickelodeon a potente aspirante a diva pop –al estilo Miley Cyrus, aunque más refinada– y ya diva gay, dado que siempre ha defendido los derechos LGTB junto a su hermano Frankie, asiduo de la televisión estadounidense. Temas como Problem, Into You o One Last Time forman parte de la banda sonora diaria de muchos, y la han consolidado como estrella mainstream de nuestro tiempo.

Con unas orejas de conejo por bandera –primero fueron de gatito–, símbolo de esa dulce sensualidad que compagina con el toque inocente que tanto juego le ha dado, Ariana ha conquistado mucho terreno en poco tiempo. Un éxito que, lejos de derrumbarse tras el atentado, la ha obligado a empoderarse. Su ofrecimiento a pagar el funeral de las víctimas y el concierto benéfico que ofreció anoche ante 50.000 personas en el mismo Manchester, junto a artistas como Take That, Katy Perry, Cyrus, Robbie Williams, The Black Eyed Peas o Coldplay –dejando actuaciones que seguro pasarán a la historia de la música–, han otorgado nuevos matices a la figura de Ariana Grande. Ha crecido de golpe: no le ha quedado otro remedio. Su carrera, y lo que es más importante, su vida, va a quedar marcada por este terrible acontecimiento. Ahora representa mucho más que su música. La prueba de ello es que aquella terrible noche, el crespón negro que se extendió por todo el planeta… tenía orejas de conejo.

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