19/06/2018

Los 3 dramas gays que marcaron la historia de Occidente

5 julio, 2017
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1. Amor después del diluvio

El Poema de Gilgamesh (datado aproximadamente alrededor del 2500 a. C., aunque se cree que la leyenda es algo más antigua) es la epopeya sumeria que cuenta las leyendas y relatos de la época sobre Gilgamesh de Uruk, rey tirano que gobernó después del Diluvio Universal. Fue este carácter tiránico lo que desató la ira de los dioses, que decidieron castigarle enviándole en su contra a Enkidu, hombre nacido del barro con el que, después de vencerle en batalla, entablará la que muchos califican de ‘cercana amistad’, y nosotros consideramos que podría ser el primer gran amor gay de la historia de la narrativa.

Gilgamesh llegó incluso a rechazar el amor de la gran diosa de la fertilidad y belleza, Ishtar, para continuar sus aventuras de la mano de Enkidu. Posteriormente, los dioses anunciarán la muerte de Enkidu, tras la cual Gilgamesh se embarcará en la búsqueda de la planta de la inmortalidad. Y aunque finalmente Enkidu acabó muriendo, la última tablilla de la epopeya nos relata la emotiva despedida del rey sumerio y el espíritu de Enkidu.


Gilgamesh y Enkidu, compañeros de aventuras, luchando contra Huwawa.

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Aquiles contempla el cuerpo de Patroclo. Giovanni Pellegrini. (1675-1741)

2. La cólera de Aquiles 

“Canta, oh musa, la cólera del pélida Aquiles, cólera funesta que causó infinitos males a aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes”. Así comienza La Ilíada, epopeya épica de la época arcaica griega atribuida históricamente a Homero. Pero más allá de la cólera de Aquiles, tema principal del poema, lo que realmente nos interesa es la faceta más personal del héroe griego. Son por todos conocidas las prácticas homosexuales de la Antigua Grecia, y son también muchos los historiadores que afirman que Aquiles podría haber mantenido una relación amorosa con su amigo de la infancia y compañero de batallas en la Guerra de Troya, Patroclo.

Aquiles –que tras la muerte de Patroclo a manos del troyano Héctor es agarrado por Antíloco para no cometer suicidio– llegó a afirmar que la muerte de su amigo le duele más que la pérdida de un padre o un hijo. Además, Aquiles soñó con Patroclo, quien le había pedido que las cenizas de ambos descansaran en la misma urna.


Aquiles curando a Patroclo


Representación pictórica de la época. Algunos historiadores afirman que podrían tratarse de Aquiles y Patroclo, mientras que otros insisten en que si bien pudo existir una relación amorosa entre ambos, no serían estas dos personas aquí representadas.

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Eduardo II, frame de la película de Derek Jarman (1993)

3. Los amante ingleses

Aunque Eduardo II, rey de Inglaterra, estuviera casado con Isabel de Francia y hubiera engendrado cuatro hijos, esto no le impidió tener amantes de su mismo sexo, lo cual contribuyó a su fatídico destino.

El primero de sus amantes tenía por nombre Piers Gaveston. Piers se enfrentó a la nobleza y las malas lenguas afirmaban que gobernaba en la sombra, lo cual ocasionó una rebelión en el reino que culminó con la ejecución de Piers en 1312.

Tras la muerte de Piers, Hugo Despenser el Joven apareció en la vida de Eduardo II. Vivieron lo que sus coetáneos calificaron como una “una historia de amor escandalosa”. Eduardo dejó los asuntos de estado en manos del padre de Hugo, lo que acabó provocando una hambruna. El hijo de Eduardo II, su esposa y el amante de esta se rebelaron y comenzó una guerra civil en el reino. Hugo fue finalmente capturado y ejecutado, y acabó despedazado. Eduardo, por su parte, fue obligado a abdicar y se le encarceló hasta que los propios guardianes acabaron por empalarle.


Representación de la ejecución de Hugo Despenser.
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