21/07/2018

Tres veces que tú también has sido Sandra Bullock… y no lo sabías

25 julio, 2017
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¿Cuántas veces has vivido un drama digno de una película de Hollywood? ¿Cuántas veces te has arreglado tanto para salir de fiesta y has sufrido una auténtica transformación a lo ‘Miss Agente Especial’? ¿Estás esperando a que te llamen para protagonizar La casa del lago porque escribiste dos cartas a tu amiga que conociste el verano en Torrevieja? Estas son las tres veces en las que has sido Sandra Bullock y no lo sabías.

1. La proposición

Hay una comida de familia. Sabes que tus incansables tíos te van a hacer la recurrente pregunta de “¿te has echado novio ya?”. Cansado de escuchar ese interrogatorio y con la preocupación no solo tuya de quedarte para vestir santos, les mientes. Les dices que sí, que existe el afortunado que ha caído en tus redes y les cuentas que llevas varios meses con alguien, pero que no has querido decir nada hasta ahora. Claro, has metido la pata y en la próxima comida familiar te toca llevar a alguien que finja ser tu pareja. Tienes que convencer a algún alma caritativa para que haga el papelón de su vida. Digno de un Óscar, eso sí que es interpretación. Solo que sin Ryan Reynolds.

2. Miss Agente Especial

Nos referimos a la primera, de la secuela mejor ni hablar. Te llaman para salir de fiesta. Llevas dos días sin mirarte al espejo, tienes un aspecto lamentable. No has salido de tu casa y llevas encerrado en esa cueva tanto tiempo que vas a empezar a mutar a oso pardo. No tienes ninguna intención de salir, pero tienes que hacerlo. Esa noche se sale y tienes una misión. Infiltrarte en la discoteca de turno y parecer una celebrity de alfombra roja. Llamas a tu equipo de belleza, sacas tus mejores galas, te afeitas y te perfumas a conciencia. Sales de tu casa y eres otro, irreconocible. ¿Quién te iba a decir a ti que hace dos horas te parecías más a Chewbacca que a Bullock?

Si quieres saber la tercera escena en la que te has podido sentir Sandra Bullock, sigue leyendo

3. La casa del lago

¿Quién no ha vivido alguna vez un amor de verano? ¿Quién no tenido alguna vez la esperanza de que ese amor dure para siempre? ¿Quién no lo ha hecho a través de la correspondencia? Poco se habla del amor epistolar, algo que se está perdiendo. Hay que rescatar lo romántico de las cartas escritas a mano. Como las notitas que antaño se mandaban en clase. Ahora, con las aplicaciones, el romanticismo de las cartas se abandona. Si alguna vez has recibido una carta del chico que te gustaba y has sentido como que viajabas a 2006, felicidades: eres Sandra Bullock.

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