22/07/2018

Cintia Lund estrena su nuevo vídeo, ‘Vampire’

31 octubre, 2017
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Con su actitud arty y su apuesta valiente por el DIY, Cintia Lund continúa dando pasos, pequeños pero importantes, para consolidar el impacto de su primer álbum, New York Anthem –que el 10 de noviembre verá la luz en formatos físicos, vinilo y CD–.

Coincidiendo con Halloween lanza, muy apropiadamente, Vampire. “Dijiste que yo era un alien”, canta en este atmosférico tema en donde destaca, una vez más, la poderosa fragilidad de su voz. Pueden parecer términos contradictorios, pero escuchándola en este tema, sin duda uno de los que más fácilmente entran de su álbum, compruebas que no. En cualquier caso, Cintia es una artista que sabe sacarle mucho partido a los contrastes, y ahí radica gran parte de su magnetismo.

Este es su vídeo, del que cuenta lo siguiente: “Es un homenaje a uno de los edifcios más enigmáticos de Nueva York, el Chrysler building, y a la fotógrafa Margaret Bourke White, que a principios del siglo pasado se subió, arriesgando su vida, a una de las gárgolas con forma de cabeza de águila del Chrysler, mostrando un personaje que está obsesionado con un objetivo”.

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Esta española, que habla con acentazo canario –nació en Las Palmas de Gran Canaria–, de padre sueco –en Örebro pasó su infancia–, se marchó en verano de 2015 a Nueva York en busca de una oportunidad seria, y ahí es cuando realmente empezó a forjar su carrera. “Conseguí sacarme unos veinte conciertos, y le cogí el gustillo a esto, además de tablas”. No era la primera vez que visitaba la ciudad, de hecho vivió tres años allí, de los 17 a los 20, así que la atracción por la ciudad de los rascacielos es evidente. En esa época nació la primera canción de este su primer disco, Pink Chair.

De allí se fue a Estocolmo, donde siguió grabando canciones aprovechando una ayuda del gobierno. “Cuando llevaba ocho me di cuenta de que todas hablaban de Nueva York, así que enseguida vi el título del disco claro”. También tuvo claro su siguiente destino: Madrid. En la capital ya no iba a sentirse un bicho raro, como cuando estudiaba en el instituto en Canarias. “Imagínate, toda blanca que soy… Y escuchaba a Lykke Li mientras todo el mundo estaba enganchado al reguetón”.

Ahora es cuando está poniendo en práctica todo lo que aprendió en sus viajes a la Gran Manzana, en los que se involucraba continuamente en movidas creativas con tal de aprender. “Me interesaba especialmente el mundo de la fotografía y el vídeo musical, porque te permiten contar historias distintas a la de tu canción, y me empapé todo lo que pude en las experiencias que me fueron saliendo de manera orgánica”. Porque si hay algo que quiere ser es “autosuficiente”.


“En Madrid se está viviendo un movimiento revolucionario”


Sorprende que su primer álbum, en donde combina folk y rock con apuntes electrónicos y un ramalazo soul evidente en su voz, lo compusiera en inglés, cuando confiesa que es un idioma que ni mucho menos controlaba cuando llegó a Nueva York. “A base de estudiar y de ver muchas películas lo logré. Ahora, de hecho, sigo soñando muy a menudo en inglés”. También pensó en que utilizar el inglés le abriría puertas en más mercados. Aunque, claro, no se cierra a otros idiomas. “Acabo de componer mi primera canción en sueco, y si llega la inspiración en español, también lo utilizaré”. Mujer de contrastes, a la hora de citar sus influencias no empieza hablando de artistas estadounidenses, sino británicos. “Me encantan Metronomy o Goldfrapp, son grupos con sofisticación y punch. Aunque no puede sentirse más feliz de estar ahora mismo en Madrid. “Se está viviendo un movimiento emergente que encuentro revolucionario. Y creo que llegué en el momento justo, hace un año, enseguida me empezaron a salir muchas cosas”.

Si de Nueva York cuenta que la competencia era brutal y que no le resultaba tan fácil destacar, aquí está siendo todo distinto. Porque está claro que por su imagen, con su palidez extrema y esas poses distantes que tanto le gustan, no pasa desapercibida. “No soy una rubia más”, bromea. “Aunque después de oírme cantar, quienes escuchan el acento canario con que hablo se quedan un poco descolocados”. La mezcla de culturas siempre es positiva. “Me siento tan sueca como española; tengo mi punto de pasión, muy español, y, por ejemplo, me gusta ser puntual, que es algo muy sueco (y neoyorquino), y que aquí se toma mucho a la ligera. Y esa mezcla también ha marcado mi música, porque he ido absorbiendo todo lo que he aprendido en los muchos viajes que he hecho”.

La primera entrega de su diario musical es 100% neoyorquino. ¿Sabe ya qué acento tendrá la siguiente? “Quiero dedicarle mis próximas canciones a Madrid, porque es donde se ha materializado todo lo que está pasando, se lo tengo que agradecer de alguna manera”. El año pasado conoció el Orgullo de la capital, en el que ahora va a participar cantando, y asegura que le sorprendió mucho. “Me encantó ver que, además de la diversión, se da mucha importancia a la reivindicación, y que hay mucha música”. Este año, la suya también formará parte de esa banda sonora.


EL ÁLBUM NEW YORK ANTHEM ESTÁ EDITADO POR SUBTERFUGE

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