08/04/2020

Hugh Jackman: “Lo que te hace diferente te convierte en especial”

12 diciembre, 2017
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Una de las voces más representativas de la humanidad explicaba que “el deber del hombre es tratar de alcanzar continuamente la perfección” (Gandhi). Pero cuando se comparte sala con los 188 centímetros de Hugh Jackman, su cercanía y simpatía, no resulta descabellado plantearse si el australiano es de este planeta. “Puedo mejorar en muchos aspectos [risas]. Soy el peor manitas de la historia. Terrible, nada de cambiar bombillas o similar”, asegura para tranquilizar a los privilegiados que coincidimos con él unos minutos a su paso por Madrid. Una ciudad que, por cierto, le deja un interesante aprendizaje: “Estuve aquí por primera vez en verano, con 18 años y sin dinero, era uno de esos insoportables mochileros [risas]. Estoy enamorado de la ciudad, tenéis una forma de vivir increíble, mientras que en otros lugares se vive para trabajar, aquí es al contrario. Y la comida, claro…”.


“La película trata de demostrar que no hay que usar nuestra energía en levantar muros, sino en entender a las personas”


La visita venía acompañada de la presentación de su último gran trabajo, El gran showman –donde le acompañan Zac Efron y Michelle Williams, entre otros–, un biopic musical lleno de energía, imaginación y trabajo en las trincheras. “Empecé con este proyecto en 2009 y quería llevarlo al cine. Creo que este formato tiene grandes historias más allá de los personajes, transiciones naturales de la palabra hablada al canto… Y mi personaje es perfecto para todo ello. He interpretado en el pasado a personajes similares, llenos de magia, encantadores e irónicos, pero jamás en el cine”, explica Jackman, mientras desprende una ilusión que mantiene inalterable su sonrisa. Es el encargado de dar vida al inspirador P.T. Barnum, una leyenda del showbusiness americano que se abrió paso por sus propios medios para escapar de la pobreza y crear un imperio de cultura popular, demostrando que no existe nada más poderoso que aquello que sueñas. Una historia del clásico pionero visionario capaz de ver más allá de su generación, y de convertir un momento tan inestable como el fin de la Guerra Civil de Estados Unidos, hacia 1870, en una oportunidad para dar una masterclass de marketing y promoción. Tendrá que ir sobreponiéndose a catastróficos momentos, y llevará al extremo ese “mejor que hablen mal de ti a que no hablen”, porque para él lo más dramático hubiese sido pasar desapercibido…

Su gran ambición será crear un circo basado en un nuevo concepto, con atletas de élite y talentos escondidos bajo un lamentable aislamiento social. Precisamente, esa capacidad para huir de la discriminación y sobreponerse a los estigmas es quizá la mejor de las enseñanzas que deja el film, teniendo en cuenta que más de cien años después la lucha continúa. “Cuando empezamos era un factor importante, pero no el que más. Nos centramos en el nacimiento del showbusiness, el esfuerzo desde la imaginación… Pero teniendo en cuenta el mundo en que vivimos, ese mensaje de tolerancia e inclusividad es vital. Lo que te hace diferente te convierte en especial, y es muy fácil de identificar con el sufrimiento colectivos en la actualidad, también en mi país. Lo que la película trata de demostrar es que no hay que usar nuestra energía en levantar muros, sino en entender a las personas”, explica el actor, siempre comprometido con la defensa de igualdad de derechos por todo el planeta. “Y no es muy diferente a X-Men, y la idea de acabar con estereotipos sobre lo que se supone que es agradable, exitoso, socialmente aceptable… Y de hecho, esas diferencias son la mayor de sus virtudes. Solo se trata de ser tú mismo y estar orgulloso”.

Mientras ejercita el poder transformador de la mente y forma una familia con mayúsculas, deberá lidiar con la mezcla de canciones poperas originales obra de Benj Pasek y Justin Paul, ganadores del Oscar a Mejor Banda Sonora por La La Land. Pese a haberse pateado todo Broadway y demostrar sobrado talento para el género –nominación al Oscar por Los miserables inclusive–, las melodías y palabras llenas de emociones atemporales y referencias modernas formaron un viaje de ida y vuelta que puso a prueba al protagonista. “Me consiguieron un profesor nuevo porque este ha sido un nuevo estilo de música para mí, y quería llegar al punto de disfrutarlo. Hemos estado muchas horas preparando las melodías”. Sin embargo, Jackman confiesa su predilección por ese momento cuando se abre el telón y no hay un “corten” que le permite repetir la toma. “Me siento mejor cantando en directo, hay más presión porque ni siquiera te puedes poner enfermo, pero encuentro el estudio de grabación muy incómodo, nada divertido, y no me gusta escucharme. Sobre el escenario me siento libre”.

Mención especial merece su director, el debutante Michael Gracey, que comparte con Jackman –además de la nacionalidad– una anécdota curiosa en forma de propuesta a la inversa: “Le conocí hace ocho años en la grabación de un anuncio, y aquel día le dije que debería hacer cine. Me contestó que durante quince años, cada actor de Hollywood que colaboraba con él le había sugerido lo mismo, por lo que no se lo creía [risas]. Tiene una forma brillante de incorporar música y baile, y yo sabía que llevaba dentro un producto así”. Ambos asumen el reto con naturalidad sabiendo que la demanda de nuevos productos es cada día más exigente, y trasladan esa incertidumbre y fe ciega de Barnum al cine para destacar la buena salud de la que goza la industria. “Ahora se toman más riesgos que nunca. Hay que estar constantemente reinventándose, asumir nuevos retos y presentar proyectos nunca antes vistos. Cuando empezamos a construir El gran showman, no había señales de éxito, tampoco existía La La Land [risas]. Pero si coges perspectiva, es un momento excitante. Tal vez tenemos demasiadas películas de superhéroes, de las que he formado parte… Pero el cine está cambiando”.

Lejos de preocuparle, esta filosofía con la que encara su mejor momento profesional, tal y como reconoce, le supone una gran motivación. “Lo que me gusta de mi trabajo es el continuo aprendizaje, y empujarte hacia áreas que no controlas para despertar tu curiosidad. Todavía tengo profesor de interpretación, porque igual que en la vida, o como padre o marido, siento que tengo que seguir mejorando”. Por tanto, bien se pueden establecer paralelismos entre él y su personaje, dos hombres que se crecen ante la adversidad y nacieron para superarse a sí mismos. “Hay una escena, con la canción From Now On, donde Barnum siente que lo ha perdido todo en la vida… No quiero desvelar mucho [risas]. Pero el cambio de la catástrofe a la esperanza con música y baile entre medias fue muy difícil para mí, aunque me encantó”. Pasar de la lágrima a la sonrisa en un parpadeo solo es posible en un musical, y Jackman se encargará de hacerlo inolvidable. Pasen y vean.


 EL GRAN SHOWMAN SE ESTRENA EL 29 DE DICIEMBRE EN CINES

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