16/11/2018

Mikel López Iturriaga: “Me llevaría a RuPaul a comer torreznos”

21 diciembre, 2017
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Son ya ocho años al frente de El Comidista, todo un referente en información sobre gastronomía, cocina y alimentación, cuando Mikel López Iturriaga ya era todo un referente del periodismo musical en nuestro país. “Empecé en este mundillo por necesidad”, confiesa. “Me quedé en paro, en 2009 me echaron del diario ADN y dije ‘¿qué coño hago con mi vida?’. No me apetecía volver a escribir de música, y era un momento en que empezaron a salir blogs muy interesantes de gastronomía en Inglaterra y Estados Unidos que hablaban de comida con un tono diferente, y me lancé a hacer algo divertido y novedoso en ese campo aquí”. Lo hizo con grandes ambiciones. “No quería ser bloguero y ya, sino que desde el principio era vender el blog a un medio grande”. Al año de crearlo lo logró, se instaló en la web de El País, y hasta hoy. Además, El Comidista ha tenido su versión televisiva, emitida en La Sexta, y Mikel ha ampliado su radio de acción y su número de fans, muy nutrido.

SHANGAY ⇒ ¿Tiene ya el periodismo gastronómico entidad como cualquier otra rama del periodismo cultural?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Los temas relacionados con la comida son difíciles de encajar. Porque la gastronomía tiene una parte de cultura, pero hay muchas cosas de las que hablamos en El Comidista que no tienen que ver, como la alimentación y la nutrición. Y que se hable de una mayonesa al lado de un libro de Philip Roth, pues no, porque no tienen nada que ver… Pero la manera de escribir sobre gastronomía ha mejorado, y hay gente que sí hace un trabajo equiparable a un periodismo cultural de calidad.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo te pesa más que se te reconozca como ‘el comidista’?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Cuando estás en un bar de noche y te viene alguien mamado o colocado y te empieza a dar la chapa… Hace poco me pasó en Bilbao: un tipo me acorraló en la barra y me dio una brasa importante, pero estos son la excepción. En general, la gente es supercorrecta y se acerca a decirte lo mucho que le gusta lo que haces. A mí me da un poco de corte cuando pasa, porque me cuesta gestionar el aprecio ajeno, sobre todo si es muy efusivo.


“Una foto mona de comida en Instagram me agrada los dos segundos que la estoy viendo y le doy like, es un fenómeno muy superficial”


SHANGAY ⇒ ¿A qué atribuyes el boom informativo gastronómico de los últimos años?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Por un lado, a que la comida ha pasado a considerarse algo enrollado en ciertos círculos. Antes se consideraba una cosa de gente muy mayor o pija, y eso ha cambiado en los últimos diez años en ese sentido. Hablar de gastronomía ahora es cool. Cuando escribía de música, me acuerdo que en los festivales solo había mierda para comer, no te encontrabas con un artista lo más mínimamente interesado en comida… Ahora ves al cantante de Franz Ferdinand escribiendo sobre cocina, o a Alex James de Blur que produce quesos, o La habitación roja suben que han hecho una paella. Por otra parte, ha sido gracias al fenómeno de los chefs, que se han convertido en personajes mediáticos y estrellas. Y también, visto desde un punto de vista socioeconómico, una gran franja de la población ha tenido acceso a un tipo de comida con un nivel técnico y un refinamiento que antes estaba reservado a las clases más pudientes. Internet y las redes sociales han hecho el resto, ahora que la comida es tan compartida en redes.

SHANGAY ⇒ ¿Es El Comidista un poco culpable de la proliferación de bloggers e instagramers de gastronomía?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Nuestra parte de responsabilidad y culpa tenemos [risas]. Porque hemos provocado el despertar del interés por la comida en gente de una determinada edad que está metida en redes.

SHANGAY ⇒ ¿Puede valer tanto o más una foto mona de un blogger con mucha repercusión en redes que una crítica escrita bien documentada?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Radicalmente no. Una foto mona en Instagram me agrada los dos segundos que la estoy viendo y le doy like, es un fenómeno muy superficial. Es una herramienta fantástica para hablar de comida, pero a ese nivel. Si quieres ir más allá de que el plato es bonito, te tienes que ir a otro medio. 

SHANGAY ⇒ ¿Un mito gastronómico a abolir en 2018?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ La moda de lo ‘healthy’, porque hay que decirlo en inglés. Estoy harto de todo este rollo bio, detox, vegan, crudívoro, glutenfóbico…, no puedo con esas falacias que la gente se cree sin cuestionarlas. Esa ‘salud alternativa’ me da alergia.

SHANGAY ⇒ ¿Existen clichés relacionados con el ‘gourmet gay’ de los que seas consciente?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ No los he detectado. Porque no creo que el hecho de ser gay o heterosexual sea muy determinante a la hora de que tengas más o menos interés por estos temas. El cliché sí te dice que dentro del mundo gay se da más importancia a la puesta en escena a la hora de comer, pero eso no tiene que ver con la comida en sí.


“No puedo con la moda de lo healthy”


 

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es de gayfriendly ahora mismo este universo en que te mueves?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ En el mundo de la hostelería, cuanto más jovenes son tanto los dueños y los cocineros como su clientela, más gayfriendly es el sitio. El mundo de la cocina clásica, en donde predominan chefs con mucha testosterona, muy gritones y mandones, no lo es tanto; de hecho, es bastante homófobo y machista, algo que se ve, por ejemplo, en la poca presencia femenina en los equipos.

SHANGAY ⇒ ¿Orgullo LGTBI u orgullo foodie?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ 100% orgullo LGTBI, 0% orgullo foodie. Porque la reivindicación LGTBI tiene más sentido que las tonterías de los foodies. Para empezar, me salen ronchas cuando escucho la palabra ‘foodie’. Me interesa la gente a la que le gusta comer y quiere saber qué es lo que come y cómo se hace. Pero el rollito por conocer cuál es el último restaurante al que hay que ir o dónde se come quinoa roja de no sé dónde me parece postureo y un coñazo.

SHANGAY ⇒ ¿Una guarrada que te permitas de cuando en cuando?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Me pierden los aperitivos orientales que venden en los chinos, que tienen absolutamente todos los productos químicos que le puedas echar a un alimento [risas]. Bollería industrial no como porque no me gusta, pero ese picoteo guarro me puede. Prefiero no leer las etiquetas cuando los compro.

SHANGAY ⇒ ¿Tiene que pasar necesariamente la alta cocina por la deconstrucción y la esferificación?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ No. El problema es que desde el boom de [Ferran] Adrià a finales de los 90 se han quedado como los lugares comunes de la alta cocina. Y ya no se usan tanto, ahora mismo vas a un restaurante que haga vanguardia y eso se ve antiguo. Surgirán otros hallazgos, aunque no sé si llegarán al conocimiento de todo el mundo como las esferificaciones o los trampantojos.

¿Se pone muy tenso cuando cocina paar su chico? ¿Qué opina de MasterChef? ¿Y de OT? ¿Cómo reacciona la gente cuando se traviste en los vídeos de El Comidista? Sigue leyendo

SHANGAY  ⇒ ¿El soborno más surrealista con el que te han tentado?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA 
⇒ He tenido intentos de soborno más grandes cuando escribía de música que con la gastronomía. Ahora me intentan ‘comprar’ mandándome productos o invitándome en restaurantes, tampoco es tan grave. Antes, a lo mejor me ofrecían ir a París a ver a un grupo y me pagaban tres noches en un hotel de cinco estrellas. ¿Eso qué es? En la gastronomía no veo ese tipo de cosas. Y entiendo que si un restaurante empieza, o tiene un nuevo menú, es lógico que invite a los periodistas a conocerlo. Solo hay que tener cuidadín con ese tipo de invitaciones, y no dejarte agasajar demasiado. Yo estoy más cómodo pagando, porque me siento más libre a la hora de opinar. O de no opinar si no me gusta.

SHANGAY ⇒ ¿El halago más curioso que te han hecho por ser ‘el comidista’?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Hay gente a la que le encanta cuando me travisto en los vídeos y lo valora mucho, hay grandes admiradores del travestismo en El Comidista [risas]. Y he salido como Daenerys Targaryen o de mamarracha anónima… Ya en serio, hace poco me escribió un chico para agradecerme cómo hablo en el consultorio del blog sobre la homosexualidad. Lo hago siempre con desparpajo, y este chico me decía que mis artículos le animaron a verla con normalidad y a salir del armario. Yo, y RuPaul y sus chicas… ¡Si me pones al mismo nivel que RuPaul, no puedo pedir más!


“Hay gente a la que le encanta cuando me travisto en los vídeos y lo valora mucho, hay grandes admiradores del travestismo en El Comidista


SHANGAY ⇒ ¿Es mucha la presión cuando cocinas para amigos o para tu chico?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Cuando cocino para mi chico, ninguna, porque se lo come todo, ¡y más le vale! [risas]. Anda que no me lo curro, y él no cocina muy bien; me hizo una vez una tortilla de patatas que está en el top de las peores tortillas de la historia… Sí que lo paso mal cuando cocino para gente que no es muy cercana a la que invito a casa. Porque procuro que esté todo perfecto y soy hipercrítico con los platos que hago. Soy la típica neurótica que de repente piensa que la salsa de tomate tendría que estar un poquito más ácida, mientras la gente se está comiendo el plato encantada porque está bueno…

SHANGAY ⇒ ¿Prefieres conquistar a un chico en la cocina o en la cama?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Una cosa va detrás de la otra… Pero, claro, hay gente que en la cocina es un desastre y en la cama es la hostia, y viceversa. No es mi caso [risas]. Si quieres seducir a alguien y le invitas en casa a una buena cena, es una buena manera de mostrar interés. Aunque es verdad que cuando ligas es más importante que la otra persona sea buena en la cama. De todas maneras, los intentos de juntar sexo y comida nunca me han cuadrado; ambos son muy placenteros, pero no acaban de encajar juntos.

SHANGAY ⇒ ¿El ingrediente básico para que un chico te resulte irresistible?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Un sentido del humor inteligente. Después están el afecto, la sinceridad y otros muchos, pero de primeras lo que me engancha de las personas es conectar con ellas a ese nivel.


“Cuando cocino para mi chico no siento ninguna presión, porque se lo come todo, ¡y más le vale!”


SHANGAY ⇒ ¿OT o MasterChef?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ OT. Ojo, MasterChef ya no lo sigo, pero reconozco que tiene mucho mérito que se haya mantenido tanto tiempo con la misma fórmula, todos mis respetos. Pero esta temporada de OT me apasiona: por los concursantes, por los cambios que se han introducido, porque están Los Javis o Guille Milkyway… Eso sí, las galas siguen resultando un poco viejunas, y del jurado mejor no hablar, porque son como para deportarlos a Nueva Zelanda.

SHANGAY ⇒ ¿Tu favorito/a para ganar OT?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ Amaia, la más obvia. Porque es el tipo de cantante que me gusta, y por primera vez, vemos a una cantante en Operación Triunfo que no hace gorgoritos ni grita. Me encanta como personaje, con esa cara de colgada que tiene siempre y sus salidas. Me caen bien casi todos los concursantes, cosa rara; salvo Cepeda, por supuesto, al que mandaría junto al jurado en la deportación.

SHANGAY ⇒ ¿A qué artista te llevarías de tapeo para intentar escribir el artículo de tu vida?
MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA
⇒ A RuPaul. Es un personaje con el que estoy absolutamente obsesionado, y me encantaría conocerle. A él o a cualquiera de las grandes concursantes de RuPaul’s Drag Race, que es un programa con un mensaje mucho menos frívolo de lo que parece: Adore Delano, Katya, Latrice Royale… Aunque no sé si me imagino a RuPaul comiéndose unos garbanzos o unos callos. Aun así, le invitaría a comer algo castizo, porque nunca vas a lograr llevarle a un sitio tan glamouroso como a los que –me imagino– va en Los Ángeles o Nueva York. Iríamos a un sitio cañí a comer torreznos o gallinejas…, y a ver cómo reacciona.


FOTOGRAFÍA miguelangelfernandezphoto.com 

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