26/05/2018

Sabemos a quién debería llevar España para ganar Eurovisión 2018

29 enero, 2018
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Este año se celebra la 63ª edición del Festival de Eurovisión, y uno de los triunfitos de OT 2017 será elegido para representar a España sobre el escenario del Parque das Nações de Lisboa. Ya nos hemos cansado de quedar en los últimos puestos, no nos merecemos volver a vivir un Edurne o un Barei, y queremos ir más allá, dar otro paso por encima de Pastora Soler y Ruth Lorenzo, pero… ¿cómo? Pues nosotros tenemos las claves, porque hemos analizado las actuaciones de los once últimos ganadores de Eurovisión y hemos sacado varias conclusiones claras y concisas que el público de OT 2017 debería tener en cuenta a la hora de escoger a nuestro representante perfecto.


1. ¿Solista o grupo? 

Sin contar a los coristas, solamente un dúo y un grupo han resultado ganadores del Festival en los últimos once años, el resto han sido cantantes en solitario, por lo que en este aspecto no hay dudas: mejor solo que mal acompañado. España lleva desde 2008 apostando por solistas –a excepción de El Sueño de Morfeo–, y aunque el resultado no siempre ha sido bueno, parece que es el camino correcto para recibir más votos. Así que tal vez deberíamos descartar la versión coral de Camina, o los temas Tu canción de Almaia, Lo malo de Aitanawar o Magia de Miriamgoney


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2. ¿Hombre o mujer?

6 de los últimos 11 ganadores han sido mujeres. Al menos eso lo estabamos haciendo bien antes de enviar a Manel Navarro; de hecho, el último hombre que envió RTVE al Festival antes que él fue Daniel Diges en 2010 con Algo pequeñito. Sin embargo –y aunque el año pasado Salvador Sobral fascinó al mundo con Amar pelos dois–, si hacemos caso a las estadísticas tendríamos que mantener nuestra línea en 2018 con una solista femenina. Es decir, Amaia con Al cantar, Aitana con Arde, Ana Guerra con El remedio o Miriam con Lejos de tu piel serían las candidatas perfectas. Alfred quedaría descolgado.

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3. ¿Inglés o español?

Aquí no hay ninguna duda: el inglés es la clave. A lo largo de once años, tan solo dos canciones que no han sido cantadas en inglés han ganado Eurovisión. Fueron Molitva, interpretada por la representante serbia Marija Šerifović (la pronunciación es a gusto del lector) y el portugués Salvador Sobral con Amar pelos dois. Una pequeña excepción es la ganadora de 2016 (tirunfo que aún nadie se explica), que además de en inglés, cantó parte de la canción en tártaro de Crimea. Aunque a muchos les duela –RAE incluida–, si queremos ganar alguna vez Eurovisión en este siglo, tenemos que hacer caso a Barei y dejar a un lado nuestra lengua madre. Eso sí, con cantantes que sepan realmente inglés, que si no luego hacemos el ridículo. En ese sentido, ninguna de las candidatas que presenta RTVE daría en la diana, porque todas están cantadas en la lengua de Cervantes. 

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4. ¿Qué estilo?

Hace tiempo que quedó atrás el estilo tan 2000 con el que se encasilló al Festival de la Canción y en el que encajaban perfectamente temas como Europe’s living a celebration, I love you mi vida de D’Nash o La noche es para mí de Soraya. Eurovisión se ha refinado y apuesta por temas más actuales, sobrios y exportables a otros medios.

Aunque España siempre ha ido con algún año de retraso respecto al estilo, se nota este cambio en las últimas apuestas, y el punto de inflexión lo encontramos en Quédate conmigo. La mayoría de los ganadores en estos diez años han llevado medios tiempos: 1944, Only teardrops, Euphoria, Fairytale…, a excepción del potente Heroes o el baladón Rise Like a Phoenix. Lo que sí se aprecia es la búsqueda de una ruptura con lo anterior sin salir de las tendencias musicales actuales. Loreen marcó un antes y un después en el Festival, y desde entonces los eurofans se han vuelto muy exigentes.

En España solemos estar muy rezagados, y en lugar de innovar preferimos copiar la fórmula que tuvo éxito el año anterior, aunque el Say Yay! de Barei está más cerca de la receta mágica: un tema que no copia lo anterior y que suena actual, muy Jess Glynne. Que tomen nota los responsables, ese es el concepto que debemos seguir, y no Lucía Pérez. Probablemente, de los temas que presenta RTVE este año, el que mejor refleja el momento actual de la música es Lo malo, un trap comercial, compuesto por Morgan y Simms y adaptado por Brisa Fenoy, que interpretan Aitana y Ana Guerra. 

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5. Puesta en escena

Este suele ser nuestro mayor fracaso. Tenemos que decir adiós a la realización cutre y la puesta en escena pobre a más no poder que nos caracterizan y que condenaron la actuación de Manel Navarro o Barei. Deberíamos aprender que, si el presupuesto no permite sorprender al público con efectos especiales de infarto, se debe optar por el “menos es más” que ya les funcionó a Pastora y Ruth; y por supuesto, a Salvador Sobral o Loreen, que tan solo con una buena iluminación y una coreografía bien ejecutada, consiguió ser la ganadora más valorada. De hecho, los últimos ganadores optaron por una puesta en escena sencilla con algún golpe de efecto creativo e ingenioso (como la pantalla con la que interactuba Måns Zelmerlöw), porque es mejor hacer poco y bien que mucho y mal.


En resumidas cuentas…

El resultado final después de este análisis nos da la solución para que España gane el Festival de Eurovisión: deberíamos llevar a una solista que sepa hablar inglés perfectamente (siempre es bueno para la promoción). La canción debería ser un medio tiempo, que aporte algo nuevo pero no se salga de los cánones musicales actuales; y por supuesto, la puesta en escena no debe quedar ridícula, un buen juego de luces y una idea sencilla y original es clave de éxito. ¿Cuál de los triunfitos cumple estos requisitos?

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