25/05/2018

¿Acabamos de vivir el primer eurodrama de 2018?

30 enero, 2018
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1. El beso de Amaia y Alfred como un golpe de efecto para conseguir votos en la recta final. Muchos han sido los que han visto en este gesto romántico, aparentemente ingenuo y espontáneo, una poderosa herramienta promocional para conseguir arañar el corazoncito de los votantes. Tal vez fuera este el impulso definitivo para que Tu canción consiguiera el oro eurovisivo. 

No es la primera vez que las redes sociales acusan a los participantes de OT 2017 de jugar a emparejarse. Otros concursantes de se han visto favorecidos por sus ‘rolletes’ –popularmente conocidos como shippeos– dentro de la academia. Cepeda y Aitana, Ricky y Agoney, Raoul y Agoney… Los habrá más sinceros o forzados, pero la verdad es que los amoríos siempre gustan al espectador. Lo malo de tener en cuenta este factor para votar es que, a la hora de la verdad, en el Festival de Eurovisión nadie lo valorará: Europa no ha seguido las andanzas de Almaia y no se ablandará con un simple pico en el escenario.


Otro motivo por la que anoche se vivió un eurodrama, pasa página

2. La doble nominación de Aitana ha jugado en su contra. Es una de las concursantes con más apoyo gay, pero en el último momento los fans de la catalana tuvieron que elegir: podían confiarle su voto como solista o en su dúo con Ana Guerra. Este pequeño reparto de votos pudo significarlo todo porque, al dividir fuerzas, Aitana perdía proyección como candidata en cualquiera de sus opciones. 

No es una teoría descabellada. En la primera tanda de votaciones también la sufrieron Amaia y Alfred. Como sus seguidores optaron mayoritariamente por premiar Tu canción, sus temas en solitario –Al cantar y Que nos sigan las luces– se precipitaron al final de la tabla. Solo consiguieron anteponerse a Camina, la adaptación eurovisiva de canción grupal, que tampoco convenció a los espectadores.


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3. El conservadurismo ha ganado al riesgo. El dúo formado por Amaia y Alfred es una fórmula más que probada, siempre había respondido con solvencia durante el programa. Una excelencia que puede llegar a aburrir. En el lado opuesto tenemos a Aitana y Ana Guerra, con trayectorias y actuaciones menos regulares; a veces son excelentes y otras no tanto. Nos quedaremos con las ganas de vivir esa tensión eurovisiva de la imperfección.

Además, al contrario que Tu canción, los temas Lo malo y Arde tenían trasfondo reivindicativo. Podríamos haber dado un golpe en Europa con un novedoso trap feminista o con una balada comprometida sobre la inmigración y el respeto hacia otras razas o religiones; sin embargo, hemos preferido apostar por lo sensiblón, con una canción bonita pero sin mensaje social. 

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Shangay

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