26/05/2018

David LaChapelle: “Mucha gente que desea la fama no entiende el precio que supone”

7 febrero, 2018
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Ecléctico en influencias, neobarroco en su ejecución y excesivo en su talento. Es difícil ponerse en la piel de David LaChapelle, el que fuera y aún es fotógrafo de las estrellas desde que, con apenas 22 años, entrara en el mundo de Warhol y su Factory, que lo convirtió en su protegido y le dio su primer trabajo en Interview, mientras se resarcía de las cicatrices emocionales de haber perdido un novio por el sida.

Corrían los años ochenta y su vida parece la encarnación de los sueños, ambiciones y dramas de cualquier joven homosexual de la época. Logró un éxito inmediato, valoración de su trabajo hasta convertirlo en un agente global insustituible de las industrias de la música y la moda, donde hizo de todo y conoció a todo el mundo: portadas de discos, editoriales de moda, campañas publicitarias, videoclips y direcciones creativas… Dos décadas de trabajo incansable que él mismo decidió cortar por lo sano, en 2006, para retirarse a un paraíso natural en Maui, Hawái, desde donde reenfocar su carrera como fotógrafo hacia un trabajo más personal, incluso místico, en su inconfundible y desatado estilo.

Hoy día, LaChapelle se muestra muy crítico con el capitalismo y la frivolidad que él mismo retrató sin piedad durante décadas, “aunque sigo amando el glamour y la belleza”, afirma. “El dolor es el precio que hay que pagar a veces. Mucha gente desea la fama tan desesperadamente que no logra entender el enorme precio que supone”, comenta cuando se menciona a sus amigos muertos, de Whitney Houston a David Bowie, que aparecen en estos dos volúmenes publicados por Taschen, el primero bajo el título Lost + Found y el segundo, Good News.


“Sigo amando el glamour y la belleza”


Contienen trabajos inéditos de la última década, pero también fotos que se remontan a los ochenta y noventa: siguen siendo imágenes del exceso, entre el retrato pictórico, el collage ácido, la pornografía y la fotografía comercial, plagadas de celebrities e iconos pop que utiliza como modelos (en el fondo, son sus amigos: Pamela Anderson, Serguei Polunin, Amanda Lepore, Miley Cyrus, Lady Gaga, Katy Perry…, muchos fotografiados el año pasado), pero el sustrato es distinto. “Estos dos libros van del mundo tal y como lo veo hoy, de su evolución, que cada día me resulta más atemorizador, más terrible. Hablan de la avaricia que hay detrás del consumismo, fotografiado a mi manera, pero no hay una intención política, no va de eso, yo no tengo una agenda: es un libro sobre la belleza, tal y como la entiendo. Puede ser que dé pie a pensamientos críticos, y me gustaría que así fuera, pero no es mi intención”, zanja.

El primer volumen habla de este mundo actual, “con fotos organizadas como en un manuscrito, no cronológicamente, sino al servicio de una narración, de la historia que quería contar”. El segundo, Good News, es una prospectiva sobre un paraíso que aún podemos conquistar: sus imágenes van siendo paulatinamente más idealizadas, menos vinculadas al lujo y el exceso material, inequívocamente místicas: un canto a la naturaleza y a la belleza, una búsqueda del paraíso perdido. “Se remiten a mi vida actual, a mi forma de entender ahora el mundo y la naturaleza, de vivir rodeado de ella. Y también a algunos sentimientos que veo hoy más necesarios: la empatía y el sentido de hermandad con los demás”.


David LaChapelle: Lost + Found. Part I y Good News. Part II están publicados por Taschen


 

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