21/05/2018

No te dejes caer en la tentación, Robert Pattinson

9 febrero, 2018
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Podría haber sido un Zac Efron más, pero decidió huir de la tentación. Podría haber tenido la vida, y la carrera, resuelta apostando por blockbusters que habría protagonizado sin esfuerzo, a golpe de mirada magnética y de secuencias sin camiseta, pero decidió arriesgar. Podría haber vivido de las rentas de las ‘carpeteras’ que siguen babiendo por su interpretación en la saga Crepúsculo, pero se hartó rápido de ejercer el vampirismo de postal.

Incluso –poniéndonos tan frívolos como la mayoría de los integrantes del ‘team Edward’– podría haberse asegurado un puesto fijo en las alfombras rojas dejándose ver junto a actrices de medio pelo con mucha repercusión en redes, pero en su momento optó por una discreta relación con la cantante FKA twigs–. No ha seguido el actor británico Robert Pattinson el camino fácil y previsible, y eso le honra, porque ha demostrado creer más en sí mismo de lo que muchxs pudieron pensar.

Resulta hasta comprensible –pero igualmente injusto– que su interpretación en la fascinante Good Time de los hermanos Josh y Benny Safdie no esté logrando los reconocimientos que merece. En su momento ya dejó claro que su poder de fascinación va mucho más allá del melodrama teen cuando se puso en manos de David Cronenberg en Cosmópolis. Más de uno arqueó la ceja, pero por culpa de prejuicios se negó a admitir que estaba estupendo en ella.

Parece que se repite la historia de nuevo con Good Time, en donde interpreta a un delincuente de medio pelo, a ritmo de música de Oneohtrix Point Never. Es una película con un punto alucinógeno, una característica que empieza a ser una constante en la carrera de Pattinson, que en ella parece por momentos una reencarnación del joven Robert de Niro que nos hechizó junto a Martin Scorsese.


Robert Pattinson, flanqueado por los hermanos Safdie en Cannes 2017

Se presentó en el festival de Cannes del año pasado, y en España se ha estrenado directamente en Netflix, ni siquiera ha pasado por los cines. Y sí, en la peli Robert se quita la camiseta en un momento dado, pero su torso desnudo apenas se entrevé, repleto de tatuajes chungos. No ofrece nada a los fans que esperen poder masturbarse admirándole. Porque Robert Pattinson hace tiempo que apostó por no ejercer más de objeto de deseo. Algo muy respetable si es lo que te pide el cuerpo y tu ambición, pero ha quedado ya claro que en su caso no es lo que busca. Comienza a acumular en su currículum un puñado de directores de renombre, como James Gray, Anton Corbjin y Harmony Korine. Ninguno de ellos suele ponérselo fácil al espectador, ni logra siempre el beneplácito de la crítica, pero Pattinson tiene muy claro la liga en la que quiere jugar.


Ilustración: Iván Soldo
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