19/06/2018

María Barranco: “Alucino de que me llamen icono gay”

4 abril, 2018
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Foto: Paco Navarro

Hace mucho que no vemos en cine a María Barranco, pero el teatro y la televisión (actualmente la puedes ver en la serie Nada es para siempre) la mantienen muy activa. Celebra justo las tres décadas que hace que se estrenó el clásico de Pedro Almodóvar Mujeres al borde de un ataque de nervios sobre las tablas del teatro madrileño La Latina, demostrando una vez más su facilidad para hacer reír en La comedia de las mentiras. “Soy muy disfrutona”, dice de sí misma, “y una polvorilla”. Con su trabajo en este vodevil lo sigue demostrando a diario.

SHANGAY ⇒ ¿Estás disfrutando con La comedia de las mentiras, que desde que se estrenó en el festival de Mérida triunfa donde va?
MARÍA BARRANCO
⇒ Sí, estoy feliz. Porque es una obra que lo que pretende es divertir, y la gente sale muy contenta. Encima, todo el elenco hemos hecho piña, somos como una familia. De hecho, durante la gira pasaba más tiempo con ellos que con mi familia de verdad. 

SHANGAY ⇒ No siempre pasa que una compañía se convierta en una pequeña familia, ¿verdad?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ ¡Nooo! Casi siempre hay un garbanzo negro que incordia… Cuando no, como en este caso, el trabajo se hace más a gusto. Si además de dejarte la piel estás feliz, el trabajo lo haces mejor. Encima, tengo un personaje maravilloso. Cántara parece una solterona despechada por la vida, pero evoluciona y se va haciendo más mona, pasa de patito feo a cisne.

SHANGAY ⇒ Y tiene looks totales… ¿Disfrutas con esos cambios radicales?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Disfrazarse es lo mejor. Y, claro, en la función el vestuario es de Paco Delgado, un maestro. Me encanta ponerme pelucas, como aquí, porque es realmente la manera de cambiar.


“Desconfío de quienes no tienen sentido del humor”


SHANGAY ⇒ ¿Cómo llevas tener que hablar tanto de la mentira a raíz del elemento con más peso de la obra?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Bien, porque no tengo problema en decir que miento. Y mentir es complicado, porque te tienes que acordar de todo lo que dices. Y yo, que soy muy olvidadiza… Luego hay mucho hijo de puta que se cree sincero, y que son unos bordes que se podían callar ciertas cosas por educación. Las mentirijillas son muchas veces bienvenidas. Cuando mi madre estaba muy malita con alzheimer, a veces salía a la terraza y pensaba que estábamos de crucero. ¡Pues estamos de crucero! En esta obra todos los personajes mienten mucho, no sale Pinocho de milagro [risas].

SHANGAY ⇒ Si alguien que te importa va a decir algo duro sobre uno de tus trabajos, ¿prefieres que te diga una mentirijilla?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Lo peor de las críticas es que las buenas se te olvidan, y te quedas con la mala, que es la que te afecta. Así que lo mejor es no leerlas, total, tu trabajo ya está hecho…

SHANGAY ⇒ No te prodigas demasiado en el teatro…
MARÍA BARRANCO
 ⇒ No te creas. Lo que pasa es que lo último que hice, Legionaria, no vino a Madrid. Igual que si no sales en la tele parece que no existes, si una función no se estrena en Madrid parece que no la has hecho. Pero tu cuerpo sí se lo lleva… Lo que no hago es cine, porque no me llaman.

SHANGAY ⇒ ¿Lo echas de menos?
MARÍA BARRANCO 
⇒ Mucho, porque me encanta. Pero no me quita el sueño, ya llegará. Unas puertas se abren y otras se cierran… Creo mucho en eso que hay gente que llama destino. Hay que estar relajá, porque si una está apretá es cuando no sale na [risas].


“No es casualidad que cuando organizo una comida en casa con amigos no haya un hetero”


SHANGAY ⇒ Se da por hecho que tienes mucha facilidad para hacer reír. ¿Te llega a estresar?
MARÍA BARRANCO ⇒ No, y menos cuando hago una función como La comedia de las mentiras [risas]. Soy una mujer con mucho sentido del humor, y me río de mí misma la primera. Desconfío de quienes no tienen sentido del humor; tal y como están las cosas, hay que echarle un poco de salsa a la vida. Y todo lo que experimento me viene bien para el trabajo, incluso las arrugas.

SHANGAY ⇒ Cuando te miras en el espejo, ¿te gusta lo que ves?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ A veces no. Antes te levantabas siempre monísima; ahora no siempre pasa. Pero hace años que aprendí a quererme y a aceptarme como soy, no hay que castigarse.

SHANGAY ⇒ Y eso que a las actrices, en general, se os exige mucho más que a los hombres en ese sentido…
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Ya queda poco para que siga siendo así, cariño [risas]. Después del 8-M ha comenzado la cuenta atrás. Es de las cosas más emocionantes que he vivido, y ya es imparable, porque desde entonces el ocho de marzo es todos los días, y las cosas van a cambiar. No se han dejado de conseguir cosas desde que se creó el plan feminista, pero a partir de ahora todo irá más rápido.

¿Cómo recuerda personajes míticos como la Candela de Mujeres al borde… y la trans de Las edades de Lulú? ¿Es verdad que Pedro Almodóvar le impone? ¿Por qué está siempre rodeada de gays? Sigue leyendo

SHANGAY ⇒ Empezaste tu carrera muy arriba, y con una comedia de lo más feminista, Mujeres al borde un ataque de nervios
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Fue todo tan vertiginoso que realmente solo empecé a disfrutar lo que había vivido con el tiempo. Entonces iba todas partes con cara de asustá. No podía entender que una chica que no gustaba nada, a la que le decían que era fea y muy larga, de repente le gustara a todo el mundo… Mi mundo dio una vuelta total y no tenía donde agarrarme. 

SHANGAY ⇒ ¿Has vuelto a ver la película ahora que cumple treinta años?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ No, pero sí alguna vez que la han puesto en la tele. ¿Sabes lo bueno? Que a mí que no me gusta nada verme, en Mujeres… no me importa, porque ha pasado tanto tiempo que lo que veo es el personaje, una muñequita, y me hace gracia. Es una película redonda, de principio a fin, y las frases que dicen todas esas mujeres son míticas.

SHANGAY ⇒ En concreto las de Candela, tu personaje, en el mundo gay son una biblia recurrente…
MARÍA BARRANCO 
⇒ Sí, sí, “el mundo árabe” triunfó [risas]. Vogue nos reunió para un reportaje especial de aniversario a todos, menos a Antoñito [Banderas] que no pudo y a Chus [Lampreave], que nos falta. Fue un encuentro muy bonito, y yo me sentía como el primer día, con el mismo miedo a Pedro de entonces. Le tengo el mismo respeto que cuando rodamos. Recuerdo lo que lloré cuando me hizo cortarme el pelo. Pensaba en mi madre, que quería que lo tuviera largo para hacerme moño en la feria y las comuniones… No puedo dejar de estarle agradecida, porque por eso estoy hoy aquí.


“Podrán venir otras ‘chicas Almodóvar’, pero yo fui de las primeras”


SHANGAY ⇒ ¿Echas de menos ejercer de ‘chica Almodóvar’?
MARÍA BARRANCO 
⇒ Ya lo he sido, eso no me quita nadie. Podrán venir otras, pero yo fui de las primeras. Y esa Candela no creo que se pueda superar. Me habría encantado que me volviera a llamar el maestro, por supuesto, pero si no ha sido es porque no tenía que ser. Cuando nos vimos hace poco volví a sentir lo orgulloso que está de nosotras. Me decía “sigues igual de delgada”, “tienes el mismo cuello”…

SHANGAY ⇒ ¿Te paras a mi mirar los dos Goyas que tienes en casa [por Mujeres… y Las edades de Lulú]?
MARÍA BARRANCO 
⇒ Miro más las cafeteras [sus icónicos pendientes en Mujeres…, que efectivamente tiene enmarcados en el salón donde transcurre esta entrevista]. Todo el mundo que pasa por casa quiere hacerse fotos con ellos, es como cuando vas a ver a la Macarena. Las cafeteras son tan joya como los dos Goya.

SHANGAY ⇒ ¿Y cómo fue interpretar a la trans que te supuso tu segundo Goya en Las edades…?
MARÍA BARRANCO 
⇒ Me encantó hacerlo, Todo el mérito fue de Bigas [Luna], que lo dotó de gran humanidad. En aquel momento, las transexuales o hacían la calle o hacían la calle. Tuve la oportunidad de conocer a varias, que trabajaron en la película: eran tan buena gente, mujeres muy de verdad. Como mi personaje, patético pero con buenos sentimientos. Estoy muy orgullosa de ese papel. Y me alegra ver cómo han cambiado las cosas para la comunidad transexual desde que rodamos [1990].

SHANGAY ⇒ Encadenaste varias mujeres poderosas en tus inicios…
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Y eso es peccata minuta cuando piensas que me crié con Cristina Almeida. Desde que la conocí soy mejor persona y mejor mujer. Era una pava que venía de Málaga sin idea de nada y ella me enseñó a quererme y a defender mi sitio en el mundo. Y se lo enseñó a mis niñas y a mi nieta, que ahora tiene seis años; se ha convertido en un signo común de las Barranco.


“De jovencita un amigo me decía: “¿Cómo vas a encontrar novio si te pasas el día rodeada de maricones?”


SHANGAY ⇒ ¿Tiene que ver ese espíritu tuyo feminista y reivindicativo con que tengas tantos amigos gays?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Sí, sí, porque defendemos cosas muy de verdad, y estamos en contra de lo que se considera tradicionalmente masculino: engañar, manipular… Cuando me dicen que soy un icono gay alucino; sentirme querida en ese mundo es como si me hubiera tocado Dios con la varita, porque no le pasa a muchas actrices. Y es verdad que toda la vida he estado entre gays. De jovencita un amigo me decía: “¿Cómo vas a encontrar novio si te pasas el día rodeada de maricones?” [risas]. Son mis amigos, sin más, nunca pienso en su orientación, claro. Pero no es casualidad que cuando organizo una comida en casa no haya un hetero…

SHANGAY ⇒ ¿Algo que hayan dicho sobre ti que fuese mentira y que te sentara fatal?
MARÍA BARRANCO
 ⇒ Ni me acuerdo. Por ejemplo, en un reportaje reciente de Vanity Fair sobre Mujeres… pusieron que fui “puestísima” a la prueba, porque fui muy arreglada, pero claro si lo sacas de contexto… Valeria [Vegas], la autora del artículo, me llamó muy apurada para disculparse. Esas cosas, y más a estas alturas, me resbalan. Me indignan otras: que se hayan cargado nuestros derechos sociales de la noche a la mañana, que tengamos este gobierno, la mierda de pensiones de nuestros mayores… ¿Lo otro? Me la suda.


LA OBRA LA COMEDIA DE LAS MENTIRAS SE REPRESENTA EN EL TEATRO DE LA LATINA (PLAZA DE LA CEBADA, 2) DE MADRID HASTA EL 6 DE MAYO.

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