09/04/2020

Alfredo Sanzol: “En mis obras siempre hay un deseo de romper prejuicios”

18 mayo, 2018

El premiado dramaturgo y director Alfredo Sanzol huye de los convencionalismos asociados a la masculinidad tradicional y disfruta reforzando la idea de que sus personajes se muevan entre los géneros y las identidades sexuales. En sus dos últimas obras, La ternura –que le ha valido recientemente el premio Valle-Inclán, y que se reestrena en junio en el teatro de la Abadía– y La valentía –una comedia de enredo con fantasmas incluidos, ya estrenada en El Pavón Teatro Kamikaze–, bascula entre dos cualidades que siente imprescindibles en cualquier ser humano. Las dos tiene algo importante en común: provocan carcajadas y admiración. Poco más se puede pedir.

SHANGAY ⇒ ¿Ha cambiado mucho tu forma de escribir en los últimos diez años?
ALFREDO SANZOL ⇒ Ahora disfruto más, porque me doy permiso para ser quien soy cuando escribo. Hace años me preguntaba “siendo quien soy, ¿podré interesar a alguien?” [risas]. Cuando he comprobado que sí hay gente a la que intereso, tengo más claro que escribo para ese público que viene a ver mis funciones.

SHANGAY ⇒ ¿Escribes antes para ti o para ese público?
ALFREDO SANZOL ⇒ Para mí. Porque si algo que escribo no me toca, lo tiro. Soy el primer lector y espectador de todo lo que hago. Y después, pienso mucho en en lo que quiero comunicar al público; al fin y al cabo, soy un comunicador.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo es la primera vez que escuchas tus textos? ¿En boca de los actores?
ALFREDO SANZOL ⇒ No, antes, me leo yo las funciones a mí mismo; me gusta mucho poner voces [risas], y me las grabo. Siempre llevo grabaciones propias en el móvil. De hecho, empecé a escribir teatro porque me regalaron una grabadora, de las de casete, le daba al play y me grababa haciendo las voces de los personajes. La gente que las escuchaba después no se podía creer que lo hiciera todo yo.

SHANGAY ⇒ Cuando te escuchas, ¿eres capaz de ver si algo funciona o no?
ALFREDO SANZOL ⇒ Sí. Si no me hace gracia o no me emociona, fuera. No tengo piedad [risas]. O bien me hago gracia a mí mismo o me detesto a mí mismo… Todos los artistas necesitamos desarrollar la habilidad de tomar distancia frente a lo que hacemos, para poder analizarlo y mejorarlo. Hacer autocrítica es muy importante.

El reparto de La valentía al completo

SHANGAY ⇒ Siempre partes de algo personal…
ALFREDO SANZOL ⇒ Sí, pero sabiendo que tendrá una repercusión social. No quiero mirarme al ombligo, y me doy cuenta de que cuando hablo de mis cosas compruebo que otros están pasando por lo mismo. Hablo de temas comunes partiendo de mi propia experiencia.

SHANGAY ⇒ ¿Es cierto que La valentía, que cuenta la historia de dos hermanas que heredan una casa y deben decidir si se la quedan o no, surge de una casa que heredasteis de tu abuela?
ALFREDO SANZOL ⇒ Sí. Allí íbamos a pasar los veranos, y cuando yo tenía diez años, le metieron una autopista al lado, con todo el ruido que eso implica, nos destrozaron nuestro pequeño paraíso. La hemos mantenido muchos años, y mi madre no se quiere deshacer de ella porque le tiene muchísimo cariño… Así que esta obra un homenaje a esa casa y una venganza contra la autopista, porque la odio [risas].

“A través de la ficción y los personajes que creo intento comprender lo que me pasa en la vida”

SHANGAY ⇒ Qué casualidad que vayan a coincidir en cartelera tus dos últimas funciones, con títulos en cierto modo parecidos y con dos términos…
ALFREDO SANZOL ⇒ …tan importantes. Me siento muy agradecido y contento de que haya sucedido, y me da mucha envidia del público que pueda ir a verlas seguidas, porque creo que será una experiencia muy chula.

SHANGAY ⇒ ¿Tienes más de tierno o de valiente?
ALFREDO SANZOL ⇒ Están muy relacionadas; para ser tierno hace falta ser muy valiente. La agresividad y la aspereza vienen del miedo, y la ternura exige fortaleza.

SHANGAY ⇒ En esta sociedad heteropatriarcal en que vivimos, al hombre se le sigue permitiendo menos mostrar su ternura que su valentía…
ALFREDO SANZOL ⇒ Sí, es verdad, y es horrible. En mi día a día procuro no seguir esos patrones antiguos, sino hacer lo que me sale, como ser cariñoso. ¡Y también chungo con los chungos! [risas]

SHANGAY ⇒ ¿Te da pudor que vayamos sabiendo cosas de ti a través de tus obras?
ALFREDO SANZOL ⇒ No, porque ese elemento personal del que parto queda muy protegido. A través de la ficción y los personajes que creo intento comprender lo que me pasa en la vida. Todo lo que se ve en las obras está inventado, pero como me pasó algo relacionado con una casa familiar, surgió La valentía. Que vivo una separación, surge La respiración [que le valió el año pasado el Premio Nacional de Literatura Dramática]. Pero en ellas no está reflejada mi vida íntima.

Estefanía de los Santos e Inma Cuevas en La valentía

SHANGAY ⇒ ¿Qué te inspiró La ternura?
ALFREDO SANZOL ⇒ Que no me gusta la separación que hay entre hombres y mujeres, y esa necesidad de dividir el mundo por géneros. Por eso creé esos personajes masculinos que se van a una isla desierta a vivir sin mujeres, y los femeninos que se van a esa misma isla desierta para vivir sin hombres, y decidí juntarlos. En mis obras siempre hay un deseo de romper prejuicios y mapas mentales, e intento hacerlo de la manera menos exhibicionista posible, sin mal humor, sin recurrir al “¡esto es intolerable, hay que cambiarlo!” [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Cómo es que en tus obras no ha habido personajes abiertamente homosexuales desde Sí, pero no lo soy?
ALFREDO SANZOL ⇒ Bueno, en La ternura hay un personaje muy chulo que no ha visto nunca una mujer; cuando aparece una, vestida de hombre, se enamora de él/ella. No tiene prejuicios, y es muy libre, por inocente. En La valentía los personajes son ambiguos todos, también muy ingenuos. A uno le preguntan “¿A ti te gustan los hombres o las mujeres?”, y responde “A mí me gusta todo y no me gusta nada” [risas]. Y otro le tira los tejos a una chica, pero luego le gusta un hombre. Los personajes son muy niños, y como cuando lo somos no tenemos aún los prejuicios en la cabeza, todos somos más verdaderos en nuestras relaciones. Luego parece que tienes que decidir tu orientación sexual y qué vas a estudiar… En la libertad que se da uno a sí mismo, cuando mira con sinceridad sus deseos, debe ir incluida la libertad sexual. En cuanto permites al inconsciente que sea libre, aparecen este tipo de personajes…, por algo será.

“En la libertad que se da uno a sí mismo, cuando mira con sinceridad sus deseos, debe ir incluida la libertad sexual”

SHANGAY ⇒ ¿Es casualidad que estrenes dos comedias seguidas?
ALFREDO SANZOL ⇒ Siempre he tenido mucha afición por la comedia, y desde hace unos años lo muestro de una manera muy abierta. Quiero seguir investigándola, conociendo su historia y sus mecanismos. Lo que más valoro de ellas, más que el hecho de que me hagan reír, es que me lleven a mundos muy locos, con personajes desinhibidos y un poco niños. Es lo que intento lograr con mis comedias, por eso quiero seguir haciéndolas.

Un momento de la celebrada La ternura

SHANGAY ⇒ ¿Por qué te gusta tanto combinar fantasía y realidad?
ALFREDO SANZOL ⇒ Porque desde pequeño me ha pasado que nunca he sabido si lo que recordaba me lo estaba inventando, si lo que imagino ha pasado… Tengo la sensación de vivir en un continuo déjà-vu. Realidad, imaginación, memoria y sueño me bailan mucho.

SHANGAY ⇒ ¿Cuáles son las principales diferencias entre estas dos comedias que coinciden en cartel?
ALFREDO SANZOL ⇒ Para empezar, el espacio en donde se desarrollan, que las condiciona mucho, porque una [La ternura] transcurre en una isla, y la otra [La valentía] en una casa. Después, la época. La ternura tiene algo de primitivo, los personajes hablan ‘a la antigua’, a la shakespeariana, generando muchas imágenes, todo lo que piensan lo expresan. En La valentía hay mucho subtexto; los personajes están diciendo una cosa pero, por su gestualidad, se ve que hay otras intenciones.

Mujeres poderosas en La ternura

SHANGAY ⇒ ¿Te has puesto alguna vez freno a la hora de escribir?
ALFREDO SANZOL ⇒ Hay cuestiones delicadas que tienen que ver con el sufrimiento que son muy frágiles, de las que a veces no se puede hablar. O al menos yo no puedo, tienen que hacerlo otros. Por ejemplo, le he escrito el prólogo a la obra Llibert de Gemma Brió, en la que habla de la muerte de su hijo, que falleció al poco de nacer. ¿De eso quién puede hablar? Ella. Para mí es importante aceptar que tengo unos límites a la hora de escribir.

“Para ser tierno hace falta ser muy valiente”

SHANGAY ⇒ Así que nunca veremos una obra tuya titulada El sufrimiento
ALFREDO SANZOL ⇒ Bueno, sí… Dice John Cleese que te puedes reír de quienes causan el sufrimiento, no de los que lo padecen. Eso es muy bonito.

SHANGAY ⇒ Has encadenado dos premios teatrales muy relevantes. ¿Cómo llevas ese tipo de reconocimientos?
ALFREDO SANZOL ⇒ Muy bien, estoy agradecido por ellos, y te dan ánimos. Sobre todo, le hacen mucha ilusión a mis seres queridos, en especial a mi madre, con eso ya me valdría. Pero además, estos tenían una dotación económica, y eso también da mucha alegría [risas].

LA OBRA LA VALENTÍA SE REPRESENTA EN EL PAVÓN TEATRO KAMIKAZE HASTA EL 17 DE JUNIO.

LA TERNURA SE REESTRENA EN EL TEATRO DE LA ABADÍA DEL 7 DE JUNIO AL 8 DE JULIO.

FOTOS: JAVIER NAVAL

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