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01/10/2022

José Luis Puche, el último pintor español convertido en fenómeno internacional

21 junio, 2018
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José Luis Puche es el último de los pintores españoles en revelarse como fenómeno internacional, jugando con las posibilidades del dibujo y llevándolo a sus extremos. El malagueño, afincado en Almería, expone por primera vez en su ciudad natal, en el CAC Málaga. Como nieve que baila es un motivo más para visitar la nueva capital cultural de Andalucía.

SHANGAY ⇒ ¿Es Como nieve que baila una exposición realizada con criterios tan al azar como su nombre indica?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ Hace años que exploro los límites del dibujo, su descomposición y su rearme, sus conexiones con la pintura e incluso con la música. El proceso es arduo: arranca de un dibujo con mucha pulsión al que posteriormente baño en agua. Casi desaparece, pero queda un registro que marca el inicio de un nuevo dibujo. Que vuelvo a descomponer en agua para volverlo a rematar con otro dibujo definitivo… The Snow is Dancing es parte de una suite de Debussy, músico que trabajaba entre brumas, como es mi caso. En mi trabajo hay mucho de pasión, entendida como aquello que nos lleva a lo sublime y a lo trágico; se puede observar en mis olas, donde los personajes caen de sus tablas de surf, pero la tragedia está tratada con mesura.

SHANGAY ⇒ Te consideras un “cazador de imágenes”. Mezclas imágenes de otros, de distintas épocas, de películas, de fotografías… ¿Qué debe que tener una imagen para acabar en tus cuadros?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ Efectivamente, mis trabajos cuentan con imágenes, como el poeta necesita las palabras. Los artistas necesitamos mirar y mirar imágenes, y los escritores, leer y leer. Las encuentro en libros, revistas, Internet…, y también son fotografías mías. Lo que me atrae de una imagen es que esté anestesiada, dormida, y que necesite ser interpretada.

SHANGAY ⇒ En tu caso, cierto aire pop no es banal ni comercial. Lo practicas con referencias que van de Voltaire al cine negro. ¿Crees que el pop se puede redimir hoy en su uso cultista?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ Es curioso que se me haya atribuido una influencia del pop, un movimiento del que no creo tener reminiscencias, porque ni desde el punto de vista formal ni conceptual me veo en él, salvo por el uso de ciertas imágenes de consumo de masas y populares. Casos muy puntuales en los que no creo que se pueda generalizar.

SHANGAY ⇒ Hay una sensación onírica incluso en tus pinturas menos alejadas de la realidad, reforzada por tu uso restrictivo del color. ¿Sueñas en blanco y negro?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ Desde niño me ha fascinado el blanco y el negro. Estudié percusión, donde solo la posibilidad de golpe y silencio también me lo recordaba. Me mueve el afán de conseguir objetivos visuales e intelectuales a través de mínimos recursos. Veo las necesidades de cada obra: muchas veces el dibujo no necesita del color, se define a sí mismo dentro de los parámetros del más puro carbón. Otras sí lo necesita, pero normalmente como algo anecdótico, como un apoyo. Normalmente, nunca sueño con los cuadros que debería pintar, ni intento que mis trabajos se parezcan a mis sueños; trato de dar con la pieza, aunque normalmente nunca acaba siendo como la había imaginado.

SHANGAY ⇒ En 2014 fuiste seleccionado con otros 50 artistas en el Emergent Artist Award de Dubai. En 2016 te premiaron en el mismo certamen. ¿Cómo has llevado el reconocimiento internacional?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ Bien, es un premio que puede abrirte puertas, y de hecho sucedió así. Por ejemplo en Sidney, donde he empezado a trabajar asiduamente. Y con las galerías, que comienzan a llamar a la puerta, incluso internacionales. Pero creo más bien que todo esto es fruto de un trabajo incesante desde que me formaba de niño. Cada paso ha sido importante, pero este premio habría que subrayarlo, sí.

SHANGAY ⇒ ¿En qué medida esto te ha obligado a aumentar tu producción? ¿Ha terminado por afectar plásticamente a tus obras? ¿Se puede separar vida, obra y venta cuando hablamos de artistas emergentes?
JOSÉ LUIS PUCHE ⇒ A medida que pasan los años, mi nivel de compromisos aumenta. Al igual que mi producción: la presencia en ferias y exposiciones me fuerza a que cuenten con suficiente obra mía. Pero, de momento, no ha afectado al compromiso con mi trabajo ni consiento que eso ocurra. Para mí lo más importante es lo que ocurre en mi estudio, y lamentablemente tengo que decir que no a muchos proyectos. El artista, cuando su nivel de compromisos con galerías y museos crece, tiene que saber muy bien gestionar el calendario, y es lo que trato de hacer. No puedo reducir el número de días que necesito para trabajar cada obra, y hay veces que incluso necesitan más y no por ello las sacrifico. Si veo que la calidad de mi obra puede ser mermada en función del tiempo, rechazo el proyecto. Lo cualitativo siempre por encima de lo cuantitativo.

LA EXPOSICIÓN COMO NIEVE QUE BAILA SE PUEDE VISITAR HASTA EL 26 DE AGOSTO EN EL CAC MÁLAGA

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