18/09/2020

Katy Perry, pop en estado puro en su conciertazo de Barcelona

29 junio, 2018

Durante más de dos horas, Katy Perry interpretó mas de una veintena de temas en los que cantó, bailó y, sobre todo, sorprendió a un casi abarrotado Palau Sant Jordi.

Todo esto en un espectáculo sensacional en el que demuestra ser una de las divas más importantes del pop actual. No faltó su homenaje a la comunidad LGTB, y mostró orgullosa la bandera multicolor y habló de igualdad.

Tras un llamativo y grandilocuente viaje por el cosmos en la espectacular pantalla en forma de ojo que formaba la gran parte del escenario, era el momento de comenzar. Fue un fragmento, adecuado y acertado, de Witness la canción seleccionada para empezar. Era ella, saliendo en una estrella gigante a través del ojo, lo que causó la euforia de todos los presentes.

Sin apenas descanso llegó el momentazo Roulette, que resultó ser una de los muchos momentos destacables del gran show de Katy.

Sin parar, Dark Horse continuó poniendo en pie al Palau de manera muy destacable, así como el siguiente tema, Chained To The Rythm, eso sí, en una nueva versión. Llegados a este punto, Perry ya había dejado a todos los presentes completamente boquiabiertos.

Un interludio, con el divertido tema Act My Age, fue el predecesor de la parte mas cursi –no en el mal sentido– del show de la diva del pop. Exitazo tras exitazo desfilaron Teenage Dream, Last Friday Night, California Girls y I Kissed A Girl, todas ellas en versiones actualizadas al nuevo show de la intérprete. Esta lista de éxitos consiguió que el público entrara en un auténtico paraíso pop que puede que nunca llegue a olvidar. Una parte divertida y sensacional.

Los interludios eran también momentos clave dentro de este concierto, un caso destacable fue el anterior a Deja Vu, así como este tema en directo rodeado de flores por todo el escenario. Tsunami fue la siguiente en sonar.

ET sonó en una versión igual a la original, esto resultó completamente positivo y uno de los muchos clímax del espectáculo de la californiana, con el agudo final incluido y todo. Siguiendo con ese toque más dance, llegó la inconfundible Bon Apetit, ni una pega posible a la potencia y sonoridad del tema en directo.

Para el momento baladas voló sobre un planeta, por encima de la pista del recinto, y sonaron Wide Awake (momentazo acústico de la noche), God (versión del clásico tema de los noventa) y Power (de nuevo momentazo).

Katy dejó las baladas a un lado y, con temática de videojuego, volvió al pastilleo (uno de los grandes protagonistas del show). Part Of Me sonó y conquistó al publico.

Era el momento de llegar al clímax absoluto del show, que se alcanzó gracias a Swish Swish. Con una puesta en escena brillante y un sonido con una potencia perfecta, Katy se marcó un momento difícil de olvidar en el que volaron tickets y el público no podía dejar de sorprenderse y bailar. Por si esto fuera poco, seguidamente cantó Roar y maravilló de nuevo a todos los presentes.

Para el bis final volvió con Pendulum, de nuevo volando por el estadio. Finalizó el concierto con una nueva versión de Firework, con un inicio musical místico que desembocó en la versión de siempre del tema. Con este último consiguió emocionar a todos, demostrar lo que es un auténtico éxito y acabar por todo lo alto.

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Shangay

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