17/10/2019

Eneko Sagardoy: “Mi madre siempre me pregunta cuándo voy a hacer de guapo”

19 octubre, 2018

Con un aplomo insólito para tener 24 años, Eneko Sagardoy camina con paso firme desde que se hizo con el Goya a actor revelación por Handia. Mientras continúa de gira con Fedra, se dispone a estrenar en el madrileño Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional la adaptación que firma Calixto Bieito de Obabakoak, de Bernardo Atxaga.

Este verano estuvo en el teatro de Mérida con Fedra, que ha representado con gran éxito en Madrid. Y ahora debuta en el Centro Dramático Nacional con Obabakoak, una adaptación, dirigida por Calixto Bieito, de la celebrada novela de Bernardo Atxaga, que estrenaron el año pasado en el Arriaga de Bilbao y ha pasado también por el Lliure de Barcelona (“esta es la primera vez que hago teatro en Madrid”). Recordemos que este año Handia también se quedó a un paso de representarnos en los Oscar. Y que Sagardoy ya ha rodado la película El hijo del acordeonista, de Fernando Bernués, basada en otra obra de Atxaga. Vamos, un 2018 inolvidable.

SHANGAY ⇒ ¿Vas digiriendo bien este desembarco en Madrid tan lustroso?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Más que sentir que piso fuerte, mi sensación es que he venido a conocer este ambiente. Al final, la materia prima con la que trabajamos es siempre la misma, sea en Bilbao o en Madrid. Lo que más me afecta es el ruido, no tener el mar cerca, el estrés… Como actor, tienes el mundo laboral mucho más presente todo el rato, porque casi todos tus amigos se dedican a esto. Eso en Durango, mi pueblo, no me pasa.

SHANGAY ⇒ ¿Cuándo te entró el veneno de la interpretación?
ENEKO SAGARDOY ⇒ No tengo una anécdota concreta. Desde pequeño hacían representaciones en el salón de mi casa, con tickets y todo, y mi hermano [gemelo] se ocupaba de la música. Nunca me gustó el fútbol, así que en los ratos libres, en la ikastola, hacía teatro con mis amigos. Me entró de la necesidad de crearme un espacio en el que estar a gusto y entretenerme. Después ya vinieron la formación, el trabajo como aficionado en el grupo de teatro Karrika del pueblo y la telenovela Goenkale, donde hacía de turco, y hablaba euskera… con acento turco [risas].

SHANGAY ⇒ ¿Fue más exótico que tu personaje en Handia?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Voy bien servido en general, porque en Handia hice de un gigante de 2’40m, y en Errementari, de diablo, con cola y cuernos… Yo encantado de hacer cosas así de raras. Mi madre es la que siempre me pregunta que cuándo voy a hacer de guapo [risas]. Aunque a mí me parece que el gigante y el diablo están muy guapos.

“Los actores tenemos la responsabilidad y el poder de romper con muchos cánones”

SHANGAY ⇒ ¿Te condiciona mucho tu físico a la hora de que te ofrezcan personajes fuera de la norma?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Por una parte sí, porque al actor siempre le condiciona su físico. Por otra, cuando escucho a un actor decir que no va a dar el perfil de un personaje, pienso si no hace falta más imaginación por parte de los que deciden qué papeles dar a un intérprete. Tenemos la responsabilidad y el poder de romper con muchos cánones.

SHANGAY ⇒ Esa diferencia la defendiste al recoger tu Goya
ENEKO SAGARDOY ⇒ Sé que es un escaparate fugaz, y parece que allí todos tenemos lecciones que dar, pero es que yo interpretaba a un gigante que se sentía fuera de lugar, que no encontraba una mirada sincera en nadie. Es algo que se puede traer perfectamente a nuestra realidad, a muchas identidades distintas y a muchas personas inadaptadas.

SHANGAY ⇒ ¿Te has sentido alguna vez así?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Todos nos sentimos inadaptados en algún momento, muchas veces por la razón más pequeña. En Madrid me pasa porque mi cuerpo no está adaptado a su sequedad… Nos estamos adaptando constantemente a cambios en la vida, día a día. Hay una frase que me gusta mucho: “Estoy yendo al lugar en que estoy”. Y me voy descubriendo a mí mismo, también en mi relación con los demás.

SHANGAY ⇒ ¿Sigue pensando la gente que eres más alto aún de lo que eres?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Por supuesto. He dado muchísimos disgustos, y yo me río mucho. Desde el primer día de rodaje de Handia tenía tanto miedo a que la gente no me creyera como gigante… Cuando empezaron a decirme “no eres tan alto” daba respuestas ocurrentes, ahora ya… Ese disgusto ajeno me hace ilusión porque es fruto de la magia del cine.

‘Obabakoak’

SHANGAY ⇒ ¿Cómo te enfrentas a Obabakoak?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Estoy muy contento de recuperarla para Madrid, después de más de un año sin representarla. Calixto Bieito ha creado un mundo plástico propio, de realidad fantástica, a partir del libro muy interesante. Es una obra que te permite llevarte a casa muchísimas palabras e imágenes. Y animo a la gente a verla en euskera, que será solo el primer día de los cuatro que se representará en el Valle-Inclán. Calixto la dirigió sin saber una palabra en euskera; es una sinfonía a distintas voces en la que se dejó llevar por los timbres, por la cadencia de las palabras… Para el público es muy sugerente.

SHANGAY ⇒ Siempre, los montajes dirigidos por Bieito polarizan el patio de butacas, o te fascinan o te repelen…
ENEKO SAGARDOY ⇒ Sí, y es eso es lo que siempre quiere conseguir cualquier creador. Yo también considero que lo soy, además de actor. Lógicamente, siempre quieres agradar, pero es imposible. Antes que quedarme a medias tintas, prefiero crear y provocar reacciones extremas.

SHANGAY ⇒ ¿Cómo resumirías Obabakoak a quien no ha leído el libro en que se basa?
ENEKO SAGARDOY ⇒ El protagonista, interpretado por Joseba Apaolaza, desde el miedo a la locura y la muerte, nos plantea un viaje a la infancia, a los sueños, a las pesadillas, y nos habla de cómo nos persiguen esas imágenes que nos han impactado y se nos han quedado grabadas de pequeños. Y de cómo esas sensaciones se transforman a través de los años; nos encontramos con otras caras, pero las reconocemos. ¿Qué activa los recuerdos y los traumas cuando aparecen sin llamarlos? Una propuesta en la que resuena el País Vasco más rural, costumbrista y claustrofóbico, y a la vez el más sexual y violento.

SHANGAY ⇒ ¿Qué personaje interpretas?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Justo el que quería cuando leí la novela. Esta vez tampoco hago de chico guapo… Es un niño huérfano, con una mancha en la cara, que desaparece un día. Al mes, aparece un jabalí con la misma mancha, y el pueblo lo ataca. Hay tanta simbología en esta propuesta…

SHANGAY ⇒ ¿Aceptas cualquier locura que te propone un director o tienes un límite que no traspasas?
ENEKO SAGARDOY ⇒ Eso me lo planteo en la vida, pero en el trabajo no. Porque tengo la excusa de permitirme todo. Es por lo me gusta mi trabajo; es el sitio donde más libre me siento. Si la gente con la que trabajas genera un espacio seguro y de confianza, no hay mayor privilegio que probar cosas que en la vida real no te permites. Por eso también me considero creador.

LA OBRA OBABAKOAK SE REPRESENTA DEL 25 AL 28 DE OCTUBRE EN EL TEATRO VALLE-INCLAN (PZA. LAVAPIÉS, S/N) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL.

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