21/10/2020

La obra de Tamara de Lempicka, tan sáfica como decó, se expone en Madrid

27 octubre, 2018
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Signo de los tiempos gloriosos que vivimos, he aquí una exposición, en Madrid, sobre un gran carácter femenino de principios de siglo que no obvia ninguna de las aristas reales de su personalidad: la de la polaca Tamara de Lempicka. Una mujer que marcó una época, de las primeras en ejercer el marketing sobre sí misma a su favor y convertirse en presencia constante del papel couché.

Casada dos veces con hombres que le dieron posición y títulos aristocráticos, pero que trabajaron lo justo como para obligarla a retomar la pintura y convertirse en la artista inmensa y comercial que fue. Amante de infinidad de mujeres de su época –desde bailarinas a otras artistas como Chana Orloff–, cultivó tanto el desnudo masculino como el femenino.

Dedicó una amplia serie de lienzos precisamente a la sensualidad entre féminas, sus “visiones amorosas”, de la que aquí se exhiben al menos dos: La hermosa Rafaela (1928) o Las muchachas jóvenes (1930), aparte de uno de sus más famosos retratos, Sa Tristesse (1923), dedicado una de sus amantes, la poeta Ira Perrot.

The Young Girls

En esta muestra madrileña, increíblemente pedagógica y muy contextualizada, se exhiben todo tipo de fotografías de esta diva del arte contemporáneo. También imágenes de su piso parisino, modelo del art-decó, y muchísimos objetos de diseño y moda de la época. Algunos tan fastuosos como las joyas de mesa del orfebre Alfredo Rovosco, desconocidas en España, o muebles de Gio Ponti.

Entre las más de 180 piezas que contiene, faltan posiblemente grandes obras: ni su Autorretrato en Bugatti Verde (1925), donde se representaba casi como Isadora Duncan antes de su trágico accidente, o Retrato del Dr. Boucart (1928) están presentes. No parece que sus principales coleccionistas, Madonna, Barbra Streisand o Jack Nicholson, hayan cedido sus posesiones.

Sí se pueden admirar magníficos retratos de su hija Kizette que cimentaron buena parte de su fama. Como numerosas obras pequeñas de todas sus etapas, desde dibujos y bocetos a ilustraciones para revistas de moda como Vogue o Fémina. Incluso bodegones no tan magníficos, y muy desconocidos, a los que dedicó buena parte de sus años intermedios, cuando el art-decó del que ella fue principal estandarte entró en decadencia.

L’écharpe bleue

La vida de Tamara de Lempicka está llena de vaivenes motivados por la historia misma de Europa: su huida de la revolución bolchevique a un París que terminó a sus pies. Luego, de París a Nueva York y Los Ángeles, tras el ascenso del nazismo, donde se convirtió en una estrella más. Finalmente, a Cuernavaca, donde acabaría sus días en un olvido meridiano.

Sus vivencias resultan igual de fascinantes que su obra, lo que justifica el considerable display de memoria personal en esta exposición en Madrid. Con una obra principalmente en manos privadas, Arthemisia y la comisaria Gioia Mori han realizado un trabajo más que sobresaliente, que incluye incluso un descubrimiento: el hallazgo de un retrato de Tamara realizado al rey español Alfonso XIII, uno de sus visitantes habituales en París.

TAMARA DE LEMPICKA. REINA DEL ART DECÓ SE PUEDE VISITAR HASTA EL 24 DE FEBRERO EN EL PALACIO DE GAVIRIA DE MADRID. Más info en www.tamaradelempicka.es

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