15/12/2018

VOX irrumpe en el Parlamento andaluz y pone en peligro los derechos LGTBI

3 diciembre, 2018
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Hoy no es un lunes cualquiera, y mucho menos para la comunidad LGTBI española. El partido de extrema derecha VOX ha conseguido un total de 12 escaños en las elecciones andaluzas de ayer 2 de diciembre. ¿Qué supone eso? ¿Qué va a pasar con la comunidad LGTBI del país?

La pasada noche, tras el recuento de todos los votos de las andaluzas y los andaluces que estaban llamados a las urnas en una de las elecciones con uno los índices de participación más bajos de la historia de la democracia (no llegó ni al 50%), la noticia se confirmaba: VOX irrumpía en el parlamento y parece que para quedarse una larga temporada. De hecho, los expertos políticos ya empiezan a hablar de “efecto contagio” de cara a las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas de mayo, lo que supondría un fuerte retroceso en materia de derechos y libertades de todos los españoles.

La comicios andaluces, por tanto, han supuesto la primera vez en la democracia española que un partido de extrema derecha consigue tantos escaños. Todo ello gracias a las 395.088 personas que eligieron esta opción política, o lo que es lo mismo un 10,98% del total de votos.

Los resultados han provocado que el grupo ultraderechista se convierta en arbitro de la situación política andaluza, ya que sus votos serán necesarios para que un gobierno de derechas sea real y, por tanto, pueda desbancar de la Junta de Andalucía al PSOE, tras casi 40 años al frente de esta.

Por su parte, el Partido Socialista ha visto cómo después de estas elecciones su liderazgo está más débil que nunca, ya que tan solo ha conseguido un 27,95% de los votos y 33 diputados, 14 menos que en las pasadas elecciones.

El Partido Popular también veía menguar su fuerza en tierras andaluzas consiguiendo solo 26 diputados y un 20,75% de los votos. Algo parecido a lo que le ha pasado a Adelante Andalucía, que consiguió 17 diputados y un 16,18% de los votos.

En cambio, la fuerza naranja, Ciudadanos, ha visto cómo su campaña política ha empezado a dar sus frutos con un 16,18% y 21 diputados, 12 más que en las elecciones anteriores.

VOX, el partido que más repercusión mediática ha conseguido en los últimos días, ha obtenido representación en todas las provincias de la comunidad, aunque Almería ha supuesto uno de los lugares clave para alzarse con sus 12 diputados, hecho que les ha llevado a recibir la felicitación, entre otros, de Marine Le Pen.

Aunque el PSOE es quien ha ganado las elecciones en teoría, podemos afirmar que VOX, en cierto modo, también ha ganado. El partido casi inexistente hace cinco años, ocupa ahora un lugar clave dentro del panorama político andaluz. Esto hace que la comunidad LGTBI se vea verdaderamente afectada.

La formación, tal y como dejan constancia en sus bases, está totalmente en contra del matrimonio igualitario, y también se opone al reconocimiento jurídico expreso de la realidad familiar LGTB.

No todo queda ahí, al mismo tiempo proponen derogar las leyes de igualdad y no discriminación aprobadas por las Comunidades Autónomas, en este caso haciendo especial hincapié en las andaluzas, tal y como tienen escrito expresamente en su programa.

A nivel educativo, quieren acabar con “el evidente adoctrinamiento en ideología de género”. Es más, proponen la autorización expresa por parte de los padres “sobre cualquier materia, charla, taller o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas sobre la sexualidad”.

Los extremistas de ultraderecha ya demostraron en junio de 2018 que estaban totalmente en contra de la comunidad LGTB. Muestra de ello fue el comunicado que publicaron llamado Los actos del ‘Orgullo Gay’, alegando que se trataba de “una imposición ideológica que vulnera derechos de vecinos, normativas municipales y se malversan bienes y dinero de titularidad pública”.

Es por eso que no nos sorprende que, más allá de querer derogar la Ley 8/2017 de Derechos LGTB, también quieran excluir de la sanidad pública a las personas transexuales y retirar cualquier tipo de subvención que reciban las asociaciones LGTB de la comunidad.

Pero su programa no acaba ahí:

  • En el punto 67, hablan de la creación de una “ley de protección de la tauromaquia como parte del patrimonio cultural español”.
  • En el punto 70, dejan constancia de su voluntad por derogar la violencia de género y suprimir “los organismos feministas radicales subvencionados”.
  • El punto 75 tiene como protagonista el aborto, exactamente como escriben en sus programa, de “la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural”.

El triunfo del partido también está poniendo en evidencia el discurso de una minoría de la extrema izquierda que reclama que la izquierda deje de considerar como uno de los elementos centrales de su causa la lucha por los derechos civiles de las minorías, especialmente la LGTB.

Del mismo modo y desde gran parte de la sociedad, se ha vertido una fuerte crítica a los medios de comunicación, acusándoles de ser ellos mismos los que están propiciando el auge de este tipo de partidos debido a su función de “altavoz” respecto al conjunto de la sociedad.

Parece ser que, tras muchos años de lucha en la sociedad española, la comunidad LGTBI está más en peligro que nunca.

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Shangay

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