15/12/2018

Gianina Cărbunariu: “Somos unos fascistas con nosotros mismos”

5 diciembre, 2018
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La dramaturga rumana Gianina Cărbunariu ha estrenado en España –bajo el paraguas del CDN– Elogio de la pereza, un texto que ha terminado de escribir durante los propios ensayos. Una profunda crítica sobre el mercado laboral actual y el sistema capitalista occidental, que nos obliga a producir sin descanso y coarta la necesidad de detenernos a reflexionar sobre lo verdaderamente importante…

SHANGAY ⇒ ¿Cómo se lleva a cabo este proceso de creación experimental sin que te pueda la presión?
GIANINA CĂRBUNARIU
⇒ Acostumbro a trabajar así. Es un proceso que no empieza con un texto y lecturas alrededor de una mesa, sino que se trabaja a partir de una idea. En este camino siempre me rodeo de los actores, escenógrafos y artistas visuales que participan conmigo en esta investigación. Luego volvemos a la sala de ensayo y hablamos sobre el material recogido. Desde el principio de la preparación improvisamos mucho, intentamos encontrar un lenguaje común. Después de la preparación, cerramos el concepto y elaboramos la ficción.

SHANGAY ⇒ ¿Qué conclusión extraes de toda esta labor de investigación?
GIANINA CĂRBUNARIU ⇒ Para la documentación inicial solo hubo siete días, un proceso más comprimido de lo habitual. Me ha sorprendido de manera muy positiva el trabajo profundo de documentación realizado por los actores, que ha constado de aproximadamente 60 entrevistas. Me interesa todo lo relacionado con el trabajo, ya que tiene mucho que ver con la obra, y me sorprenden las similitudes que hay en muchos países de Europa relacionadas con los cambios en el mercado laboral. Y cómo actúan los jóvenes al entrar en él, con condiciones cada vez peores, lo que les vuelve mucho más vulnerables. Lo bueno es que la presión es tan grande que tal vez obligue a dar una respuesta necesaria.

SHANGAY ⇒ ¿Qué pretendes reivindicar con el título de la obra? Puede llegar a sonar incoherente…
GIANINA CĂRBUNARIU ⇒ ¿Por qué incoherente? Depende de a qué época nos refiramos… En el siglo XX está claro que la pereza fue demonizada. Es impactante, vivimos unos tiempos donde ya no hay tantos tabúes, pero la pereza sigue siendo uno. Si hablamos del siglo XIX, existe un ensayo de Paul Lafargue, El derecho a la pereza… No somos los primeros en preguntarnos sobre ella, la industrialización nos obliga a hacernos algunas preguntas y no supeditarlo todo al trabajo. Ahora los límites entre el trabajo y el tiempo libre se están difuminando.

SHANGAY ⇒ ¿Por qué en la actualidad tenemos esa sensación frenética de querer ‘ocupar’ todo nuestro tiempo libre?
GIANINA CĂRBUNARIU ⇒ El tiempo libre también esta visto como una parte más de la productividad, y debe usarse para descansar y ser más eficaces. Desde hace dos siglos nos han inducido este miedo. Si miramos a los artistas, nos damos cuenta de que cuando no hacen nada… ese es justo el momento de máxima creatividad. La pereza tendría que ser un privilegio para todos, porque significa tiempo para pensar sin obligación, con el que se disfruta de vivir en este mundo. Al fin y al cabo, hay una locura por autoimponerse todo esto; somos unos fascistas con nosotros mismos.

SHANGAY ⇒ ¿Hay solución para el problema que planteas?
GIANINA CĂRBUNARIU ⇒ Existe, relacionada con el derecho a trabajar no más de ocho horas, algo que tenían nuestros padres pero que nosotros estamos perdiendo. En el lugar donde debería haber tres personas, ahora solo hay una, y por eso otras no tienen empleo. Un correcto reparto, donde cada uno trabaja tres o cuatro horas al día, sería lo ideal, y eso es algo que ya se expone a finales del siglo XIX, o en la revolución social de 1968. Así la gente también viviría, porque el trabajo únicamente debe representar una parte de la vida, y cada vez invade más el territorio del resto de cosas importantes.

SHANGAY ⇒ ¿Te preocupa la dirección socio-política que está tomando Europa? En España se supone que sabemos disfrutar de la vida…
GIANINA CĂRBUNARIU ⇒ He notado que en Madrid aún hay gente disfrutando en una terraza, tomando el sol y bebiendo. El clima también cuenta, y es positivo. Lo que veo en el mundo me crea ansiedad y preocupación. Y mirando lo que está pasando en Italia, no hay demasiadas razones para ser optimista. Está triunfando un discurso antihumanista, homófobo, racista, clasista… Es durísimo y sorprendente.

ELOGIO DE LA PEREZA SE REPRESENTA HASTA EL 16 DE DICIEMBRE EN EL TEATRO VALLE-INCLÁN (PZA. LAVAPIÉS, S/N) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL EN MADRID

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